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Hitler establece objetivos para Zitadelle
Dos años antes, los ejércitos alemanes habían cruzado la frontera soviética convencidos de que la campaña del Este podía resolverse con rapidez. La Unión Soviética no se derrumbó. El Estado, el Ejército Rojo y la población soportaron pérdidas inmensas, retrocesos gigantescos y una guerra de ocupación que formaba parte del propio proyecto nazi.
La redada cae sobre Szczebrzeszyn
Para el verano de 1943, la ocupación alemana en Polonia ya no era solo una presencia militar. Era un sistema de control completo: redadas, deportaciones, confiscación de viviendas, trabajo forzado, represión de la resistencia y castigo colectivo contra poblaciones enteras.
Un nuevo piloto se encuentra con los cielos alemanes
El 3 de julio de 1943, cuando la Batalla del Ruhr se acercaba a su tramo final, el Comando de Bombarderos de la RAF volvió a enviar una gran fuerza contra Colonia. La ciudad, situada sobre el Rin, ya había sido golpeada en repetidas ocasiones, pero seguía siendo un objetivo industrial, ferroviario y simbólico dentro del sistema urbano alemán.
La armada de invasión avanza hacia Sicilia
Una de las mayores fuerzas anfibias reunidas hasta entonces ya avanzaba por el Mediterráneo. Desde los puertos del norte de África, desde Malta y desde convoyes que venían de más lejos, miles de hombres, vehículos, cañones, lanchas, transportes y buques de escolta se movían hacia una isla cuyo nombre todavía no todos conocían con certeza.
Zitadelle abre fuego en Kursk
A comienzos de julio de 1943, el Frente Oriental volvió a concentrarse en una palabra alemana: Zitadelle. Después de Stalingrado y de la recuperación temporal de Kharkov, la Wehrmacht intentaba recuperar la iniciativa con una ofensiva limitada, pero ambiciosa, contra el saliente soviético de Kursk.
Segundos bajo los Stukas
En el segundo día de la ofensiva alemana contra el saliente de Kursk, la batalla ya no era una maniobra limpia sobre el mapa. En el norte, el 9.º Ejército alemán de Walter Model empujaba contra una defensa soviética preparada durante semanas: trincheras, campos de tiro, minas, posiciones antitanque y reservas escalonadas detrás de la primera línea.
Hitler apuesta por el V-2
Mientras la batalla de Kursk consumía hombres, tanques y combustible en el Frente Oriental, en el cuartel general de Hitler se abría otra clase de expectativa. No venía de una división blindada ni de una nueva maniobra terrestre, sino de un proyecto técnico que prometía alcanzar al enemigo sin piloto, sin aviso y a una distancia inédita.
Los panzers se atascan en Teploje
Para el 8 de julio de 1943, la Operación Ciudadela ya había perdido parte de la claridad con la que había sido concebida en los mapas alemanes. En el sector norte del saliente de Kursk, las fuerzas de Model intentaban abrirse paso entre posiciones soviéticas preparadas durante meses: campos de minas, cañones antitanque, artillería, carros enterrados y reservas listas para cerrar cualquier brecha.
La matiné bajo las bombas
A casi cuatro años del inicio de la guerra, East Grinstead seguía siendo una ciudad de Sussex relativamente apartada de la destrucción directa que había marcado a Londres, Coventry, Plymouth o Portsmouth. La guerra estaba presente en las sirenas, en los apagones, en los soldados estacionados en la zona y en la cercanía de instalaciones militares, pero la vida civil aún conservaba rutinas reconocibles.
Inicia el desembarco aliado en Sicilia
Después de semanas de bombardeos, engaños, mapas estudiados y ensayos anfibios, la guerra del Mediterráneo cruzó una nueva línea. La caída de Túnez había dejado al Eje sin su última posición africana; Pantelleria había mostrado hasta dónde podía llegar la presión aérea y naval aliada; Sicilia era ahora la puerta inmediata hacia el territorio italiano.
Patton desembarca bajo fuego en Gela
La invasión de Sicilia ya no era, para el 11 de julio, una operación vista desde los mapas de mando. Las playas estaban llenas de vehículos atascados, embarcaciones dañadas, municiones apiladas, puestos improvisados y hombres que trataban de sostener una cabeza de puente todavía frágil. En torno a Gela, el desembarco estadounidense había dejado de ser una llegada y se había convertido en una defensa.
Infantería contra los Tiger en Prokhorovka
La ofensiva alemana en Kursk había entrado en su segunda semana. Lo que el alto mando alemán había concebido como una operación de ruptura se había convertido en una lucha de desgaste contra defensas soviéticas escalonadas, campos minados, artillería, reservas y unidades dispuestas a absorber el golpe hasta que el impulso enemigo empezara a quebrarse.
La tarjeta imposible de Pawiak
En julio de 1943, Varsovia seguía bajo una ocupación que no necesitaba grandes operaciones militares para hacerse sentir. La represión diaria bastaba: redadas, interrogatorios, traslados a prisión, ejecuciones, deportaciones y desapariciones formaban parte de la geografía moral de la ciudad ocupada.
El puente de Primosole bajo fuego
Cuatro días después del comienzo de la Operación Husky, la invasión aliada de Sicilia ya no era solo cuestión de desembarcar y avanzar. En el sector oriental, el camino hacia Catania dependía de pasos estrechos, puentes intactos y unidades capaces de moverse antes de que el enemigo reorganizara su defensa.
Submarino acecha submarino en el Mediterráneo
En Sicilia, la invasión aliada ya no era solo una cuestión de playas. Mientras las tropas en tierra intentaban abrirse paso hacia el interior, el mar alrededor de la isla seguía siendo una extensión de la batalla: rutas costeras, patrullas, convoyes, lanchas antisubmarinas y submarinos que esperaban sin ser vistos.
Zitadelle se apaga en Kursk
Para el 16 de julio de 1943, la batalla de Kursk ya no parecía una ofensiva capaz de devolver a Alemania la iniciativa en el Este. Durante días, las puntas blindadas alemanas habían golpeado contra un sistema defensivo soviético preparado durante meses: minas, posiciones antitanque, artillería, reservas móviles y sucesivas líneas de resistencia.
Roosevelt y Churchill apelan a los italianos
Los italianos no habían tenido una buena guerra. Aunque Mussolini estaba unido a Alemania por el Pacto de Acero, no entró en el conflicto hasta junio de 1940, cuando creyó que Francia estaba vencida y que Gran Bretaña quedaría aislada, con la esperanza de reclamar una parte de los despojos de la victoria. Para 1943, casi todas sus grandes aventuras militares habían terminado en desastre o en una humillante dependencia de Alemania.
La medicina secreta del Führer
Hitler sufrió diversos padecimientos durante la guerra, especialmente trastornos digestivos crónicos, episodios de agotamiento, insomnio y un deterioro físico cada vez más visible. Esos males se acentuaron conforme la guerra comenzó a volverse en su contra y el peso de las derrotas aumentó su nivel de tensión. La literatura médica posterior lo ha descrito con frecuencia como un hipocondríaco, pero lo más importante para esta fecha no es el diagnóstico retrospectivo, sino la dependencia cotidiana que llegó a tener de su médico personal.
Los heridos de Oklahoma
La campaña de Sicilia ya había dejado atrás la primera impresión del desembarco. Las playas seguían siendo importantes, pero la guerra se había desplazado hacia caminos polvorientos, pueblos del interior, alturas rocosas y puestos médicos improvisados donde la invasión se medía de otra manera: en fiebre, agotamiento, metralla y camillas.
El ascenso imposible de Assoro
La campaña de Sicilia había dejado atrás la primera impresión de un avance rápido. Las playas del sur ya estaban lejos, los italianos se rendían con frecuencia, Palermo estaba a punto de caer en el sector estadounidense y el Eje empezaba a concentrar su resistencia en el terreno que mejor podía defender: las montañas, los pueblos altos, las carreteras estrechas y los pasos dominados desde arriba.
La culpa vuelve al judío
El 21 de julio de 1943, la guerra empezaba a devolver al Reich señales cada vez menos manejables. En el Mediterráneo, Sicilia estaba abierta a la invasión aliada; en Roma, el bombardeo de San Lorenzo había golpeado el corazón simbólico de Italia; en el Este, la ofensiva alemana ya no ofrecía la imagen de una victoria inevitable. Para la propaganda nazi, cada retroceso militar exigía un culpable.
El Ejército Rojo toma la iniciativa
Para el 22 de julio de 1943, la batalla de Kursk ya no podía entenderse solo como la ofensiva alemana que se había estrellado contra las defensas soviéticas. En el norte del saliente, el centro de gravedad empezaba a desplazarse hacia Orel, donde el Ejército Rojo había lanzado la Operación Kutúzov para golpear el flanco y la retaguardia de las fuerzas alemanas que habían atacado desde aquella dirección.
El Spitfire herido vuelve de Francia
El 23 de julio de 1943, mientras la campaña de Sicilia seguía desgastando a las fuerzas del Eje en el Mediterráneo, la guerra aérea sobre Europa occidental mantenía su propio ritmo. Desde los aeródromos del sur de Inglaterra, los cazas de la RAF cruzaban el Canal en misiones que a veces apenas dejaban rastro en los comunicados: escoltas, barridos ofensivos, reconocimientos, ataques contra blancos de oportunidad y salidas de bajo nivel sobre la Francia ocupada.
Window abre el camino a Hamburgo
En la noche del 24 al 25 de julio de 1943, la guerra aérea sobre Alemania cambió de forma. Durante meses, el Comando de Bombarderos de la RAF había atacado el Ruhr, las ciudades industriales y los centros de producción del Reich. Pero Hamburgo ofrecía algo distinto: un gran puerto, astilleros, fábricas, almacenes, barrios obreros y una geografía urbana capaz de absorber la violencia de una ofensiva aérea prolongada.
El Duce cae en Villa Savoia
Días antes, Hitler había viajado al norte de Italia para reunirse con Mussolini en Feltre. Intentó fortalecer la determinación italiana y convencer al Duce de continuar la guerra junto a Alemania. Fue una reunión profundamente desigual: Hitler habló largamente, casi como si pronunciara un sermón, mientras Mussolini permanecía inusualmente callado. Sabía que el apoyo a la guerra se estaba derrumbando en Italia, pero ese no era un argumento que tuviera peso ante Hitler.
Un Tiger rompe la noche de Sferro
Hacia finales de julio de 1943, mientras la noticia de Roma recorría Europa, la guerra en Sicilia seguía avanzando con una lentitud más física que política. Mussolini había caído, el régimen fascista empezaba a resquebrajarse, pero en el interior de la isla los soldados todavía no veían el final de nada. Seguían caminando, cavando, esperando fuego de artillería, buscando pueblos en la oscuridad.
Cazas nocturnos alemanes engañados
El 27 de julio de 1943, Hamburgo ya no era un objetivo inesperado. La ciudad había entrado en la Operación Gomorra y la defensa nocturna alemana comenzaba a enfrentarse a un problema que no se veía a simple vista. Tres noches antes, la RAF había lanzado sobre Hamburgo las tiras de Window, pequeñas láminas metálicas capaces de multiplicar los ecos falsos en los radares alemanes.
Hamburgo es devastada por una tormenta de fuego
Hamburgo no era una ciudad cualquiera en el mapa de guerra alemán. Era puerto, astillero, nudo ferroviario, centro industrial y ciudad obrera. Por sus canales, talleres, almacenes y barrios densos pasaba una parte visible de la economía de guerra del Reich; por sus casas, sótanos y patios interiores pasaba también la vida diaria de cientos de miles de civiles que llevaban años aprendiendo a descender al refugio cuando sonaban las sirenas.
Hamburgo sacude al Reich
Los bombardeos sobre Hamburgo aún no habían terminado. Vendrían nuevos ataques diurnos de la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos y nuevas incursiones nocturnas de la Real Fuerza Aérea, pero ninguna sería tan devastadora como el bombardeo que provocó la tormenta de fuego del 27 al 28 de julio. Para el régimen nazi, sin embargo, el problema ya no era solo militar: Hamburgo había abierto una grieta psicológica en el corazón del Reich.
El Casabianca bajo fuego en Gradella
A fines de julio de 1943, la guerra en el Mediterráneo no se medía solo en Sicilia. Mientras los ejércitos aliados avanzaban por la isla y la caída de Mussolini abría una grieta política en el Eje, otras operaciones seguían desarrollándose en silencio, lejos de los comunicados oficiales y de las grandes columnas de tropas.
Prisioneros incómodos para el Reich
El Stalag Luft III era uno de los campos de prisioneros de guerra destinados a oficiales aviadores aliados. Se encontraba en Sagan, en la Baja Silesia alemana —hoy Żagań, Polonia—, y fue diseñado con medidas especiales para dificultar las fugas. Aun así, los prisioneros organizaron allí una de las empresas clandestinas más célebres de la guerra: los túneles Tom, Dick y Harry.