Hitler brinda mensaje a sus soldados en Año Nuevo

Hitler se reservó en hacer una previsión grandiosa para el año 1942. La situación para los alemanes a principio de 1942 no era la mejor.

El día de Año Nuevo, Hitler fue más cauteloso en hacer una previsión para el año 1942 que en años anteriores. Hacía dos años, proclamaba que 1940 traería la decisión final. Luego profetizaba que el año 1941 sería la terminación de la mayor victoria en la historia de Alemania. Ahora, modestamente, se dirigía al Todopoderoso.

 

Por el momento, Hitler quería obtener una estabilización de la situación en el frente oriental. La Unión Soviética estaba a la ofensiva, especialmente en el sector central, donde había obligado a las tropas alemanas a retroceder hasta cien kilómetros.

 

Los planes ofensivos de Hitler para 1942 seguían siendo limitados en naturaleza. Se había dado cuenta que jamás volvería a arriesgarse a intentar capturar Moscú, como tampoco podría amenazar a Inglaterra con un desembarco, como lo había hecho en 1940. Por otro lado, creía que un avance en dirección a Stalingrado, en el sur de Rusia era todavía posible, así como uno rumbo a los campos petrolíferos en Maikop, Grozny y el Cáucaso. Planeaba perforar el sur de Rusia para llegar a Turquía. Esto aseguraría su flanco derecho y le permitiría plantear una amenaza a Irán. Quizá eso motivaría a los ingleses a considerar la paz.

 

Desde el punto de vista político, Hitler había realizado un gran esfuerzo en transmitir la amenaza de la aniquilación de los judíos. Sus previsiones sobre el inminente colapso de Inglaterra y la Unión Soviética no se habían hecho realidad. Ante sus ojos, los judíos eran responsables de ello, ya que el gobierno judío tras bambalinas había respaldado a estas naciones. El año de 1942 haría que Hitler hiciera realidad su amenaza sobre los judíos que se encontraban bajo la influencia del régimen nazi.

 

Como el comandante supremo de la Wehrmacht y como el nuevo comandante en jefe del Ejército, Hitler emitió un comunicado a los soldados el 1 de enero de 1942. El mensaje decía lo siguiente:

¡Soldados!

 

Como después de la campaña en Polonia, decidí también en julio de 1940, a pesar de las amargas experiencias, extender mi mano por la paz a los enemigos que nos habían declarado la guerra el 3 de septiembre de 1939. Mi mano fue rechazada y mi oferta fue interpretada como un signo de debilidad.

 

Los hombres que ya habían agitado por la Primera Guerra Mundial antes de 1914, estaban convencidos que una nueva coalición derrotaría finalmente al Volk alemán y a sus Estados aliados en el año 1941. Los disolverían y, al mismo tiempo, los eliminarían. Así que no tuvimos más remedio que apretarnos los cascos y pensar en la continuación de la lucha.

 

La razón por la que estos belicistas internacionales decidieron no concluir la paz bajo ninguna circunstancia era, además de sus intereses económico-capitalistas, la convicción de que finalmente podrían destruir al Reich mediante la entrada de la Unión Soviética en la guerra contra Europa, una entrada que secretamente había sido preparada para el verano de 1941.

 

¡Ahora el año 1941 está detrás de nosotros! Fue un año de decisiones muy difíciles y batallas extremadamente sangrientas. Sin embargo, entrarán en la historia como el año de las mayores victorias de todos los tiempos.

 

Los hijos de todos los Gaus alemanes lucharon gloriosamente al lado de los soldados de nuestros aliados en los Balcanes, en Creta, en África, en el Mediterráneo y en el Atlántico. Desde el 22 de junio, mis soldados, han mantenido su posición en el teatro de guerra en el Este, desde las regiones del extremo norte hasta las fronteras del Mar Negro. Ustedes lucharon en batallas, cuyo alcance y dureza les han gravado severamente, pero que, en sus éxitos, son las más gloriosas hazañas militares de la historia.

 

A través de ustedes, mis soldados, la lucha por la existencia, que tan a menudo ha sido forzada en nuestro Volk, ha sido coronada por victorias que superan con creces cualquier cosa conocida en el pasado.

 

Su arrojo, su valentía desafiante de la muerte, su disposición al sacrificio, salvó no sólo a nuestra patria alemana sino, más allá de todo esto, a toda Europa. Nos estremecemos ante la visión del destino que fue salvado. Las mujeres y los niños y todas las demás personas trabajando en la patria nunca podrán agradecer lo suficiente por lo que han hecho por ellos, mis soldados del frente oriental.

 

Desde el 22 de junio, ustedes han visto con sus propios ojos el tipo de “paraíso” en el que la conspiración conjunta de capitalistas judíos y bolcheviques judíos querían transformar nuestra Alemania.

 

¡Mis soldados!

 

Como el Führer, el portavoz de millones de miembros de nuestro Volk y el comandante supremo de la Wehrmacht, agradezco de todo corazón a todos los hombres valientes por el heroísmo que tan a menudo demostraron. Los saludo a ustedes, a los soldados del ejército y las Waffen SS, especialmente aquellos en el frente oriental, con alegre orgullo de comandar esa rama de la Wehrmacht que siempre y, en todas partes, soporta la carga más pesada de la batalla y lo hace aquí también.

 

Toda la patria alemana mira hacia su Wehrmacht con una fe infinita. Quisiera ayudar a cada uno de ustedes, de la mejor manera posible.

 

Todos nosotros, frente y Volk juntos, mantenemos en reverencia a los camaradas que tuvieron que sellar su amor y lealtad por Alemania con sus muertes. También pensamos en nuestros aliados caídos que lucharon en nuestras filas por sus países y por toda Europa.

 

¡Soldados del Frente Oriental!

 

En innumerables batallas en el año 1941, no sólo han eliminado de las fronteras finlandesa, alemana, eslovaca, húngara y rumana al enemigo que estaba listo para lanzar un ataque, sino que también los hicieron retroceder más de mil kilómetros en su propia tierra. Al tratar de provocar un giro de los acontecimientos en el invierno de 1941-1942 y movilizarse contra nosotros una vez más, ¡él deberá fallar y así será! Sí, por el contrario, en el año 1942, después de todos los preparativos que se han hecho, volveremos a atacar a este enemigo de la humanidad de nuevo y lucharemos con él durante el tiempo que sea necesario para romper la voluntad destructiva del capitalismo judío y el mundo bolchevique. ¡Alemania no será y no podrá ser arrastrada a una nueva guerra por su existencia o inexistencia por los mismos criminales cada veinticinco años! Europa no puede y no se romperá en pedazos por siempre, sólo para que un grupo de conspiradores anglo-americanos y judíos pueda encontrar satisfacción por sus maquinaciones de negocios en la insatisfacción de la gente.

 

Esperamos que la sangre derramada en esta guerra sea la última en Europa durante generaciones. ¡Que el Señor nos ayude en esto en el próximo año!

 

Adolf Hitler

Si deseas saber más, lee “Hitler: Speeches and Proclamations, The Chronicle of a Dictatorship (Vol. IV, 1941-1945)” [Hitler: Discursos y Proclamaciones, crónica de una dictadura (Vol. IV, 1941-1945)], de Max Domarus.

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