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La vida cotidiana en el Stalag Luft III, campo de prisioneros de guerra, en Sagan, Alemani

Vida cotidiana en Stalag Luft III, campo de prisioneros de guerra de la Luftwaffe en Sagan, Alemania —hoy Żagań, Polonia—. Prisioneros británicos atienden un pequeño jardín dentro del campo. A pesar de ciertas condiciones reguladas por la Convención de Ginebra, los aviadores aliados vivían bajo vigilancia constante, con registros, castigos y restricciones.

El piloto de bombarderos Ken Rees había sido derribado sobre Noruega en octubre de 1942. Para mayo de 1943, después de pasar por el sistema alemán de interrogatorio y clasificación de prisioneros, se encontraba en Stalag Luft III, el campo de prisioneros de guerra de la Luftwaffe en Sagan, entonces Alemania y hoy Żagań, Polonia. El campo estaba destinado principalmente a aviadores aliados capturados y, aunque funcionaba conforme a las reglas generales de la Convención de Ginebra, también era un lugar de vigilancia constante, castigos, registros, intentos de fuga y resistencia cotidiana.

En mayo de 1943, Rees y muchos otros prisioneros fueron trasladados al Complejo Norte del campo. Desde allí se organizaría más tarde el verdadero Gran Escape, la fuga masiva de marzo de 1944 a través del túnel Harry. El proyecto aún estaba en sus primeras fases, pero la “fiebre de escape” ya recorría el campo: los prisioneros probaban rutinas de vigilancia, ocultaban herramientas, estudiaban a los guardias y aprovechaban cualquier oportunidad para desafiar la autoridad alemana.

La película The Great Escape [El Gran Escape] convirtió ese episodio en una de las historias más conocidas de la Segunda Guerra Mundial, aunque con licencias notables. El personaje interpretado por Steve McQueen no fue un retrato directo de Ken Rees, sino una figura compuesta y parcialmente ficticia, creada para la película. Aun así, algunas escenas de castigo en el “cooler —la celda de aislamiento conocida por los prisioneros como el “Congelador”— sí evocan experiencias reales de hombres como Rees.

Antes de participar en la gran operación de túneles, Rees ya practicaba una forma más pequeña, casi traviesa, de resistencia. Su relato muestra cómo, incluso en un campo de prisioneros relativamente regulado por la Luftwaffe, la tensión entre guardianes y prisioneros se expresaba en bromas, sabotajes menores, castigos y pequeños juegos de ingenioVer Más

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