Por ahora, las fuerzas armadas italianas estaban desanimadas y desmoralizadas. Los griegos habían recuperado todo el territorio que los italianos habían ocupado inicialmente y algo más. Los italianos estaban sufriendo una humillante derrota a manos de tropas numéricamente inferiores de la Commonwealth, provocando la rendición de 130,000 soldados italianos en el desierto del norte de África y la pérdida de la provincia oriental de Libia Cirenaica. Con desgana, Mussolini tuvo que pedir a Hitler de su asistencia en ambos teatros.

 

Los alemanes comprendieron la importancia de ayudar a su aliado. Los beneficios de la continua participación italiana en la guerra eran numerosos: la Regia Marina italiana mantenía ocupada a una parte considerable de la Marina Real inglesa; tener a los italianos combatiendo a su lado tenía un enorme efecto psicológico positivo para el pueblo alemán -era muy importante para ellos saber que no estaban solos en la guerra- y a pesar de que la Fuerza Aérea italiana no era tan aguda y eficiente como la Luftwaffe, tenían todavía algunas contribuciones significativas.

 

Para el teatro norafricano, Hitler seleccionó al teniente general Erwin Rommel, en parte porque había tenido mucho éxito contra los italianos durante la Primera Guerra, sirviendo con distinción en los Alpen Korps [Cuerpos Alpinos] y obteniendo el más alto honor por valor de Alemania -la Pour le Mérite-. Era sólo un poco de ácido que el Führer quería verter en la herida italiana.

 

Al mismo tiempo, Winston Churchill, preocupado por los Estados balcánicos y la posición de Turquía en la guerra, despojó al ejército británico en Libia de sus mejores tropas y los envió al este de África y Grecia. La situación en el norte de África estaba a punto de cambiar radicalmente con la puesta en marcha de la Operación Sonnenblume (girasol). El 11 de febrero de 1941, el entonces teniente general Erwin Rommel llegó a Roma:

Rommel llega a Roma

El general italiano Italo Gariboldi, a la izquierda, dando la bienvenida general alemán Erwin Rommel, en Trípoli, Libia, el 12 de febrero de 1941.

En la mañana del 11 de febrero me reporté con el general Alfredo Guzzoni, jefe del Estado Mayor del Comando Supremo [en Roma], donde el plan para desplazar la defensa de Tripolitania al Golfo de Sirte fue recibida con total aprobación. Se dieron instrucciones al general Roatta, jefe del Estado Mayor del Ejército italiano, para que me acompañara a Libia. Por la tarde volé a Catania [en Sicilia], donde me encontré con el general Geissler, comandante de la X Luftwaffe Korps. Las últimas noticias de África eran muy graves. Wavell había tomado Benghazi, había destruido la última división blindada italiana al sur de la población y estaba a punto de avanzar a Tripolitania. De hecho no se podía esperar seria resistencia de los italianos. No era imposible que en los próximos días se viera la llegada de las fuerzas de avanzada británicas a las afueras de Trípoli. Como la primera división alemana no estaría completa en África hasta mediados de abril, su ayuda llegaría demasiado tarde si el enemigo continúa su ofensiva. Tenía que hacerse algo de inmediato para poner alto a la ofensiva británica.

 

Por lo tanto le solicité al general Geissler que atacara el puerto de Benghazi esa noche y que enviara bombarderos en la mañana siguiente para atacar las columnas británicas al suroeste de la población. En un principio el general Geissler no quiso escuchar nada del tema –aparentemente los italianos le habían pedido que no bombardeara Benghazi, ya que muchos oficiales italianos y funcionarios civiles tenían casas allí-. No tuve paciencia para esto, por lo que el coronel Schmundt se comunicó con el cuartel general del Fuhrer esa noche y recibí la autorización para continuar adelante. Unas horas más tarde, los primeros bombarderos alemanes despegaron en su misión para interrumpir el tráfico de suministros a Benghazi.

Si quieres saber más, lee "The Rommel Papers" [Los documentos de Rommel], editado por B. H. Lidell-Hart.

Tanques alemanes de la 5ª División Ligera desfilando a través de Trípoli, ante los ojos de la población local.

Tanques medianos alemanes Pz.Kpfw. III Ausf. G de la 5ª Division Blindada Ligera desfilando por las calles de Trípoli, Libia.

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