Window abre el camino a Hamburgo

Fotografía aérea vertical anotada tomada durante el bombardeo nocturno de Hamburgo del 24 al 25 de julio de 1943. Las bombas incendiarias arden en Altona y en los distritos portuarios; una bomba de destello ilumina el Binnenalster camuflado y el Außenalster, donde se había instalado una posición antiaérea. (Foto: Imperial War Museums, C 3677).
En la noche del 24 al 25 de julio de 1943, la guerra aérea sobre Alemania cambió de forma. Durante meses, el Comando de Bombarderos de la RAF había atacado el Ruhr, las ciudades industriales y los centros de producción del Reich. Pero Hamburgo ofrecía algo distinto: un gran puerto, astilleros, fábricas, almacenes, barrios obreros y una geografía urbana capaz de absorber la violencia de una ofensiva aérea prolongada.
La operación recibió el nombre de Gomorra. No sería un ataque aislado, sino el comienzo de una campaña de varios días contra la ciudad. Aquella primera noche, los bombarderos británicos no llevaron solamente bombas explosivas e incendiarias. También llevaron una defensa nueva, sencilla en apariencia y devastadora en sus efectos: tiras metálicas de papel de aluminio, lanzadas por miles desde los aviones para multiplicar ecos falsos en las pantallas alemanas.
Los británicos la llamaban Window. Su lógica era elemental: no ocultaba al bombardero haciéndolo invisible, sino llenando el cielo de señales falsas. Para los operadores de radar alemanes, para las estaciones de control y para los cazas nocturnos que dependían de esas indicaciones, la noche se llenaría de presencias que no estaban allí.
En los registros posteriores, esa innovación puede parecer una solución técnica. Pero para las tripulaciones que salieron hacia Hamburgo, Window apareció mezclado con cosas mucho más concretas: una base nueva, una primera operación real, un operador de radio arrojando tiras metálicas, una ciudad que ardía antes de llegar y un error pequeño que pudo haber dejado a toda una tripulación expuesta en el cielo.
John Cotter había llegado con su tripulación al Escuadrón 158, en Lissett, apenas dos días antes. La noche del 24 de julio fue su primer viaje operativo con el escuadrón hacia Hamburgo:
Hacia finales de julio terminó el curso y mi tripulación fue destinada al Escuadrón 158, donde yo acababa de estar. Lissett está cerca de la costa oriental de Yorkshire, justo al sur del balneario de Bridlington. Viajamos a Lissett el jueves 22 de julio en otro camión de quince quintales para comenzar nuestra carrera operacional, y era un hermoso día soleado de verano. Recuerdo que nos detuvimos y compramos fresas en un puesto junto al camino. Llegamos a la base del escuadrón bastante tarde, creo que hacia las 22:30.
En aquellos días, el apagón y la ausencia de todas las señales de carretera en Gran Bretaña hacían que los viajes por carretera fueran bastante largos y tediosos. Norman se fue a los alojamientos de oficiales y a nosotros, los seis sargentos, nos asignaron un barracón Nissen propio. Creo que luego los seis nos dejamos caer por el comedor en busca de algo que comer.
…
El viernes 23 de julio lo pasamos instalándonos y volando durante unas cuatro horas en uno de los aviones del escuadrón, en un vuelo de familiarización. Luego, al día siguiente, salimos en nuestro primer viaje, al comienzo de lo que llegó a conocerse como la Batalla de Hamburgo. Fue el primero de cuatro ataques sucesivos contra la ciudad en nueve días. Esta operación fue notable por un nuevo dispositivo defensivo que llevaban los bombarderos, llamado “Window”. Window consistía en pequeñas tiras metálicas de papel de aluminio que eran arrojadas desde cada avión al aproximarse a la zona del objetivo.
Harry, el operador de radio, tenía la tarea de lanzar las tiras de Window; miles salían de cada uno de los Wellington, Stirling, Halifax y Lancaster que participaban en esta operación. Window confundía el radar alemán de tierra y de a bordo, y por eso aquella noche solo perdimos unos doce aviones, incluido uno de nuestro escuadrón.
Despegamos hacia las 22:00 y Andy nos navegó con maestría hasta Hamburgo, aunque, cuando estábamos a unas cincuenta millas de la ciudad, los incendios en tierra indicaban el objetivo. Yo fui el único de la tripulación que causó un problema aquella noche, durante nuestra primera operación real. Cuando sobrevolábamos el objetivo, Norman descubrió que el mecanismo de lanzamiento de bombas no funcionaba. Después de pasar sobre la ciudad con las bombas todavía a bordo, Mickey, el mecánico, subió a la cabina para ver qué ocurría.
Yo había empujado hacia abajo la palanca de las compuertas de bombas, en vez de tirar de ella hacia arriba para abrirlas. Para entonces estábamos bastante al nordeste de Hamburgo y nos dirigíamos hacia Lübeck. En lugar de virar directamente hacia casa y la seguridad, giramos y completamos un gran circuito alrededor de la ciudad en llamas; una media hora después estábamos en nuestra segunda pasada de bombardeo, y esta vez manejé la palanca correctamente.
Cuando bombardeamos, todos los demás habían terminado hacía tiempo y habían despejado la zona. Deberíamos haber sido un blanco fácil para los cazas nocturnos, pero todas esas tiras metálicas flotando en el aire debieron de protegernos.
Si deseas saber más, visita IBCC Digital Archive, documento “Extracts from war diaries and information on aircraft crews and lists of bombing operations”, de J. D. Cotter.
La misma noche aparece también en otro tipo de escritura: no como memoria amplia, sino como un apunte operacional. En el cuaderno de Stephen Dawson, piloto del Escuadrón 97, la incursión contra Hamburgo queda reducida a carga, altitud, ruta, marcadores, reflectores, flak y regreso. Allí la novedad de Window no necesita explicación extensa: basta con quedar anotada como parte de la rutina del vuelo:
Hamburgo, 24/25 de julio. (12)
1 bomba de 4,000 libras. 4 de 1,000 libras. 1 contenedor S.B.C. (12 bombas de fragmentación de 20 libras).
Despegamos a las 22:00 en el “B”, ascendimos sobre la base y seguimos ascendiendo en ruta hasta 20,000 pies. Largo cruce marítimo; lanzamos “Window” desde cincuenta millas después de la costa danesa hasta cincuenta millas después de la costa alemana, en el camino de regreso. Zigzagueo constante durante todo el tiempo sobre territorio enemigo. Cuatro minutos tarde sobre el objetivo porque los indicadores de objetivo —T.I.— se retrasaron. Los reflectores y la flak, aunque intensos, no sirvieron de mucho.
No se vieron cazas ni se vio caer ningún aparato. Regresamos a 175 nudos de velocidad indicada todo el camino; fuimos los segundos en regresar a la base. Viaje fácil.
Fotografía registrada sobre el objetivo.
Si deseas saber más, visita IBCC Digital Archive, documento “Stephen Dawson’s memoir notebook”.
La palabra final de Dawson, “fácil”, no describe la destrucción que quedaba abajo. Describe la experiencia de una tripulación que entró y salió de una ciudad defendida con una facilidad inesperada. Esa fue precisamente la importancia de aquella noche: no que el peligro hubiese desaparecido, sino que una parte decisiva de la defensa alemana había sido confundida por algo tan leve que podía caer lentamente en el aire.
El 24 de julio, Hamburgo empezó a arder bajo los bombarderos. Pero en el cielo ocurrió otra cosa: la guerra electrónica dejó de ser una promesa experimental y se convirtió en una herramienta práctica de supervivencia y ataque. Para los hombres de Cotter, aquellas tiras metálicas parecieron protección. Para quienes las esperaban desde el otro lado de las pantallas, empezaban a convertir la noche en una mentira.

Avro Lancaster del No. 1 Group del Bomber Command, silueteado entre bengalas, humo y explosiones durante el ataque a Hamburgo del 30 al 31 de enero de 1943. La imagen sitúa visualmente la guerra nocturna sobre la ciudad meses antes de la Operación Gomorra. (Foto: Imperial War Museums, C 3371).

Insignia del Handley Page Halifax B Mark III LV907 “Friday the Thirteenth”, del Escuadrón 158 de la RAF, tras regresar a Lissett, Yorkshire, de su salida operacional número cien. El escuadrón de John Cotter operaba desde Lissett durante la campaña aérea contra Alemania. (Foto: Imperial War Museums, CH 14589).

%20Large.png)







