La ofensiva soviética, bajo las órdenes del general Timoshenko, si bien había demorado el inicio de la movilización alemana hacia el Este por unos días, fue detenida por completo. La batalla de la península de Kerch había concluido y daba lugar al inicio de la Operación Esturión para conquistar la ciudad de Sebastopol.

 

En general, la situación rusa en el sector Suroeste se había tornado catastrófica, la fuerza de ataque alemana había roto la línea soviética hacia la retaguardia del Ejército Rojo en el área. Fue en este momento que se dio la orden de detener la ofensiva rusa sobre Kharkov y tratar de enfrentar las unidades del mariscal de campo Kleist, pero la decisión llegó demasiado tarde.

 

Sin embargo, la guerra que se estaba librando contra los partisanos continuaba resultando en el desconcierto de las fuerzas alemanas, los grupos clandestinos no cesaban en sus incursiones buscando sabotear las rutas de suministro germanas. En la primavera de 1942, la región boscosa cerca de Bryansk estaba plagada de destacamentos partisanos, la zona era hogar para 9,000 guerrilleros y de dos a tres divisiones de caballería del Primer Cuerpo de Caballería, bajo el mando del teniente general P. A. Belov. Joseph Goebbels, ministro de Propaganda e Información en la Alemania nazi, escribió en su diario:

Continúan los ataques de grupos partisanos

Partisanos rusos reunidos planificando la siguiente acción de combate. En la primavera de 1942, alrededor de 9,000 partisanos estaban refugiados en la zona boscosa de Bryansk, en la Unión Soviética.

19 de mayo de 1942

 

Partisanos volaron los rieles de ferrocarril en el frente central entre Brjansk y Rosslawl en cinco puntos -una prueba más de la actividad extremadamente desconcertante de los partisanos-. Al sur de esta región, elementos húngaros están combatiendo bajo grandes dificultades. Ahora deben capturar un poblado tras otro y pacificarlo, algo que no ha probado ser muy constructivo. Ya que cuando los húngaros informan que han “pacificado” una localidad, esto usualmente significa que no ha quedado ningún habitante. Esto representa, en turno, que difícilmente podamos realizar ningún trabajo agrícola en tales regiones.

Si deseas saber más, lee “The Goebbels Diaries, 1942-1943” [Los diarios de Goebbels, 1942-1943], editado por Louis P. Lochner.

Avanzando hacia las ruinas en llamas de una aldea rusa; soldados alemanes se preparan para registrar los restos de los edificios en búsqueda de actividad partisana.

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