El “Escape del Canal”, oficialmente denominado por los británicos como la Operación Fuller y por los alemanes como Operación Cerberus - tuvo lugar cuando los alemanes trataron de llevar tres acorazados del puerto francés de Brest, donde habían estado bajo ataques constantes por la Real Fuerza Aérea (RAF), durante 1941 y lo que iba de 1942, de vuelta a puertos alemanes.

 

Los ataques de la RAF sobre los acorazados eran misiones peligrosas al tiempo en que los aviones se enfrentaban a las numerosas defensas antiaéreas; decenas de hombres perdieron la vida en estas incursiones. Ahora otros hombres eran requeridos para volar a través de la pared de fuego que los acorazados de bolsillo eran capaces de vomitar:

El fracaso de la Operación Fuller británica

Montaje de los torpedos a bordo de un avión Fairey Swordfish durante el entrenamiento para los pilotos de aviones de la Marina en el HMS Jackdaw, Estación Naval Aérea Real, Crail, Fife.

A las 1042 horas del día 12, Spitfires en patrulla de reconocimiento avistaron dos barcos grandes a las afueras de Le Touquet tomando rumbo hacia al norte a gran velocidad. Éstos resultaron ser el Scharnhorst y el Gneisenau, en compañía del Prinz Eugen y un número de destructores, botes E y pequeñas embarcaciones, bajo una fuerte protección aérea.

 

A las 1230, ocho botes torpederos, de Dover y Ramsgate llevaron a cabo un ataque, en donde se presume que un torpedo alcanzó al Prinz Eugen. A las 1300, un ataque con torpedos fue realizado por seis Swordfish navales, escoltados por cinco escuadrones de cazas. Ninguno de los Swordfish retornó, pero todos lograron soltar sus torpedos y la escolta de cazas estiman que se obtuvo un blanco en un crucero de combate.

 

A las 1545, al encontrarse aproximadamente unas 20 millas al oeste del gancho de Holanda, los destructores HMS Campbell, Vivacious y Worcester, que habían procedido a cruzar la barrera de minas, atacaron los cruceros de combate a un rango de 2,500-3,500 yardas y se presume que uno o dos objetivos fueron alcanzados con torpedos. El HMS Worcester tuvo incendios, pero logró llegar a puerto por sus propios medios. Cerca de la misma hora, los destructores HMS Mackay y Whitshed atacaron una sola nave, probablemente el Prinz Eugen.

 

A partir de las 1240, un total de 243 bombarderos y 41 aviones del Comando Costero, de los cuales 27 eran Beauforts llevando torpedos, además de otros 338 cazas y 18 bombarderos Hurricane, fueron despachados en el transcurso de la tarde. Debido a la mala visibilidad y las nubes bajas, que en ocasiones se encontraban a tan solo a 500 pies, sólo 34 bombarderos y 14 Beauforts pudieron atacar. No hay reportes definitivos de que se hayan logrado alcances en los barcos, aunque es posible que un Beaufort haya dado en el blanco con un torpedo.

Combates con los cazas de protección dieron como resultado 17 aviones enemigos destruidos, 5 probablemente destruidos y 17 dañados. Nuestras pérdidas fueron 15 bombarderos, 5 aviones del Comando Costero y 17 aviones caza perdidos.

Si deseas saber más, visita el sitio los Archivos Nacionales británicos.

 

Los tres acorazados alemanes estaban protegidos por cerca 300 cazas y bombarderos, mientras que la respuesta británica fue coordinada pobremente –el informe al Gabinete de Guerra estaba un poco equivocado- mucha de la cobertura aérea, prometida para el ataque de los Swordfish, nunca arribó.

 

A pesar de la falta de protección, el teniente comandante Eugene Esmonde, un veterano del ataque sobre el Bismarck, ocurrido nueve meses atrás, lideró sus lentos bombarderos para hundir las naves. Aunque algunos soltaron sus torpedos, ninguno dio en el blanco, todos los Swordfish fueron derribados y sólo cinco de los 18 miembros de la tripulación fueron rescatados. Esmonde no se encontraba entre ellos; recibió de manera póstuma la Cruz de la Victoria:

El Scharnhorst, crucero de combate alemán botado en enero de 1939. Durante la Operación Cerberus, el 12 de febrero de 1942, buscó trasladarse de Brest, Francia, a puertos alemanes para evitar mayores ataques de los británicos. Junto con los cruceros Prinz Eugen y Gneisenau, escapó de los ataques con torpedos ingleses.

Recomendado para la adjudicación de una condecoración póstuma – Inmediato.

 

Descripción de los Servicios por los cuales el oficial es recomendado.

 

En la mañana de jueves 12 de febrero de 1942, el teniente comandante (A) E. Esmonde, D.S.O., R.N., como oficial al mando del Escuadrón No. 825 (F.A.A.), un destacamento compuesto por seis aviones Swordfish, estando en un aeródromo de la costa sur, fue informado que el ‘SCHARNHORST’, ‘GNEISENAU’ y el ‘PRINZ EUGEN’, fuertemente escoltados por unas 30 naves de superficie, incluyendo destructores, se estaban aproximando a los estrechos de Dover y se le requirió para que lo más pronto posible atacara con torpedos, antes de que los barcos pudieran alcanzar la protección de los bancos de arena al noroeste de Calais. El teniente comandante Esmonde sabía bien de las dificultades y peligros que enfrentaba y dado que, en vista de que su pequeño escuadrón de seis no había volado junto con anterioridad, ni habiendo obtenido entrenamiento colectivo, fue requerido para que exhibiera un liderazgo de alto nivel.

 

Los seis Swordfish despegaron a las 1220 y tomaron rumbo hacia el enemigo, acompañados de solo uno de los cinco Escuadrones de Cazas que se habían destinado para escoltarlo. Después de diez minutos de vuelo, su pequeña fuerza fue atacada por Messerschmitts y F.W. 190; a pesar de estos ataques, que infligieron algún daño en todas sus aeronaves y lo había separado de su escolta de cazas, continuó su vuelo sin reparar.

 

Fue entonces que se encontró con fuego antiaéreo fulminante, cuyos disparos dieron en su ala de babor, pero fue observado como recuperó el control de su avión, enderezándolo y volándolo decididamente hacia los cruceros de combate. De esta forma lideró a su formación entera, sobre la cortina de destructores enemigos, a una posición donde pudieran lanzar sus torpedos. Después se observó cómo fue atacado y derribado por un caza enemigo y su avión se estrelló en el mar.

 

Su más conspicuo valor, devoción extrema al deber y el mayor de los sacrificios, inspiró al resto de su galante vuelo para continuar y realizar un posible ataque del cual ninguno retornó y que resultó en que uno de los cruceros de combate alemanes fuera alcanzado por al menos un torpedo. Tal valor como fue el suyo, en consonancia con las más altas tradiciones navales, permanecerá siendo, a través de futuras generaciones, un recuerdo conmovedor.

 

(Firmado) B.H. RAMSAY.

VICE-ALMIRANTE

El capitán Hoffmann, del Scharnhorst, dijo:

Willhelm Wolf, también en el Scharnhorst, mencionó:

Pobres muchachos. Son tan lentos. Volar en contra de estos grandes barcos no es otra cosa más que suicidio.

Qué escenario tan heroico para que ellos encontraran su final. Detrás de ellos su patria, que recién habían dejado con sus corazones armados de valor y con su propósito todavía a la vista.

Un Fairey Swordfish Mk.I de la Unidad de Entrenamiento de Torpedos en Gosport lanza un torpedo durante maniobras de práctica.

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