La Fuerza de Tarea 67 de la Marina de los Estados Unidos justo antes de la Batalla de Tassafaronga, el 30 de noviembre de 1942. El USS Fletcher está en primer plano, seguido de otros destructores y, a la distancia, de cruceros.
Los japoneses ahora estaban luchando por mantener los suministros a sus tropas en Guadalcanal, donde el mar circundante era disputado con feroz intensidad. El Campo Henderson había sido reforzado y los aviones estadounidenses hacían imposibles las misiones de reabastecimiento por mar durante el día.
Los japoneses habían empezado a enviar municiones a través de submarinos mediante descargas nocturnas, pero estas solo alcanzaban a proporcionar el mínimo necesario. Para tratar de resolver el problema, los japoneses empezaron ahora a llenar tambores de combustible a la mitad con suministros —éstos serían unidos con largas cadenas y lanzados durante la noche para que flotaran en el agua—. Luego serían halados a la costa por las fuerzas terrestres.
El plan era que los rápidos destructores japoneses entregaran el primero de éstos suministros la noche del 30 de noviembre. Los “Observadores de Costa” detectaron la salida de esta fuerza —la inteligencia fue proporcionada y la Marina de los Estados Unidos envió a la Fuerza de Tarea 67 para interceptarla—. Los barcos estadounidenses debían estar en una buena posición para llevar a cabo una emboscada, ya que tenían la ventaja significativa del radar en parte de sus naves. Los barcos estadounidenses identificaron a la fuerza japonesa por radar y le lanzaron 24 torpedos.
Si la mayoría, si acaso uno, de los 24 torpedos hubiera dado en el blanco, las controversias posteriores sobre la batalla de Tassafaronga probablemente nunca hubieran surgido. Por desgracia, no fue así. La Marina de los Estados Unidos todavía tenía que reconocer que sus torpedos Mark 15, utilizados desde buques, al igual que los Mark 14 en submarinos, no resultaban efectivos. Por lo general, corrían demasiado profundos y pasaban por debajo de las naves a las que estaban destinados, entre otros problemas.
Así que, en esta acción, cuando los japoneses se dieron cuenta que estaban siendo atacados, fueron capaces de responder con rapidez. Sus torpedos Long Lance [Lanza Larga] eran muy eficaces y causaban un daño terrible a los barcos estadounidenses.
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