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Un prisionero estadounidense con apellido japonés
Frank “Foo” Fujita era un estadounidense de Texas, hijo de padre japonés y de madre estadounidense. En 1938 se había unido a la Guardia Nacional de Texas, antes de que la guerra en el Pacífico transformara la ascendencia japonesa en una sospecha permanente dentro y fuera de Estados Unidos. Cuando llegó la guerra, Fujita servía en el 2º Batallón del 131º Regimiento de Artillería de Campaña, vinculado a la 36ª División de Infantería. Esa unidad sería recordada más tarde como parte del llamado “Lost Battalion” [Batallón Perdido] del Pacífico.
Batalla aérea desigual en el Golfo de Vizcaya
El Golfo de Vizcaya era uno de los espacios más peligrosos de la guerra aérea y naval. Desde los puertos franceses ocupados —Brest, Lorient, Saint-Nazaire, La Pallice y Burdeos— los U-Boote alemanes salían al Atlántico o regresaban de sus patrullas. Por eso, el Comando Costero de la RAF y los escuadrones de la Commonwealth patrullaban la zona con aviones de largo alcance, intentando detectar submarinos en tránsito y cerrar una de las rutas vitales de la guerra submarina alemana.
El segundo frente tendrá que esperar
A comienzos de junio de 1943, la tensión diplomática entre los Aliados giraba en torno a una cuestión decisiva: el segundo frente. Para Stalin, la apertura de un frente angloamericano en Europa occidental era una necesidad urgente. La Unión Soviética llevaba casi dos años soportando el principal peso de la guerra terrestre contra Alemania, y el Kremlin esperaba que la victoria aliada en África del Norte permitiera, por fin, un desembarco en Francia en 1943.
Judíos holandeses llegan al campo de muerte Sobibor
El 1 de junio de 1943, un transporte con 3,006 judíos salió del campo de tránsito de Westerbork, en los Países Bajos, rumbo al centro de exterminio de Sobibor, en la Polonia ocupada. Era el decimocuarto transporte neerlandés hacia Sobibor. Entre los deportados iban Jules Schelvis, su esposa, Rachel Borzykowski, y varios miembros de la familia de ella. Schelvis, Rachel y su familia fueron deportados desde Westerbork el 1 de junio y sólo Jules sobrevivió; Rachel y sus familiares fueron asesinados en las cámaras de gas de Sobibor el 4 de junio de 1943.
De licencia en una Alemania bombardeada
A comienzos de junio de 1943, la guerra submarina alemana acababa de sufrir uno de sus golpes más duros. El mes anterior, recordado después como el “Mayo Negro” de los U-Boote, había obligado a Karl Dönitz a retirar temporalmente sus submarinos del Atlántico Norte. Los convoyes aliados ya no eran presas relativamente aisladas: iban protegidos por escoltas mejor coordinados, aviones de largo alcance, portaaviones de escolta, radar, HF/DF y tácticas antisubmarinas cada vez más eficaces.
Una bala fortuita aparta a Horrocks de Salerno
Tras el final de la campaña en Túnez, los mandos aliados comenzaron a preparar las siguientes operaciones anfibias en el Mediterráneo. La experiencia de Operation Torch había demostrado que desembarcar tropas era una tarea compleja incluso con una oposición limitada; las próximas operaciones exigirían una coordinación más fina entre infantería, blindados, artillería, ingenieros, fuerzas navales, apoyo aéreo y medios de protección contra los ataques de la Luftwaffe.
La esterilización como arma genocida
Para 1943, el sistema de campos nazis ya combinaba exterminio, trabajo forzado y experimentación médica criminal. En Auschwitz-Birkenau, los deportados eran seleccionados al llegar: unos eran enviados directamente a las cámaras de gas; otros eran explotados como mano de obra hasta el agotamiento; algunos, además, eran utilizados como sujetos de experimentos médicos sin consentimiento alguno.
Bombardeos diurnos apalean Pantelleria
A comienzos de junio de 1943, los Aliados ya miraban más allá de Túnez. La campaña de África del Norte había terminado, pero el Mediterráneo central seguía dominado por islas, aeródromos y posiciones fortificadas que podían influir en la siguiente etapa de la guerra. Entre ellas estaba Pantelleria, una isla italiana situada entre Túnez y Sicilia, cuya posición la convertía en un obstáculo y, al mismo tiempo, en una posible base avanzada para las operaciones aliadas.
Tito y la misión británica bajo las bombas en Sutjeska
En junio de 1943, la guerra partisana en Yugoslavia atravesaba uno de sus momentos más críticos. La ofensiva alemana, conocida como Fall Schwarz [Caso Negro] o Batalla del Sutjeska, buscaba destruir el núcleo principal del movimiento partisano de Josip Broz Tito en las montañas del sureste de Bosnia y Montenegro. Después de semanas de marcha, cerco, bombardeos y combates, el Cuartel Supremo partisano y sus brigadas trataban de abrirse paso entre posiciones alemanas cada vez más estrechas.
Informe de la policía alemana de la masacre de Katyn
En abril de 1943, las autoridades alemanas anunciaron el hallazgo de las fosas comunes en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk, en territorio soviético ocupado por Alemania desde 1941. Afirmaron que allí se encontraban los cuerpos de oficiales polacos capturados por la Unión Soviética tras la invasión de Polonia oriental en septiembre de 1939.
Stalin protesta por el aplazamiento del segundo frente
El 11 de junio de 1943, Stalin respondió al mensaje de Roosevelt con uno personal y secreto sobre una de las cuestiones más tensas de la alianza: la apertura de un segundo frente en Europa occidental. Desde Moscú, la guerra se veía de manera brutalmente directa. Durante casi dos años, desde la invasión alemana de junio de 1941, el Ejército Rojo había soportado la mayor parte del esfuerzo terrestre contra la Wehrmacht.
Aviones del USS Bogue sorprenden al U-118
Mayo de 1943 había marcado un punto de inflexión en la Batalla del Atlántico. Los U-Boote alemanes seguían siendo peligrosos, pero la defensa aliada había cambiado de escala: escoltas mejor coordinados, radares más eficaces, radiogoniometría HF/DF, inteligencia de señales, aviones de largo alcance y portaaviones de escolta estaban cerrando espacios antes favorables a los submarinos alemanes.
La Octava Fuerza Aérea bajo fuego sobre Bremen y Kiel
Para junio de 1943, la Octava Fuerza Aérea estadounidense ya no era una presencia experimental en Gran Bretaña. Sus bombarderos pesados B-17 Flying Fortress realizaban ataques diurnos cada vez más profundos contra objetivos industriales y navales en Alemania. La apuesta estadounidense seguía siendo el bombardeo de precisión a plena luz del día: grandes formaciones de Fortalezas Voladoras, protegidas por sus propias ametralladoras, capaces de penetrar el espacio aéreo enemigo y golpear blancos concretos.
Cazadores nocturnos sobre el Ruhr
En la noche del 14 al 15 de junio de 1943, el Comando de Bombarderos de la RAF atacó Oberhausen, en la cuenca del Ruhr. No fue una operación gigantesca como las grandes incursiones de meses anteriores, pero sí una misión significativa dentro de la Batalla del Ruhr: 197 Lancaster y 6 Mosquito fueron enviados contra una ciudad industrial defendida por artillería antiaérea, reflectores y cazas nocturnos alemanes..
Cólera en el Ferrocarril de la Muerte
Para mediados de junio de 1943, la construcción del Ferrocarril Tailandia-Birmania entraba en uno de sus períodos más duros. Los japoneses habían acelerado el calendario de la obra y exigían cada vez más trabajo a prisioneros de guerra aliados y trabajadores asiáticos forzados. En la zona de Kanyu/Konyu, cerca de Hellfire Pass, los campamentos eran temporales, primitivos y mal abastecidos: chozas de bambú, barro, lluvia monzónica, letrinas deficientes, poca comida y jornadas agotadoras en la vía.
La agente Madeleine llega a Francia
Mientras la guerra se extendía por el Mediterráneo, los cielos de Alemania y los territorios ocupados de Europa, otra guerra avanzaba casi sin ruido por los campos de Francia. Era una guerra de claves, transmisores, nombres falsos, casas seguras y aterrizajes nocturnos.
El vapor Yoma torpedeado por el U-81
El 17 de junio de 1943, mientras los Aliados convertían la victoria en el norte de África en preparación logística para la invasión de Sicilia, el Mediterráneo seguía siendo un espacio peligroso. Las rutas entre los puertos del norte de África y Egipto no eran simples líneas de transporte: por ellas se movían tropas, ingenieros, equipos portuarios y hombres que, después de meses de campaña, creían haber dejado atrás una etapa de la guerra para entrar en otra.
Los pilotos de Tuskegee se enfrentan a cazas alemanes
El 18 de junio de 1943, la guerra aérea sobre el Mediterráneo ya miraba hacia Sicilia. Pantelleria, sometida durante días a una presión aérea y naval abrumadora, había caído en manos aliadas una semana antes, pero sus cielos seguían siendo parte del campo de batalla. Las patrullas de cazas, la protección de bombarderos, la vigilancia de aeródromos y el control del espacio aéreo formaban parte de la misma preparación silenciosa que abría camino a la siguiente etapa de la campaña italiana.
Polonia bajo administración del terror
Para el 19 de junio de 1943, la guerra alemana ya no tenía el mismo aspecto que en los años de expansión victoriosa. En el Este, la derrota de Stalingrado había quebrado la imagen de invencibilidad del Reich; en el Mediterráneo, los Aliados preparaban la siguiente etapa tras la caída del Eje en Túnez; y sobre Alemania, la guerra aérea comenzaba a llevar la destrucción al corazón de sus ciudades industriales. Sin embargo, lejos de los frentes más visibles, la ocupación nazi seguía operando con una maquinaria propia, diaria y persistente.
La defensa de la Cresta Lababia
Mientras la guerra en el Pacífico seguía desplazándose por montañas, selvas y líneas de abastecimiento frágiles, una pequeña posición australiana en Nueva Guinea se convirtió en el punto de presión de una ofensiva japonesa local. No era una gran ciudad, ni un puerto famoso, ni una isla cuyo nombre recorriera los periódicos del mundo. Era una cresta cubierta de jungla, elevada sobre el área de Mubo, en el camino difícil hacia Salamaua.
La Resistencia francesa cae en la trampa de Caluire
En junio de 1943, Francia vivía una guerra dentro de la guerra. Mientras los Aliados preparaban sus siguientes movimientos en el Mediterráneo y la Unión Soviética seguía soportando el inmenso peso del frente oriental, la ocupación alemana en Francia se había vuelto más estrecha, más policial y más peligrosa para quienes actuaban en la clandestinidad.
El rescate en las entrañas del HMNZS Achilles
La guerra atravesaba un momento de transición. En el Mediterráneo, la rendición del Eje en Túnez había cerrado la campaña en el norte de África; las fuerzas aliadas preparaban ya el siguiente movimiento contra el sur de Europa, mientras la aviación intensificaba sus ataques contra ciudades, puertos, bases y nudos industriales. La guerra comenzaba a desplazarse hacia otros teatros.
Un soldado soviético se prepara para la batalla
Después de Stalingrado, el Frente Oriental había cambiado de ritmo. Alemania seguía ocupando inmensos territorios soviéticos y conservaba ejércitos poderosos, pero la guerra ya no avanzaba con la seguridad brutal de 1941 ni con la confianza ofensiva de 1942. La Wehrmacht necesitaba recuperar la iniciativa; el Ejército Rojo, en cambio, había aprendido a resistir, absorber el golpe y preparar respuestas de gran escala.
El Lancaster herido sobre Wuppertal
A finales de mayo de 1943, el Comando de Bombarderos de la RAF había golpeado Wuppertal dentro de la Batalla del Ruhr. La ciudad, formada por antiguos núcleos industriales como Barmen y Elberfeld, se extendía a lo largo del valle del Wupper, encajada entre laderas, fábricas, vías, viviendas y barrios obreros. Aquella primera gran incursión había devastado Barmen y había dejado una marca temprana y terrible en la guerra aérea sobre Alemania.
El navegador guyanés derribado sobre Holanda
La noche del 25 al 26 de junio de 1943, la Batalla del Ruhr volvió a llenar el cielo europeo de bombarderos. La ofensiva aérea británica contra los centros industriales alemanes seguía enviando, noche tras noche, centenares de tripulaciones hacia ciudades cubiertas por nubes, reflectores, artillería antiaérea y cazas nocturnos.
Atrapado en un Thunderbolt
A finales de junio de 1943, la guerra aérea sobre Europa occidental entraba en una etapa de mayor alcance y mayor riesgo. Desde Inglaterra, la Octava Fuerza Aérea estadounidense enviaba bombarderos pesados contra objetivos en territorio ocupado y en Alemania, mientras sus cazas de escolta trataban de protegerlos hasta donde el combustible, la distancia y la tecnología lo permitían.
Un alemán capturado en vísperas de Kursk
A finales de junio de 1943, el Frente Oriental parecía contener la respiración. La gran ofensiva alemana contra el saliente de Kursk aún no había comenzado, pero su presencia ya se sentía en los movimientos de tropas, en el ruido de los motores, en las posiciones fortificadas y en la ansiedad de los mandos que necesitaban saber qué unidades tenían delante.
La espera antes de despegar
La guerra aérea estadounidense desde Inglaterra ya no era una promesa distante. La Octava Fuerza Aérea había dejado atrás sus primeras pruebas y comenzaba a sostener, con fuerzas cada vez mayores, la apuesta por el bombardeo diurno de precisión. Para los hombres que subían a los B-17, esa estrategia no era una doctrina: era una rutina de espera, equipo, silencio, despegue y regreso incierto.
Un día caluroso en Treblinka
A finales de junio de 1943, en el este de la Polonia ocupada, seguía operando una de las piezas más mortíferas de Aktion Reinhard. Treblinka no era un campo de concentración en el sentido habitual del término. Treblinka II había sido construido para matar.
La Galicia polaca declarada judenfrei
A finales de junio de 1943, la región histórica de Galicia, en la antigua Polonia oriental, estaba bajo ocupación alemana dentro del Distrito de Galicia del Gobierno General. Allí, detrás de las líneas del frente, otra operación llevaba meses consumándose con una lógica distinta: no la conquista de una posición militar, sino la destrucción sistemática de una población.