Tensión previa a la campaña contra la Unión Soviética

Soldados alemanes conferencian en las calles de Grodno durante la Operación Barbarroja.

Las fuerzas alemanas ya estaban ocupando las posiciones de inicio para el ataque de la Unión Soviética y era evidente que pronto iniciaría la campaña en el Este, pero aunado a ello, la tensión entre la jerarquía militar alemana empezaba a crecer con dejos de preocupación.

 

Walter Schellenberg fue asignado a la Oficina Principal de Seguridad del Reich para llevar a cabo labores de contraespionaje para la Gestapo en Alemania y los territorios ocupados y revela el progresivo nerviosismo sobre el futuro de la invasión en la esfera de mando alemana:

En la imagen, de frente a la cámara, se encuentra al centro el almirante Wilhelm Canaris, comandante de la Abwehr, a su izquierda, Reinhard Heydrich.

Canaris estaba cada vez más nervioso. Tanto él como Heydrich estaban siendo continuamente presionados por Hitler para obtener más material sobre el estado de las defensas rusas y las fuerzas armadas soviéticas. Hitler estudiaba estos informes con gran detenimiento. En varias ocasiones se quejó con Himmler acerca de Canaris: ‘El Abwehr siempre me envía un lote de informes individuales, sin digerir. Por supuesto, todos éstos son de gran importancia y provienen de las fuentes más fidedignas, pero me dejan a mí la labor de escudriñar el material. Esto no está bien y quiero que instruyas a tu personal para que lleven a cabo su tarea de forma muy diferente’.

 

 

A pesar de todo lo que estaba ocurriendo, Canaris y yo viajábamos juntos al menos dos o tres mañanas a la semana. A pesar de que habíamos acordado no hablar de negocios, no pudimos evitar tomar temas relacionados con nuestro trabajo. Canaris estaba terriblemente preocupado acerca de la campaña venidera. Él criticó en términos muy severos a los líderes de la Wehrmacht quienes, a pesar de su experto conocimiento, eran lo suficientemente irresponsables y tontos como para apoyar las perspectivas de un hombre como Hitler en su presunción que debiéramos ser capaces de concluir la campaña rusa dentro de tres meses. Él no sería parte de esto y no podía entender cómo los Generales, von Brauchitsch, Halder, Keitel y Jodl pudieran ser tan complacientes, tan poco realistas y tan optimistas. Pero cualquier intento de oposición era inútil; él ya se había hecho muy impopular por sus repetidas advertencias. Tan sólo unos días antes, Keitel le había dicho, ‘Mi querido Canaris, tu tendrás algún conocimiento de la Abwehr, pero tu perteneces a la Marina, realmente no deberías tratar de darnos lecciones en planeación estratégica y politica’. Cuando Canaris repitió esas observaciones normalmente contenía sus emociones, me miraba con los ojos muy abiertos y decía muy seriamente, ‘¿No encontrarías todo esto bastante cómico -si no fuera tan desesperadamente serio?’

Si quieres saber más, lee “The Labyrinth: Memoirs Of Walter Schellenberg, Hitler's Chief Of Counterintelligence” [El laberinto: las memorias de Walter Schellenberg, el Jefe de Contrainteligencia de Hitler], editado y traducido por Louis Hagen.

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