‘Amos militares del Continente Europeo’

El canciller alemán Adolf Hitler y el dictador italiano Benito Mussolini son conducidos por las calles de Múnich, Alemania, en junio de 1940.

En preparación para la invasión de la Unión Soviética, los alemanes habían iniciado la colocación de minas a lo largo del Báltico para prevenir que la flota rusa escapara a través del Kattegat hacia el Mar del Norte.

 

Los alemanes no habían dejado nada al azar, todo estaba previsto para que la campaña en el Este terminara en tres meses, y la serie de directivas y órdenes expedidas por el Alto Mando de las Fuerzas Armadas alemanas así lo tenían contemplado.

 

Aunado a esto, el 11 de junio Hitler emitió su Directiva número 32, donde delineaba los planes para el Ejército, Marina y Fuerza Aérea alemanas después de la destrucción de las fuerzas armadas soviéticas:

Hitler tenía un elaborado plan para enfrentar a la Unión Soviética.

El Führer y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas

 

Cuartel General del Führer, 11 de junio de 1941

 

Directiva No. 32

Preparaciones para el periodo después de Barbarroja

A. Después de la destrucción de las Fuerzas Armadas soviéticas, Alemania e Italia serán amos militares del Continente Europeo -con la excepción temporal de la Península Ibérica-. Con ello entonces no quedará una seria amenaza a Europa por tierra. La defensa de esta zona y la acción ofensiva futura previsible, requerirá de fuerzas militares considerablemente menores de las que han sido necesarias hasta ahora. 

Los principales esfuerzos de la industria de armamentos pueden desviarse a la Marina y la Fuerza Aérea.

Una cooperación más estrecha entre Alemania y Francia deberá y va a inmovilizar fuerzas inglesas adicionales, eliminará la amenaza en la retaguardia en el teatro de guerra del norte de África, restringirá aún más los movimientos de la flota británica en el Mediterráneo Occidental y protegerá el costado suroeste del teatro europeo, incluyendo la costa atlántica de África del Norte y del Oeste, de ataques ingleses.

 

En un futuro cercano, España tendrá que hacer frente a la cuestión sobre si ella está dispuesta a colaborar en la expulsión de los británicos de Gibraltar o no.

 

La posibilidad de ejercer una fuerte presión sobre Turquía e Irán mejora la posibilidad de hacer uso directo o indirecto de estos países en la lucha contra Inglaterra.

 

B. La situación, que será creada por la conclusión victoriosa de la campaña en el Este, puede confrontar a las Fuerzas Armadas con las siguientes tareas estratégicas para finales de otoño de 1941 y el invierno de 1941-42:

 

1. Los nuevos territorios conquistados en el Este deben ser organizados, asegurados y, en absoluta cooperación con las Fuerzas Armadas, explotadas económicamente.

 

La fuerza de los elementos de seguridad requeridas en Rusia solo puede ser pronosticada con certeza en una fecha posterior. Sin embargo, con toda probabilidad, alrededor de sesenta divisiones y una Flota Aérea deberán ser suficientes, con fuerzas aliadas y partidarias, para nuestras otras tareas en el Este.

2. La lucha contra las posiciones británicas en el Mediterráneo y en Asia Occidental será continuada por ataques convergentes lanzados desde Libia a través de Egipto, desde Bulgaria a través de Turquía y, en ciertas circunstancias, también desde de Transcaucasia a través de Irán.

 

 

3. El cierre de la Entrada Occidental al Mediterráneo mediante la eliminación de Gibraltar.

 

 

4. Adicionalmente a estas operaciones contempladas en contra de la posición británica en el Mediterráneo, el ‘Sitio de Inglaterra’ deberá reanudarse con la más severa intensidad por la Marina y la Fuerza Aérea después de la conclusión de la campaña en el Este.

 

C. El tiempo en el que estas operaciones planeadas en el Mediterráneo y el Cercano Oriente podrán ser llevadas a cabo no puede ser previsto. El efecto operacional más intenso será obtenido por un ataque simultáneo en Gibraltar, Egipto y Palestina.

 

De hecho, si esto será posible, depende de un número de factores que no pueden, por el momento, ser previstos, pero primordialmente en el poder de la Fuerza Aérea para proporcionar las fuerzas necesarias para el apoyo simultáneo de estas tres operaciones.

 

D. Solicito que los Comandantes en Jefe inicien la planeación y organización de estas operaciones como han sido delineadas arriba y que me mantengan informado de los resultados para que pueda emitir las directivas finales antes de que la campaña en el Este termine.

 

Warlimont

Si quieres saber más, lee “Hitler: Speeches and Proclamations, 1932-1945 - The Chronicle of a Dictatorship (Vol. IV, 1941-1945)” [Hitler: Discursos y Proclamaciones, 1932-1945 – La crónica de una dictadura (Vol. IV, 1941-1945)]”, editado por Max Domarus.

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