top of page

Antes de cruzar a África

Erwin Rommel saluda a oficiales italianos en Trípoli durante la llegada de las primeras unidades alemanas, en febrero de 1941. Entre los presentes se encuentran el general italiano Italo Gariboldi y el general alemán Johannes Streich. (Foto: Bundesarchiv, Bild 101I-424-0258-32 / Sturm / CC BY-SA 3.0 DE).

El 10.º Ejército italiano se había derrumbado en Cirenaica. La ofensiva británica había alcanzado El Agheila y lo que quedaba del dispositivo italiano se replegaba hacia Tripolitania. Para Roma y Berlín, el problema inmediato era impedir que la derrota se extendiera hasta Trípoli.

​

Alemania había decidido intervenir con una fuerza de contención. Su misión inicial era defensiva: conservar Tripolitania y contener a las unidades blindadas británicas mientras las tropas y el material alemanes eran trasladados a través del Mediterráneo.

 

El mando recayó en el teniente general Erwin Rommel. El 9 de febrero aún se encontraba en Francia. Dos días después estaba en Roma, acompañado por un pequeño estado mayor, para coordinar con los mandos italianos la defensa de Libia antes de cruzar el Mediterráneo.

​

Antes de partir hacia África, debía acordar con el alto mando italiano dónde sostener la defensa. El plan existente la mantenía apoyada en Trípoli; Rommel pretendía adelantarla hacia la región del golfo de Sirte.

​

Después de Roma, la jornada continuaría en Catania. Allí se encontraba el X Cuerpo Aéreo de la Luftwaffe, la fuerza alemana que podía intervenir de inmediato. Sus aviones, sin embargo, no dependían de Rommel. Podía solicitar su empleo, pero la decisión correspondía a una cadena de mando distinta.

​

Años después, la memoria conservó la urgencia con que fueron interpretadas las noticias procedentes de África:

En la mañana del 11 de febrero me presenté ante el general Guzzoni, jefe del Estado Mayor del Comando Supremo, en Roma, donde el plan de trasladar la defensa de Tripolitania al golfo de Sirte recibió plena aprobación. Se dieron instrucciones al general Roatta, jefe del Estado Mayor del Ejército italiano, para que me acompañara a Libia. Por la tarde volé a Catania, en Sicilia, donde me reuní con el general Geisler, comandante del X Cuerpo Aéreo de la Luftwaffe.

​​

Las últimas noticias procedentes de África eran muy graves. Wavell había tomado Bengasi, destruido la última división blindada italiana al sur de la ciudad y estaba a punto de avanzar hacia Tripolitania. En realidad, ya no cabía esperar una resistencia seria por parte de los italianos. No era imposible que, en los días siguientes, las tropas británicas de vanguardia llegaran a las afueras de Trípoli.

​​

Como la primera división alemana no estaría completa en África hasta mediados de abril, su ayuda llegaría demasiado tarde si el enemigo continuaba su ofensiva. Había que hacer algo de inmediato para detener la ofensiva británica.

​

Por ello pedí al general Geisler que atacara el puerto de Bengasi aquella noche y que, a la mañana siguiente, enviara bombarderos contra las columnas británicas al sudoeste de la ciudad. Al principio, el general Geisler no quiso ni oír hablar de ello; al parecer, los italianos le habían pedido que no bombardeara Bengasi porque muchos oficiales y funcionarios civiles italianos poseían casas allí.

​​

No tuve paciencia con aquello, de modo que esa noche el coronel Schmundt se comunicó con el cuartel general del Führer y obtuvo autorización para proceder. Unas horas después, los primeros bombarderos alemanes despegaron con la misión de paralizar el tráfico británico de abastecimiento hacia Bengasi.

Si deseas saber más, lee The Rommel Papers [Los documentos de Rommel], de Erwin Rommel, editado por B. H. Liddell Hart.

​

El relato posterior conserva la urgencia de aquellas horas y las conversaciones que Rommel recordó haber mantenido en Catania. La anotación redactada durante los acontecimientos tenía otro propósito: fijar horarios, reuniones, desplazamientos, incorporación de personal y decisiones de mando:

11 de febrero de 1941

 

A las 10:30, visita a la embajada alemana del general al mando, el jefe del Estado Mayor y el coronel Schmundt, para entrevistarse con el príncipe Bismarck. A continuación, partida hacia el Ministerio de Guerra italiano. Allí, presentación ante los generales Guzzoni y Roatta, cuyas funciones correspondían, respectivamente, a las de Keitel y Brauchitsch.

​

Las conversaciones se desarrollan de manera extraordinariamente satisfactoria. La defensa de Libia ya no debe conducirse apoyada en Trípoli, como se había previsto hasta entonces. El general Roatta debe volar con ellos a Trípoli para disponerlo todo en el sentido deseado.

​

Hacia las 13:00, desayuno conjunto.

​

Por la tarde, vuelo de Roma a Catania, en Sicilia. Llegada ya de noche.

​

En Catania, conversaciones con el general al mando del X Cuerpo Aéreo. Empleo de fuerzas aéreas de combate durante la noche del 12 al 13 contra el enemigo en la zona situada al sur de Bengasi.

​

Al estado mayor de reconocimiento se incorpora el capitán de caballería von Plehwe como oficial de inteligencia; además, dos intérpretes. El resto del estado mayor de reconocimiento llega a Catania desde Roma por ferrocarril.

​

Hacia las 22:30, en Catania, breve conversación del coronel von Schmundt con el general Jodl. Resultado: la Luftwaffe tiene libertad de acción hasta Bengasi, sin incluir la ciudad.

Si deseas saber más, consulta el Bundesarchiv-Militärarchiv, expediente RH 24-200/1, Führungsabteilung Abt. Ia, Kriegstagebuch Nr. 1 [Sección de Operaciones Ia, Diario de guerra n.º 1], entrada del 11 de febrero de 1941.

​​

Los dos textos no coinciden por completo. Rommel recordó que había solicitado atacar el puerto de Bengasi aquella misma noche y escribió que, al parecer, la resistencia inicial obedecía a una petición italiana de no bombardear una ciudad donde numerosos oficiales y funcionarios civiles poseían casas. El documento contemporáneo no consigna esa explicación: sitúa el empleo de la aviación durante la noche del 12 al 13, contra fuerzas británicas al sur de Bengasi, y registra que la Luftwaffe recibió libertad de acción hasta Bengasi, sin incluir la ciudad.

​

El diario no explica la razón de ese límite. La coincidencia parcial es significativa: no confirma el motivo recordado por Rommel, pero sí demuestra que Bengasi quedó fuera de la autorización.

​

Al terminar el 11 de febrero, Rommel aún no había pisado Libia. En Roma había obtenido el acuerdo para adelantar la defensa hacia Sirte; en Catania había buscado el apoyo de una fuerza aérea que no estaba bajo sus órdenes. La misión alemana tomaba forma entre acuerdos con un mando italiano golpeado por la derrota y una autorización cuyos límites quedaron consignados en unas pocas líneas.

​

A la mañana siguiente cruzaría el Mediterráneo. Por ahora, la tarea de impedir el colapso de Tripolitania descansaba todavía en un pequeño estado mayor en tránsito y en una fuerza terrestre incompleta.

Soldados de infantería de la 6_edited.jpg

Soldados de infantería de la 6.ª División australiana entran en la plaza cívica de Bengasi para la ceremonia de entrega de la ciudad al comandante de las fuerzas australianas, el 11 de febrero de 1941. La escena muestra hasta dónde había llegado la ofensiva británica en Cirenaica mientras la misión alemana se organizaba en Italia. (Foto: Australian War Memorial, 005848/27 / Frank Hurley / dominio público).

Hans Geisler, comandante del X Cuerpo Aéreo, en febrero de 1941..jpg

Hans Geisler, comandante del X Cuerpo Aéreo, en febrero de 1941. Rommel se reunió con él en Catania la noche del 11 de febrero para solicitar la intervención de la Luftwaffe al sur de Bengasi. (Foto: Bundesarchiv, Bild 183-L06496 / CC BY-SA 3.0 DE).

Un Junkers Ju 88 del Kampfgeschwader 30 en el aeródromo de Gerbini, Sicilia, probablemente

Un Junkers Ju 88 del Kampfgeschwader 30 en el aeródromo de Gerbini, Sicilia, probablemente en 1941, con el Etna al fondo. (Foto: National Archives and Records Administration, NAID 204919009 / U.S. Army Air Forces / dominio público).

bottom of page