Stalin protesta por el aplazamiento del segundo frente

Un aldeano soviético se sienta entre las ruinas de su casa en la región de Chernígov, Ucrania. Mientras el Ejército Rojo seguía soportando la mayor parte del esfuerzo de la guerra terrestre contra Alemania, Stalin presionaba a Roosevelt y a Churchill para que abrieran cuanto antes un segundo frente en Europa occidental.
El 11 de junio de 1943, Stalin respondió al mensaje de Roosevelt con uno personal y secreto sobre una de las cuestiones más tensas de la alianza: la apertura de un segundo frente en Europa occidental. Desde Moscú, la guerra se veía de manera brutalmente directa. Durante casi dos años, desde la invasión alemana de junio de 1941, el Ejército Rojo había soportado la mayor parte del esfuerzo terrestre contra la Wehrmacht.
Los Aliados occidentales habían combatido en el Atlántico, en el aire, en el Mediterráneo y en el norte de África, pero la invasión directa de Europa occidental seguía sin producirse. Para Stalin, cada aplazamiento significaba que la Unión Soviética debía continuar enfrentando casi en solitario a las principales fuerzas alemanas en tierra. En 1942 ya se había discutido la posibilidad de un desembarco; después, las expectativas se habían desplazado hacia 1943. Ahora, Roosevelt y Churchill comunicaban que la gran operación a través del Canal tendría que esperar hasta la primavera de 1944.
La decisión aliada no era simple. Los mandos británicos y estadounidenses dudaban de que una invasión prematura de Francia pudiera sostenerse con éxito; el Mediterráneo ofrecía objetivos más inmediatos, y la campaña contra Italia empezaba a abrirse como la siguiente etapa. Pero para Stalin, esas razones no eliminaban el hecho central: el Ejército Rojo seguía pagando el precio más alto mientras esperaba una presión directa angloamericana sobre Alemania desde el oeste.
El mensaje del 11 de junio no rompió la alianza, pero sí mostró una grieta profunda en su interior. Stalin no escribía como aliado satisfecho, sino como jefe de un Estado que se sentía informado, no consultado; apoyado, pero no aliviado en la medida prometida. Su respuesta decía:
Mensaje personal y secreto de Stalin a Roosevelt
Moscú, 11 de junio de 1943
Recibí el 4 de junio su mensaje, en el que me informa de ciertas decisiones sobre cuestiones estratégicas adoptadas por usted y el señor Churchill. Le agradezco la información.
De su comunicación se desprende que estas decisiones contradicen las que usted y el señor Churchill adoptaron a comienzos de este año respecto a la fecha de apertura de un segundo frente en Europa occidental.
Entonces se preveía que el segundo frente se abriría en 1943. Ahora se aplaza nuevamente, esta vez hasta la primavera de 1944.
¿Es necesario decir qué impresión dolorosa y negativa producirá en la Unión Soviética, en su pueblo y en su Ejército, este nuevo aplazamiento del segundo frente, y el hecho de dejar a nuestro Ejército —que ha hecho tantos sacrificios— sin el apoyo serio que se esperaba de los ejércitos británico y estadounidense?
En cuanto al Gobierno soviético, no considera posible estar de acuerdo con esta decisión, tomada además sin su participación y sin ningún intento de discutir conjuntamente una cuestión tan importante, decisión que puede tener graves consecuencias para el curso posterior de la guerra.
Si deseas saber más, visita el sitio del Office of the Historian del Departamento de Estado de los Estados Unidos, documento “Marshal Stalin to President Roosevelt, June 11, 1943”.
El mensaje de Stalin no era una ruptura, pero sí una advertencia. La alianza entre la Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña seguía siendo militarmente indispensable, aunque dentro de ella existían prioridades muy distintas. Londres y Washington calculaban riesgos, recursos, desembarcos posibles y campañas mediterráneas; Moscú medía la demora en divisiones alemanas que seguían combatiendo en el frente oriental.
La tensión no desaparecería. Stalin seguiría insistiendo en que el segundo frente debía abrirse cuanto antes, mientras Roosevelt y Churchill intentaban equilibrar promesas políticas, limitaciones militares y desacuerdos estratégicos. El 11 de junio de 1943 quedó así como una fecha de fricción dentro de la cooperación aliada: no una crisis pública, sino una carta severa, escrita desde una guerra que para la Unión Soviética seguía siendo inmediata, gigantesca y devastadora.
Un filme de la época del combate en Rusia:
Largometraje promocional de The Battle of Russia [La batalla de Rusia], de la serie estadounidense Why We Fight [Por qué luchamos]. La película buscaba explicar al público y a los reclutas estadounidenses la magnitud de la lucha soviética contra Alemania, precisamente cuando la cuestión del segundo frente seguía generando tensiones diplomáticas entre los Aliados.

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