En la mañana del 27 de mayo de 1942, Reinhard Heydrich, el Reichprotektor de Bohemia y Moravia, estaba conduciendo a Praga desde su casa de campo en Panenske-Brezany. Él nunca llegaría a su destino. En un suburbio de Praga, un ataque armado terminó sus actividades destructivas. Heydrich fue mortalmente herido y murió el 4 de junio.

 

Hitler consideró la muerte de Heydrich como el equivalente de un desastre militar alemán. Lo que sucedió tras el asesinato de Heydrich superó cualquier concepción anterior de la furia alemana. Registros, detenciones y ejecuciones interminables. Pero lo peor estaba aún por llegar.

 

En la tarde del 10 de junio 1942, se escucharon estas palabras en la radio:

El pueblo checoslovaco de Lídice es masacrado

173 hombres del poblado fueron ejecutados en el ataque contra Lídice, n la granja Horak, el 10 de junio de 1942.

Desde fuentes oficiales viene el siguiente comunicado: ‘En la búsqueda de los asesinos del SS Obergruppenführer Heydrich, fueron encontradas pistas definitivas mostrando que los habitantes del pueblo de Lídice, cerca de Kladno, había brindado apoyo y asistencia a los culpables. Esta información fue verificada sin la ayuda de los habitantes. Su actitud hacia el asesinato fue enfatizada por otros actos hostiles al Reich, como el hallazgo de material impreso prohibido, almacenes de armas y municiones, aparatos de radio ilegales, una excepcionalmente gran cantidad de alimentos racionados y el descubrimiento de circunstancias que muestran que varios individuos estaban en el extranjero en servicio activo contra el Reich. Debido a que los habitantes de este pueblo, por su apoyo y asistencia a los asesinos del SS Obergruppenführer Heydrich, violaron la ley tan imprudentemente, los hombres fueron fusilados, las mujeres deportadas a campos de concentración y los niños llevados a donde puedan tener una crianza adecuada. Los edificios del pueblo han sido arrasados y su nombre borrado’.

La declaración inicial del abogado de la fiscalía durante los juicios de Núremberg, James M. McHaney, proporciona detalles de los hechos ocurridos en Lídice en esa fatídica madrugada:

La orden para la aniquilación de Lídice fue transmitida por teléfono por Karl Hermann Frank en Berlín, después de una conversación con Hitler, al comandante de la policía de seguridad y SD en Praga. Esta orden, recibida a las 1945 horas, el 9 de junio de 1942, decretaba:

 

1. Todos los hombres adultos serán fusilados.

2. Todas las mujeres serán enviadas a un campo de concentración.

3. Todos los niños deberán ser reunidos y, mientras sean adecuados para su germanización, serán entregados a familias de las SS en el Reich. El resto deberá ser entregado para otra educación.

4. El pueblo será quemado y completamente arrasado.

 

En la misma tarde en la sede de la Gestapo de Kladno, se emitió una orden para un estado de alerta. Llegaron unidades de la policía alemana; los camiones fueron cargados con bidones de gasolina y justo antes de la medianoche, se dio la orden para partir hacia Lídice. Anteriormente, el pueblo entero había sido previamente rodeado con hombres de las SS y la policía alemana. Después de llegar, los líderes se reunieron en la plaza de Lídice, donde el SS Hauptsturmführer Wiesmann, jefe de la Gestapo de Kladno, anunció que el Führer había ordenado la destrucción total del pueblo.

 

A continuación, se inició la ejecución de la orden. Primero el alcalde de Lídice fue convocado para que pudiera entregar todo el efectivo en el Tesoro Público a los miembros de la Gestapo, todos los libros de depósito, papeles y otros objetos de valor. Mientras tanto, los hombres de las SS entraron a cada casa, despertando a las familias dormidas y dándoles aproximadamente diez minutos para recoger su dinero, objetos de valor y salir de la casa.

 

Después de reunir a los habitantes en la plaza del pueblo, fueron despojados de todas las posesiones. Luego, las familias aterrorizadas fueron separadas. Las mujeres y los niños fueron llevados al edificio de la escuela y los hombres a la granja Horak. Allí, la Gestapo trajo los archivos de registro y los examinó para determinar si todos los hombres del pueblo estaban presentes. En su momento, los hombres, 173 en total, fueron alineados ante un pelotón de ejecución y asesinados. Los 11 restantes que no estaban presentes, debido que estaban empleados en el turno nocturno en una fábrica cercana, fueron ejecutados posteriormente en Praga, además de los ocho miembros de la familia Horak y Stribrnys que en aquel momento estaban detenidos por la Gestapo. En total 192 hombres cayeron -ninguno fue procesado ni advertido de antemano de su destino-.

 

Antes de que la ejecución de los hombres tuviera lugar, las mujeres y los niños que habían sido reunidos en la casa de la escuela de Lídice fueron trasladados al edificio de la escuela preparatoria en las cercanías de Kladno. Allí, con minuciosidad alemana, las mujeres y los niños fueron registrados por separado. Después de dos días de ansiosa espera, se les dijo a las mujeres que serían enviadas a un campo de trabajo donde sus maridos se reunirían con ellas. Además, fueron engañadas para que pensaran que sus hijos los seguirían cuando se proporcionaran medios de transporte más cómodos. Poco a poco, mientras el nombre de cada niño era llamado desde una lista por orden alfabético preparada, era arrebatado de su madre.

Durante el testimonio de Maria Hanfova, una de los siete niños que fueron arrebatados de sus familias y posteriormente enviados para su germanización -como parte del programa Lebensborn-, dio cuenta de su propia experiencia:

El 9 de junio, los soldados alemanes rodearon Lídice y, el 10 de junio, por la madrugada, nos despertaron a las tres de la mañana. Después de esto, nos llevaron a la casa de la escuela y de la casa de la escuela fuimos cargados en camiones y nos transportaron a Kladno. En Kladno, nos quedamos en la escuela preparatoria. Luego, el viernes, nos separaron, las madres fueron separadas de sus hijos. Después de esto, nos transportaron en camiones a la estación del ferrocarril y nos dijeron que nuestras madres llegarían posteriormente.

Si deseas saber más, lee “Trials of War Criminals before the Nuernberg Military Tribunals, Volume IV: The Einsatzgruppe Case; The RuSHA Case” [Juicios de Criminales de Guerra ante los Tribunales Militares de Nuremberg, Volumen IV: El caso Einsatzgruppen; el caso RuSHA], de la Oficina de Impresión del Gobierno de los Estados Unidos.

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