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La matiné bajo las bombas

Las secuelas del bombardeo en East Grinstead, el 9 de julio de 1943. El ataque alcanzó el Whitehall Cinema y varios comercios de London Road y High Street, en el episodio con mayor pérdida de vidas por bombardeo en Sussex durante la guerra.

A casi cuatro años del inicio de la guerra, East Grinstead seguía siendo una ciudad de Sussex relativamente apartada de la destrucción directa que había marcado a Londres, Coventry, Plymouth o Portsmouth. La guerra estaba presente en las sirenas, en los apagones, en los soldados estacionados en la zona y en la cercanía de instalaciones militares, pero la vida civil aún conservaba rutinas reconocibles.

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El viernes 9 de julio de 1943, una de esas rutinas era la función barata de la tarde en el Whitehall Cinema, en London Road. En la sala se proyectaba una película de Hopalong Cassidy; entre el público había muchos niños que habían salido de la escuela y habían ido al cine como parte de una costumbre casi semanal.

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Esa misma tarde, un grupo de bombarderos alemanes cruzó la costa de Sussex. Uno de los aparatos se separó de los demás. Las sirenas sonaron en East Grinstead; en la pantalla del cine apareció la advertencia de ataque aéreo. Pocos abandonaron sus asientos.

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Desde el segundo piso de Boots, Patricia Lorange vio pasar el avión a una distancia que después recordaría con una claridad física, casi inmediata:

Llegué hasta julio de 1943 cuando los detalles del bombardeo volvieron a mí con una claridad sorprendente.

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Estaba en la biblioteca del segundo piso de Boots, que daba directamente cuesta arriba hacia el cine. No recuerdo haber oído la sirena, pero sí oí el fuerte ruido de un avión que venía en picada, muy cerca.

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Miré por la ventana, que de pronto quedó llena por un avión alemán con su cruz negra y blanca. El rostro del piloto, de perfil, parecía lo bastante cerca como para que pudiera extender la mano y tocarlo, antes de apartarme de la ventana y tirarme al suelo gritando:

 

—¡Es Jerry…!

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Vi las bombas desprenderse de su avión y comenzar su rápido vuelo curvo hacia el cine; luego oí el ruido espantoso, el sonido de más explosiones y después fuego de ametralladora.

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Varias de las mujeres que trabajaban en Boots tenían esposos en el norte de África y sentían mucho miedo al saber que habían dado permiso a sus hijos para ir al cine, porque las matinés de los viernes eran baratas.

Si deseas saber más, visita el East Grinstead Town Council, en la sección “An eye-witness remembers the bombing of the Whitehall cinema”.

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Dentro del Whitehall Cinema, la guerra llegó primero como una interrupción incomprensible: la película se apagó, el techo crujió y la oscuridad llenó la sala. John Parsons, de trece años, estaba sentado en los asientos baratos de la primera fila cuando cayeron las bombas:

Fui al cine directamente después de la escuela con un amigo. Vimos el noticiario y, mientras pasaban una película de vaqueros, cayeron las bombas. Yo estaba sentado en la primera fila, en los asientos de diez peniques. Lo primero que noté fue una especie de crujido que recorrió el techo. Las luces de salida y la película se apagaron al mismo tiempo y el lugar quedó completamente a oscuras.

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Empezaron a volar trozos de escombros. Me tiré al suelo en menos de un segundo. Me arrastré por delante de los asientos, salté y corrí hacia la salida. Justo cuando subía los escalones, hubo una explosión. Entonces sentí dolor en la cara y descubrí que me había cortado. Cuando salí, escuché el fuego de ametralladora y volví a meterme. Cuando cesaron los disparos, salí del cine.

​​Si deseas saber más, visita Spartacus Educational, sección “Bombing of the Whitehall Cinema”, con el testimonio de John Parsons reproducido de la prensa local.

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Desde otra parte del edificio, el proyeccionista William Roy Henn conservó el recuerdo del derrumbe, del polvo y de las voces que subían desde el auditorio. Lo que para los niños había comenzado como una matiné de viernes quedó reducido, en su memoria, a paredes que cedían y gritos debajo de los escombros:

Fue un día terrible, terrible. El auditorio del cine fue la visión más espantosa que jamás quisiera ver. Sigue tan vívido en mi memoria como siempre. Algo así no se olvida nunca.

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Todo estaba en movimiento; las paredes se derrumbaban a mi alrededor. Recuerdo estar allí, sacudiéndome y preguntándome qué estaba ocurriendo. Estaba completamente cegado por el polvo, pero podía oír los gritos del público. La gente lloraba y los gemidos salían de debajo de los escombros, justo bajo los pies.

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Las balas rebotaban contra las paredes a mi alrededor, como si fueran algo salido de una película del Oeste. Me refugié en una peluquería y me arrojé al suelo. La zona principal de tiendas a lo largo de London Road parecía un campo de batalla; había media docena de cuerpos tendidos en la carretera.

Si deseas saber más, visita Spartacus Educational, en la sección “Bombing of the Whitehall Cinema”, con testimonios y extractos de prensa local sobre East Grinstead.

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En pocos minutos, el ataque dejó 108 muertos y 235 heridos. La destrucción alcanzó el cine, varios comercios de High Street y London Road, y los equipos de rescate trabajaron entre incendios, polvo, metal, madera rota y cuerpos llevados a espacios improvisados de identificación.

 

East Grinstead no era una ciudad clave en el mapa militar de la guerra. Ese día, sin embargo, la guerra llegó allí con una violencia concentrada, en una función de cine, entre niños, comerciantes, soldados, rescatistas y vecinos que no habían esperado convertirse en parte de la memoria más dolorosa de Sussex.

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Mientras en otros frentes los ejércitos se preparaban para operaciones mayores, en London Road quedó otra medida del conflicto: la fragilidad de una tarde ordinaria cuando la guerra caía desde el cielo.

Algunos de los daños causados por el bombardeo de East Grinstead.jpg

Daños causados por el bombardeo de East Grinstead. El impacto destruyó parte del centro urbano y dejó 108 muertos y 235 heridos.

Las escenas en East Grinstead después del devastador bombardeo.jpg

Escenas en East Grinstead después del bombardeo del 9 de julio de 1943. Equipos de rescate, soldados y vecinos trabajaron entre los restos del cine y los comercios dañados.

El Dornier Do 17. El Do 217 iba a ser una versión más grande y mejorada en todas las áreas

Formación de bombarderos Dornier Do 17. La imagen ilustra el tipo de bombardero alemán empleado en incursiones sobre Gran Bretaña; el aparato señalado con más frecuencia en las fuentes del ataque de East Grinstead fue probablemente un Dornier Do 217.

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