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Ataque ruso en Nochebuena

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Tripulación alemana realizando labores de mantenimiento en un Panzerkampfwagen VI Tiger I durante el invierno de 1943–1944 en la Unión Soviética. En el sector de Vitebsk, unidades blindadas y cañones de asalto se emplearon como reservas móviles para contener las penetraciones soviéticas.

En diciembre de 1943, el frente alemán en el norte de Bielorrusia estaba sometido a una presión creciente. Tras los avances soviéticos de otoño, el 3º Ejército Panzer, al mando de Georg-Hans Reinhardt, defendía el sector de Vitebsk, una ciudad considerada estratégica por su posición en las comunicaciones hacia Minsk y el Báltico. Al norte de la ciudad, el frente alemán formaba un saliente cada vez más estrecho en torno a Gorodok, vulnerable a un ataque soviético convergente.

Durante semanas, los mandos alemanes habían solicitado autorización para retirar tropas de posiciones demasiado expuestas. Reinhardt advirtió que el sector podía ser rodeado si la retirada se retrasaba, pero el mando superior volvió a aplazar la decisión. Cuando finalmente se autorizó un repliegue parcial, fue demasiado tarde para salvar intactas a varias unidades; la 87ª División de Infantería, por ejemplo, logró escapar de un cerco, pero perdió gran parte de su armamento pesado.

 

El 24 de diciembre de 1943, Gorodok cayó. La batalla se desplazó entonces hacia el centro del frente del 3º Ejército Panzer, donde las fuerzas soviéticas intentaban avanzar sobre Vitebsk desde el este y cortar las comunicaciones de la ciudad. Para las tropas alemanas que esperaban, quizá, una breve pausa de Nochebuena, el día se convirtió en una nueva crisis. La artillería soviética, los ataques de tanques y la presión sobre varios sectores amenazaban con partir el frente en fragmentos.

 

Otto Heidkämper, jefe del Estado Mayor del 3º Ejército Panzer, dejó un testimonio detallado de esos combates. Su relato muestra la tensión de un mando alemán que aún lograba contener algunas penetraciones soviéticas, pero sólo al precio de mover sus últimas reservas de un sector a otro y de aceptar que la defensa de Vitebsk pendía de un hilo:

La decisión del Führer sobre nuestra solicitud de retirarnos hacia la línea defensiva de Losvida seguía pendiente al amanecer de Nochebuena. El combate se había reanudado con una ferocidad alarmante en todos los sectores, de modo que las tropas perdieron toda esperanza de una breve pausa durante la Navidad. La situación que se desarrolló a lo largo del día, especialmente hacia el anochecer, fue mucho más crítica que cualquier cosa que hubiéramos experimentado hasta entonces.

¿Fue una coincidencia que los soviéticos intensificaran la situación a lo largo de todo el frente del Ejército Panzer precisamente en Nochebuena, o había sido ésa su intención?

 

Entretanto, los ejércitos enemigos que formaban un arco alrededor de Vitebsk habían concentrado sus fuerzas y lanzaron ese día un ataque concéntrico, apoyado por tanques, contra la ciudad desde el sureste, el este, el norte y el noroeste. Era evidente que su objetivo era romper la línea de comunicación hacia la ciudad y, después de eso, aislarla por completo de nuestro frente defensivo. La batalla se libraba ahora a lo largo de todo el frente del 3º Ejército Panzer.

 

En varias ocasiones, nuestras excelentes tropas quedaron divididas en grupos de combate aislados. En algunas localidades sólo disponíamos de unidades de reserva, tropas que habían construido líneas de seguridad o elementos de los trenes de suministro. Durante todo el día, la situación se mantuvo confusa en varios sectores del frente. Batallones enteros fueron quedando aislados uno tras otro. El combate, sin embargo, siguió siendo cambiante y costoso.

 

Con frecuencia, nuestras últimas reservas sólo conseguían interceptar a aquellas fuerzas enemigas que ya habían penetrado profundamente en la zona principal de defensa. Los tanques enemigos aparecían por todas partes y los bombardeos de artillería eran incesantes.

Si deseas saber más, lee Vitebsk: The Fight and Destruction of the Third Panzer Army [Vitebsk: el combate y destrucción del 3º Ejército Panzer], de Otto Heidkämper.

La defensa alemana de Vitebsk no colapsó aquella Nochebuena, pero el costo fue enorme. Las reservas se movían de un sector a otro como apagafuegos; los batallones quedaban aislados y el frente sólo se mantenía mediante soluciones improvisadas. A corto plazo, los soviéticos no lograron destruir al 3º Ejército Panzer ni capturar Vitebsk en diciembre de 1943; pero la ciudad quedó cada vez más expuesta. La aparente victoria defensiva alemana reforzó una peligrosa ilusión: que Vitebsk podía sostenerse indefinidamente. Seis meses después, durante la Operación Bagration, esa ilusión tendría consecuencias catastróficas para el Grupo de Ejércitos Centro.

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Tiger I “231” de la Schwere Panzer-Abteilung 505 en el sector de Vitebsk durante el invierno de 1943–1944. Algunos tanques de esta unidad llevaban también pintados números de identificación en el cañón. En el frontal de la torreta se observa el emblema de la unidad: un caballero cargando.

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