La Galicia polaca declarada judenfrei

Calle de un gueto judío bajo ocupación alemana, diciembre de 1940. La imagen ilustra las condiciones de segregación, empobrecimiento y control impuestas por las autoridades nazis antes de las deportaciones y asesinatos masivos.
A finales de junio de 1943, la región histórica de Galicia, en la antigua Polonia oriental, estaba bajo ocupación alemana dentro del Distrito de Galicia del Gobierno General. Allí, detrás de las líneas del frente, otra operación llevaba meses consumándose con una lógica distinta: no la conquista de una posición militar, sino la destrucción sistemática de una población.
En ese distrito, incorporado por la administración alemana al Gobierno General tras la invasión de la Unión Soviética, la vida judía había sido encerrada, marcada, saqueada, explotada y, finalmente, reducida a cifras administrativas. Lvov, Stanisławów, Tarnopol, Kolomea, Rohatyn, Rawa-Ruska y decenas de localidades menores formaban parte de una geografía que los alemanes no describían como comunidades, sino como problemas por resolver.
El lenguaje oficial nazi llamaba “evacuación” a deportaciones, asesinatos, redadas, fusilamientos, trabajos forzados y envíos a centros de exterminio. Esa palabra, repetida en informes y tablas, cubría lo que, para las víctimas, había sido una sucesión de separaciones, escondites, marchas, violencia y desapariciones.
Antes de la cifra final, una voz de Lvov permite ver una parte de ese proceso desde la calle. Wilek Loew, que trabajaba fuera del gueto en una fábrica de cartón alquitranado para el ejército alemán, recordó años después una deportación de agosto de 1942. Su recuerdo no pertenece al informe de Katzmann ni al día exacto del 30 de junio de 1943; pertenece al mundo humano que ese informe convirtió en números:
Pappapol estaba situada en la calle Zólkiewska. La entrada principal daba a la calle Drokevska, que era la vía principal entre el norte y el sur. Y era la zona que quedaba a un par de cuadras de donde había estado mi casa, a un par de cuadras de donde había estado la de mi tío, y así sucesivamente.
Hubo un momento que recuerdo: aquella Aktion llegó; era el segundo gueto y estaba cerca del anochecer. Alguien entró corriendo en la fábrica, uno de nuestros trabajadores:
—Los están moviendo ahora por la calle.
Salimos. Yo salí de inmediato hacia la puerta para ver lo que queríamos ver. Y eso fue lo que no queríamos ver: miles y miles y miles de personas del gueto se movían, avanzaban, avanzaban hacia la calle Drokevska. Miré y vi a algunos de mis amigos. Mis amigos, amigos queridos, con quienes solía jugar. Algunos conocidos. Buscaba a mi madre. No la vi; no la encontré. Tal vez eran veinte filas y kilómetros de gente.
Marchaban lentamente. Los vigilaba la milicia ucraniana. No vi alemanes. Tal vez iban atrás, pero no los vi. Eran sobre todo ucranianos, a ambos lados. Tampoco vi el frente. Yo quedé justo en medio. No vi el comienzo ni el final de la marcha. Sólo seguí viendo la zona que me era visible desde aquella puerta estrecha.
Nosotros no estábamos… ellos no me vieron; yo los vi, porque la puerta de Pappapol estaba, en realidad, cerrada. Y aquello siguió durante horas y horas porque era una marcha lenta. Finalmente terminó. La gente miraba desde las ventanas, porque toda aquella calle Drokevska estaba habitada por ucranianos y polacos; desde los segundos y terceros pisos, todos los miraban. Era una visión muy sombría.
Si deseas saber más, visita el United States Holocaust Memorial Museum, sección “Wilek (William) Loew describes the roundup of Jews during August 1942 deportation from Lvov to Belzec”.
El 30 de junio de 1943, Fritz Katzmann, jefe de las SS y de la Policía en el Distrito de Galicia, remitió a su superior, Friedrich-Wilhelm Krüger, un informe final sobre la llamada “Solución de la Cuestión Judía” en la región. El documento no fue escrito para recordar a las víctimas, sino para rendir cuentas ante la jerarquía de las SS: cuántos judíos habían sido “evacuados”, cuántos seguían en campos, qué bienes habían sido confiscados y qué resistencia habían encontrado las fuerzas alemanas.
Su valor histórico reside precisamente en esa frialdad. El informe no intenta ocultar la escala del crimen; intenta presentarla como eficiencia administrativa:
Documento secreto del Reich
El jefe de las SS y de la Policía en el Distrito de Galicia
Lvov, 30 de junio de 1943
Asunto: Solución de la Cuestión Judía en Galicia.
Referencia: informe adjunto.
Anexo: 1 informe, tres copias.
1 copia encuadernada.
Al alto jefe de las SS y de la Policía en el Este,
SS-Obergruppenführer y general de la Policía
Krüger
Cracovia
Adjunto remito la primera copia del informe final sobre la Solución de la Cuestión Judía en el Distrito de Galicia, y solicito acuse de recibo.
Katzmann
SS-Gruppenführer
y teniente general de la Policía
Solución del problema judío en el Distrito de Galicia
Debido a la expresión “judío galiciano”, Galicia era probablemente el pequeño rincón de la tierra más conocido y mencionado con mayor frecuencia en relación con los judíos. Aquí vivían en grandes multitudes compactas, formando un mundo propio, del cual el resto de los judíos del mundo renovaba continuamente su población. Los judíos se encontraban por cientos de miles en todas las partes de Galicia.
Según estadísticas antiguas que se remontan a 1931, había alrededor de 502.000 judíos. Es poco probable que esta cifra haya disminuido durante el período comprendido entre 1931 y el verano de 1941. No existen cifras precisas sobre el número de judíos presentes cuando las tropas alemanas entraron en Galicia. La cifra de 350.000 fue dada por los Judenräte de Galicia para finales del año 1941. Que esta cifra era incorrecta puede verse en los registros relativos a la evacuación adjuntos al presente informe.
Sólo la ciudad de Lvov albergaba alrededor de 160.000 judíos en los meses de julio-agosto de 1941…
Nuestra primera medida fue identificar a cada judío mediante un brazalete blanco con la Estrella de David azul. De acuerdo con un decreto emitido por el gobernador general, la Administración del Interior era responsable de la identificación y el registro de los judíos, así como del establecimiento de los Judenräte. Nuestra tarea como policía era, ante todo, combatir eficazmente el inmenso mercado negro operado por los judíos en todo el Distrito.
También tuvieron que adoptarse medidas enérgicas contra los ociosos que holgazaneaban y contra los inútiles.
El mejor medio para ello fue el establecimiento de campos de trabajo forzados por el jefe de las SS y de la Policía.
…
Entretanto, la evacuación adicional se llevó a cabo con vigor, con el resultado de que, para el 23 de junio de 1943, todos los barrios judíos pudieron ser disueltos. Aparte de los judíos en campos bajo el control del jefe de las SS y de la Policía, el Distrito de Galicia está, por lo tanto, libre de judíos (judenfrei).
Los judíos individuales recogidos ocasionalmente por la Policía de Orden o la gendarmería fueron enviados a tratamiento especial. En total, 434.329 judíos habían sido evacuados hasta el 27 de junio de 1943…
Junto con las Aktionen de evacuación, se confiscó la propiedad judía. Los objetos de valor fueron asegurados y entregados al Personal Especial “Reinhard”. Además de muebles y grandes cantidades de textiles, etc., fue confiscado lo siguiente y entregado al Personal Especial “Reinhard”:
Al 30 de junio de 1943:
25,580 kg de monedas de cobre
53,190 kg de monedas de níquel
97,581 kg de monedas de oro
82,600 kg de cadenas de plata
6,640 kg de cadenas de oro
4.326,780 kg de plata rota
167,740 kg de monedas de plata
18,490 kg de monedas de hierro
20,050 kg de monedas de bronce
20,952 kg de anillos de boda, oro
22,740 kg de perlas
11,730 kg de dientes de oro, puentes
28,200 kg de polveras, ¿de plata u otro metal?
44,655 kg de oro roto
482,900 kg de cubiertos de plata
343,100 kg de pitilleras, ¿de plata y otros metales?
20,880 kg de anillos de oro con piedras
39,917 kg de broches, aretes, etc.
18,020 kg de anillos de plata
6,166 kg de relojes de bolsillo, varios
3,133 kg de relojes de bolsillo, plata
[La lista continúa…]
…
También hubo otras inmensas dificultades durante las Aktionen, ya que los judíos trataron de evitar la evacuación por todos los medios posibles. No sólo trataron de escapar, sino que se escondieron en los lugares más inverosímiles: canales de drenaje, chimeneas e incluso pozos de aguas residuales, etc. Levantaron barricadas en las catacumbas de los pasajes, en sótanos convertidos en búnkeres, en agujeros en la tierra, en escondites artificiales astutamente construidos, en desvanes y cobertizos, dentro de muebles, etc.
A medida que disminuía el número de judíos que aún permanecían, su resistencia se hacía mayor. Usaron armas de todo tipo para su defensa, y en particular armas de origen italiano. Los judíos compraron estas armas italianas a soldados italianos estacionados en el distrito a cambio de grandes sumas en zlotys…
Se descubrieron búnkeres subterráneos con entradas hábilmente ocultas, algunas en los departamentos y otras al aire libre. En la mayoría de los casos, la entrada al búnker era apenas lo suficientemente grande como para que una persona se deslizara por ella. Las entradas a los búnkeres estaban tan bien escondidas que no se podían encontrar si uno no sabía dónde buscar…
Debido a informes cada vez más graves sobre el creciente armamento de los judíos, durante las dos últimas semanas de junio de 1943 se adoptaron las medidas más severas posibles para erradicar el bandolerismo judío en todas las partes del Distrito de Galicia. Fueron necesarias medidas especiales para la ruptura del barrio judío de Lvov, donde se habían instalado los búnkeres descritos anteriormente.
Para evitar pérdidas entre las fuerzas alemanas, tuvieron que tomarse medidas brutales desde el principio; varias casas fueron voladas o destruidas por el fuego. El resultado sorprendente fue que, en lugar de los 12.000 judíos registrados, un total de 20.000 fueron capturados…
Si deseas saber más, visita la Jewish Virtual Library, sección “Report On The Solution of the Jewish Problem in Galicia”. El documento también aparece en los registros del Proyecto de Juicios de Núremberg de Harvard Law School como documento L-18.
El informe de Katzmann no cerraba una historia: la reducía a una declaración administrativa. Allí donde habían existido comunidades, oficios, familias, rezos, comercios, escuelas y calles conocidas, el documento escribía una palabra alemana de victoria burocrática: judenfrei.
Pero incluso dentro de ese informe, escrito desde la mirada de los verdugos, aparece aquello que la contabilidad no podía borrar del todo: los escondites, los búnkeres, las entradas disimuladas, las armas compradas, las casas que tuvieron que incendiar, las personas que no se dejaron convertir sin resistencia en una cifra.
El 30 de junio de 1943, Galicia fue presentada ante las SS como una región “libre de judíos”. La frase pertenecía al lenguaje de los asesinos. La historia que deja detrás pertenece a los muertos, a los pocos supervivientes y a los documentos que todavía obligan a leer detrás de cada número la destrucción de un mundo.

Judíos de Kolomea durante una “evacuación” en la zona de Galicia. En el lenguaje administrativo nazi, esa palabra encubría deportaciones, redadas, trabajos forzados, fusilamientos, asesinatos y envíos a centros de exterminio.
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Vista previa a la guerra de Peremyshliany / Przemyślany, Galicia. En esta localidad, Samuel Golfard escribió un diario entre enero y abril de 1943, durante los últimos meses de la destrucción de las comunidades judías de la región.

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