Prisionero de guerra alemán interrogado

El general Georgy Zhukov en octubre de 1941.

La STAVKA, el Alto Mando soviético, había formulado los planes para una segunda contraofensiva a mediados de agosto en el área de Yelnya; tanto los alemanes como los rusos sabían de la importancia de Yelnya debido a que era terreno clave por una razón básica: representaba el punto de salida para un avance alemán sobre Moscú.

 

A finales del verano de 1941, el bolso de Yelnya representaba una excelente oportunidad para los soviéticos para aplastar y destruir al menos tres divisiones alemanas, una hazaña que el Ejército Rojo nunca antes había logrado.

 

El general Georgy Zhukov, el comandante más preeminente de Stalin, escribió en su autobiografía sobre el interrogatorio conducido por él mismo a un soldado alemán capturado:

Armados con palas, una fuerza de trabajo consistente de mujeres y ancianos cavan una trampa antitanque para detener a los Panzers alemanes que estaban avanzando hacia la capital rusa. En el esfuerzo febril para salvar la ciudad, más de 100,000 ciudadanos trabajaron desde mediados de octubre hasta finales de noviembre en la excavación de zanjas y la construcción de otros obstáculos. Al terminar, las zanjas se extendían por más de 300 kilómetros.

El 12 de agosto, interrogué al prisionero de Guerra Mittermann. Tenía 19 años. Su padre era miembro del Partido Nazi y él mismo se encontraba en la Jugendvolk. Junto con su división él había tomado parte en campañas en Francia, Bélgica, Holanda y Yugoslavia.

 

Esto fue lo que testificó durante el interrogatorio:

 

“La mayor parte de los soldados de la división tenían diecinueve-veinte años de edad. La división estaba administrada de acuerdo con un esquema de selección de personal especial. Había llegado al área de Yelnya en los tobillos de la 10ª División Blindada”.

 

Él describió la zona de Yelnya como la línea frontal para un mayor avance en la profundidad de la Unión Soviética. Él creía que la demora de tres semanas y el hecho de que habían pasado a la defensiva tenían la intención de ganar tiempo durante el cual, el Alto Mando alemán, pondría las reservas requeridas y refuerzos en el frente.

 

“Hemos avanzado mucho, las reservas deben ser llamadas y entonces avanzaremos, esto nos fue explicado por una orden especial emitida por el comandante del Grupo Blindado, el general Guderian”.

 

¡Una versión un tanto curiosa de lavado de cerebro dirigida a los soldados alemanes para explicar la demora en el avance y la transición a la defensiva! Como dicen, necesidad convertida en virtud. “Nuestro Regimiento Deutschland”, continuó Mittermann, “estaba a la defensiva en el área de Yelnya. Fue retirada para descansar y luego apresurada para ir al frente en vista de las numerosas bajas entre las unidades y acciones defensivas fallidas. Las pérdidas entre los regimientos son tan grandes que personal de logística está siendo asignado a unidades de infantería. Las pérdidas más fuertes sostenidas en las tropas alemanas son resultado de la acción de artillería soviética. La artillería rusa pega duro. Su fuego tiene un efecto opresivo en el soldado alemán”.

Si quieres saber más, lee “Marshal of Victory: The Autobiography of General Georgy Zhukov” [Mariscal de la victoria: la autobiografía del general Georgy Zhukov], editado por Geoffrey Roberts.

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