El informe alemán sobre la masacre de Katyn

Manos atadas de uno de los oficiales polacos exhumados en el bosque de Katyn. En 1943, las autoridades alemanas utilizaron el hallazgo de las fosas como arma propagandística contra la Unión Soviética; sin embargo, la responsabilidad soviética de la masacre sería confirmada décadas después por documentación abierta tras el colapso de la URSS.
En abril de 1943, las autoridades alemanas anunciaron el hallazgo de las fosas comunes en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk, en territorio soviético ocupado por Alemania desde 1941. Afirmaron que allí se encontraban los cuerpos de oficiales polacos capturados por la Unión Soviética tras la invasión de Polonia oriental en septiembre de 1939.
El descubrimiento desencadenó una crisis inmediata. Para la Alemania nazi, Katyn era una oportunidad propagandística: permitía exhibir un crimen soviético real, presentarlo ante la opinión internacional y tratar de dividir a los Aliados. Para el gobierno polaco en el exilio, la noticia tocaba una herida abierta: desde 1941 preguntaba por miles de oficiales desaparecidos en manos soviéticas. Para Londres y Washington, en cambio, el asunto era políticamente explosivo, porque la Unión Soviética era entonces un aliado militar indispensable contra Hitler.
El hecho de que el informe procediera de autoridades alemanas obligaba a leerlo con extrema cautela. No era un documento neutral: fue elaborado por un régimen que cometía sus propios crímenes masivos y buscaba explotar Katyn con fines de propaganda. Pero eso no significa que todos sus datos materiales fueran falsos. Las fechas de los documentos encontrados en los cuerpos, el estado de los uniformes, la identificación de las víctimas procedentes de campos soviéticos y la cronología de las desapariciones apuntaban a la primavera de 1940.
La verdad histórica quedaría oscurecida durante décadas por la llamada “mentira de Katyn”: la versión soviética que atribuía el crimen a los alemanes en 1941. Hoy se sabe que la masacre fue perpetrada por la NKVD en la primavera de 1940, tras la decisión soviética de ejecutar a miles de prisioneros de guerra, oficiales, policías, funcionarios e integrantes de la élite civil polaca.
El documento del 10 de junio de 1943 presentado aquí debe leerse, por tanto, con una doble precaución: como un informe producido por la maquinaria alemana de guerra y propaganda, pero también como una pieza documental de las exhumaciones de Katyn. Su lenguaje es administrativo y forense; su contenido describe cuerpos, documentos, uniformes, listas, rangos y fosas. Precisamente ahí radica su fuerza: detrás de las cifras se esconden los restos de un intento deliberado de destruir una parte esencial de la nación polaca:
Informe final de la Policía Alemana
10 de junio de 1943
El trabajo de exhumación, examen e identificación de los cuerpos de los oficiales polacos llegó a su fin el 7 de junio de 1943.
En primer lugar, debe señalarse que el bosque de Kosogory fue utilizado como lugar de ejecución de personas condenadas a muerte por la NKVD o por la llamada troika desde fechas tan tempranas como 1925.
Las excavaciones preliminares realizadas en diversas partes de la zona boscosa condujeron invariablemente al descubrimiento de fosas comunes. En ellas se encontraron cuerpos de polacos de ambos sexos. Algunos de esos cuerpos fueron examinados cuidadosamente y se comprobó que, sin excepción, la muerte había sido causada por un disparo en la nuca.
A juzgar por los documentos encontrados, se trataba de prisioneros de la cárcel de la NKVD en Smolensk, en su mayoría presos políticos.
Las siete fosas comunes de los oficiales polacos asesinados que fueron despejadas cubren un área relativamente pequeña.
De 4,143 cuerpos exhumados, 2,815 fueron identificados con certeza. La identificación se basó en documentos personales, certificados de nacimiento, certificados de condecoraciones, correspondencia y otros papeles encontrados en sus bolsillos.
En muchos casos, los documentos de identidad, otros papeles y sumas considerables en billetes de zloty estaban cosidos a las cañas de las botas. La ropa no dejaba duda de que se trataba de oficiales polacos; por ejemplo, las botas altas de montar, del tipo usado habitualmente por oficiales polacos.
Sin duda, un gran número de los cuerpos que aún no han sido identificados podrá ser identificado por la Cruz Roja polaca.
A continuación se presenta el número de oficiales de varios rangos:
Generales: 2
Coroneles: 12
Tenientes coroneles: 50
Mayores: 165
Capitanes: 440
Tenientes: 542
Subtenientes: 930
Tesoreros: 2
Suboficiales: 8
Otros suboficiales: 2
Identificados como oficiales: 101
Identificados como “en uniforme”: 1,440
Médicos militares: 146
Veterinarios: 10
Capellanes: 1
Civiles: 221
Identificados sólo por nombre: 21
No identificados: 50
Los cuerpos identificados como “en uniforme” también deben considerarse oficiales, ya que con frecuencia se encontraron en sus bolsillos las charreteras correspondientes.
Después de la identificación —durante la cual cada cuerpo recibió un número de serie— y después del examen médico-forense, los cuerpos fueron enterrados en nuevas fosas con la asistencia de miembros de la Cruz Roja Polaca. Las nuevas tumbas están numeradas del 1 al 6, y los números pueden encontrarse en el reverso de las cruces. Las dos tumbas individuales de los generales fueron marcadas de manera similar.
Se elaboró una lista con los nombres de todas las personas identificadas, con el fin de facilitar investigaciones posteriores por parte de sus familias.
A partir de la traducción de los diarios, memorias y otras notas encontradas en los cuerpos, se comprobó que los oficiales hechos prisioneros por el ejército soviético en 1939 fueron enviados a diversos campos: Kozielsk, Starobielsk, Ostashkov, Putivl, Bolotov, Pavlishchev Bor, Shepetovka y Gorodok.
La mayoría de los muertos encontrados en el bosque de Katyn habían estado en el campo de Kozielsk, situado a unos 250 kilómetros al sureste de Smolensk, en la línea ferroviaria Smolensk-Tambov. Se sabe que algunos fueron llevados desde Starobielsk a Katyn a través de Kozielsk.
Desde finales de marzo hasta el primer día de mayo de 1940, los prisioneros de Kozielsk llegaron en tren. Las fechas exactas no pueden establecerse salvo dentro de intervalos breves; casi cada día salía un transporte, y el número de prisioneros variaba entre 100 y 300 personas.
Todos los trenes fueron enviados a Gniezdovo, cerca de Smolensk. Desde allí, temprano por la mañana, los prisioneros fueron transportados en camiones especiales al bosque de Katyn, situado a unos tres kilómetros al oeste de Gniezdovo. Allí los oficiales fueron fusilados inmediatamente, arrojados a las fosas ya preparadas y enterrados, como se desprende del testimonio de Kisselev, quien había visto preparar las zanjas.
…
Voss
Secretario de la Policía de Campo
Si deseas saber más, consulta Katyn Files [Archivos de Katyn], recopilados en All World Wars.
El informe alemán del 10 de junio de 1943 no resolvió la disputa pública sobre Katyn. Al contrario: la volvió más amarga. La Alemania nazi presentó el crimen como prueba de la barbarie soviética, mientras la Unión Soviética respondió atribuyendo la matanza a los alemanes. Entre ambas versiones, el gobierno polaco en el exilio quedó en una posición cada vez más difícil: pedía una investigación internacional, pero dependía de aliados que no estaban dispuestos a romper con Stalin en medio de la guerra.
El drama de Katyn no terminó con las exhumaciones de 1943. Durante décadas, la versión soviética siguió negando la responsabilidad de la NKVD. Sólo mucho después se confirmaría oficialmente lo que las fechas, los documentos encontrados en los cuerpos y la desaparición de los prisioneros polacos ya apuntaban desde el principio: aquellos hombres habían sido asesinados en la primavera de 1940.
En una guerra marcada por fosas comunes, deportaciones y asesinatos masivos, Katyn ocupó un lugar singular. No fue sólo una matanza; fue también una batalla por la verdad. Los cuerpos exhumados en 1943 revelaban un crimen, pero la política de la guerra decidió durante años qué podía decirse en voz alta y qué debía callarse.

Cabezas de oficiales polacos asesinados, colocadas en capas dentro de una de las fosas. La disposición de los cuerpos evidencia la estructura compacta de los enterramientos masivos descubiertos en 1943.

Filas de cuerpos exhumados de oficiales polacos colocados junto a las fosas comunes, en espera de examen e identificación. Muchos fueron identificados mediante documentos personales, cartas, certificados, uniformes y objetos encontrados en sus bolsillos o botas.

Un centinela alemán frente a una de las fosas comunes abiertas en Katyn, con cuerpos de oficiales polacos aún parcialmente enterrados. La presencia alemana en las exhumaciones formó parte de una operación documental y propagandística dirigida contra la Unión Soviética.

El reverendo Stanisław Jasiński, sacerdote polaco, reza sobre una fosa común abierta en Katyn. La participación de representantes polacos y de la Cruz Roja Polaca en las exhumaciones fue esencial para la identificación de muchas víctimas.

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