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Siguiendo la retirada alemana en Rusia

Había un cúmulo de pruebas de la conducta de los alemanes en las zonas ocupadas, no sólo d

Había un cúmulo de pruebas sobre la conducta de los alemanes en las zonas ocupadas, no solo de los testimonios de las personas liberadas. Las fotografías encontradas en los cuerpos de los muertos alemanes mostraban claramente lo que ocurría. Una fotografía alemana de enero de 1943 que muestra la ejecución en masa de “partisanos”.

Mientras los alemanes se retiraban de muchas de las áreas al oeste de Stalingrado y trataban de reforzar sus líneas de defensa, las autoridades soviéticas fueron descubriendo los efectos de su ocupación. Viajando con ellos estaba el periodista británico Alexander Werth. El 10 de enero de 1943 entró en la pequeña ciudad rusa de Zimovniki, la cual los alemanes justo habían abandonado:

Las calles de Zimovniki estaban desiertas ahora y había una buena cantidad de daños causados por los bombardeos. Era una pequeña ciudad agradable, con árboles que bordeaban las calles anchas, muchas casitas de madera de aspecto acogedor y unas pocas construcciones modernas.

En el cruce de las dos calles principales se encontraba el pedestal de la estatua de Lenin, pero con la excepción de una pierna, Lenin había sido removido. Detrás de la estatua de Lenin estaba el club y, al otro lado de la calle, un cine bastante grande. Algunas de las señales, pintadas sobre tablas ásperas, estaban en alemán; otras, en rumano.

La casa club, un amplio salón para reuniones y entretenimientos, con una galería alrededor, tenía todas las ventanas rotas. El lugar había sido utilizado como cuartel por los alemanes. Todo el piso estaba cubierto de haces de paja en las que los alemanes habían dormido.

La galería y el podio estaban decorados todavía con ramas de abeto; las mesas y los montones de paja estaban cubiertos todavía con los restos de lo que parecía una celebración de Año Nuevo -decenas de botellas de vino y brandy vacías, en su mayoría francesas, latas vacías, cigarrillo alemanes y cajas de galletas-.

Aquí, en una de las mesas, también había un montón de periódicos y revistas alemanes. Una de ellas, que mostraba a soldados alemanes tomando el sol en tumbonas en una terraza con vista al mar —¿era esto Anapa?—, tenía como característica principal un artículo turístico titulado “Der Herrliche Kaukasus und die Schwarzsee Küste” [El Magnífico Cáucaso y la costa del Mar Negro]. ¡Así que ya se sentían como en casa en el Cáucaso!

La revista tenía sólo tres semanas de antigüedad; ahora se estaban yendo del Cáucaso tan rápido como sus piernas los pudieran llevar… A la derecha del podio estaban varios escritorios de escuela y un piano con las teclas deliberadamente destruidas, sin duda. Todo el lugar era como una pocilga.

Afuera todavía había un anuncio que comenzaba con las palabras: “Pueblo de Zimovniki, hemos venido a liberarlos del yugo y la anarquía de los bolcheviques…” El resto había sido arrancado.

Mientras yo inspeccionaba la casa club, algunos de los demás se habían ido al otro lado de la calle, a un pequeño parque en la parte trasera del cine. Algunos regresaron viéndose algo blancos. En el parque, los soldados rusos estaban cavando una fosa común para los rusos asesinados en Zimovniki.

Allí, en el parque, setenta u ochenta cadáveres rusos fueron colocados en filas, en posiciones congeladas, horribles, algunos sentados, otros con los brazos bien separados, algunos con sus cabezas voladas, también algunos hombres ancianos barbudos y chicos jóvenes de dieciocho o diecinueve años, con los ojos abiertos ¿Cuántas fosas comunes como esta —los rusos bien las llamaban “fosas fraternales”— son excavadas todos los días a lo largo de estos tres mil kilómetros del frente ruso?

Si deseas saber más, lee “The Year of Stalingrad” [El Año de Stalingrado], de Alexander Werth.

El daño a Zimovniki no era tan grave; los alemanes la habían abandonado a toda prisa. A medida que avanzaba 1943, la destrucción completa de los lugares de retirada de los alemanes se convertiría en una práctica que dominarían con eficiencia.

Una fotografía alemana de enero de 1942 mostrando un grupo de cadáveres congelados, afirma

Una fotografía alemana de enero de 1942 que muestra un grupo de cadáveres congelados y afirma que eran rusos amontonados en la nieve.

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Otra perspectiva de la misma escena, imagen tomada cerca de Cholm.

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