Después del fallido desembarco anglo-canadiense en Dieppe en agosto de 1942, le fue reportado a Hitler que el enemigo había encadenado a prisioneros de guerra alemanes y que se habían emitido órdenes para aniquilarlos si estos representaban una carga para las tropas aliadas al emprender la retirada con ellos bajo su custodia.

 

Esta información alentó la furia de Hitler, quien decretó que todos los miembros de las unidades de comando o sabotaje fueran ejecutados. Si tales elementos se rendían voluntariamente a las unidades militares, no debía mostrarse misericordia alguna.

 

El 18 de octubre de 1942, Hitler emitió la infame Kommandobefehl, argumentando que el uso de grupos de comando estaba prohibido por los “acuerdos internacionales de Ginebra”. La orden establecía lo siguiente:

Hitler emite la “Orden Comando”

Fotografía en pose de un elemento del Comando Nº 3 británico armado con una ametralladora Thompson (conocida como Tommy) y vistiendo un pasamontañas, en Largs, Escocia, el 2 de mayo de 1942.

1. Nuestros enemigos llevan mucho tiempo utilizando métodos de guerra que están más allá de los términos de los acuerdos internacionales de Ginebra. Particularmente brutales e insidiosos son los miembros de los llamados “comandos”, que se sabe son reclutados incluso de círculos criminales puestos en libertad [de prisión] en los países enemigos. De sus órdenes que capturamos, se concluyó que se les asignó la tarea no sólo de encadenar a sus prisioneros, sino también de matar a las personas desarmadas sin mucha consideración prolongada, en la medida en que crean que estos últimos se convertirían en una carga pesada como prisioneros, impidiéndoles seguir adelante con sus objetivos o que los obstaculizarían de alguna forma. Finalmente, encontramos órdenes que exigían que, como cuestión de principio, se matara a los prisioneros de guerra.

 

2. Por esta razón, se anunció en un adendum al informe de las fuerzas armadas del 7 de octubre de 1942 que, en el futuro, Alemania combatiría contra esas tropas de sabotaje británicas y sus cómplices con sus propios métodos, lo que significa que ellos serán exterminados sin piedad por las tropas alemanas donde quiera que pudieran aparecer.

 

3. Por lo tanto, ordeno lo siguiente:

A partir de ahora, todas las llamadas unidades de comando en Europa o África que se enfrenten por las tropas alemanas serán completamente exterminadas hasta el último hombre, incluso si son soldados uniformados o miembros de unidades de demolición, con o sin armas, combatiendo o huyendo. Y no importa si son transportados a la escena de sus operaciones por barco o avión o saltando con paracaídas. Incluso si estas personas hacen esfuerzos, cuando sean descubiertos, para entregarse, no deben ser perdonados como cuestión de principio. Además, cada caso debe ser reportado en detalle a la OKW, para ser presentado más adelante en el informe de las fuerzas armadas.

 

4. Si los miembros de tales operaciones de comando como agentes, saboteadores, entre otros, caen en manos de la Wehrmacht, de cualquier otra forma, por ejemplo, a través de las fuerzas policiales en los países ocupados por nosotros, deben ser transferidos inmediatamente a nuestro Servicio de Seguridad (SD). Está estrictamente prohibido mantener a ninguno de ellos bajo supervisión militar, por ejemplo, en los campos de prisioneros de guerra, incluso temporalmente.

 

5. Esta orden no aplica a los soldados enemigos que fueron capturados o se entregaron en el curso del combate abierto, en guerra normal (ataques mayores, grandes operaciones de desembarco y grandes operaciones aerotransportadas). Esta orden tampoco se aplica a los soldados enemigos que cayeron en nuestras manos después de un combate naval o que intentaron salvar sus vidas al lanzarse en paracaídas después de combate aéreo.

 

6. Todos aquellos comandantes y oficiales que no informen a las tropas acerca de esta orden, o que actúen en contra de esta orden, serán juzgados en corte marcial por desobediencia a esta orden.

 

Adolf Hitler

Si deseas saber más, lee “Hitler: Speeches and Proclamations, 1932-1945: The Chronicle of a Dictatorship (Vol. IV, 1941-1945)” [Hitler: Discursos y Proclamaciones, 1932-1945: La crónica de una dictadura (Vol. IV, 1941-1945)], de Max Domarus.

Comandos en una embarcación de desembarco llevándolos a tierra durante un entrenamiento en Escocia, en 1942.

Los comandos eran entrenados para escalar, correr y aniquilar mejor que cualquier otra unidad del ejército británico.

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