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A la deriva tras el ataque del Admiral Hipper

Un mercante británico no identificado bajo el fuego del Admiral Hipper en el Atlántico, el 12 de febrero de 1941, durante el ataque al convoy SLS 64. (Foto: Australian War Memorial, 042655 / Schroeder / dominio público).

Al amanecer del 13 de febrero de 1941, el Admiral Hipper ya se alejaba hacia Brest. Detrás quedaba el convoy SLS 64, atacado la mañana anterior en el Atlántico, entre Madeira y las Azores. Siete mercantes se habían hundido; otros navegaban dañados o dispersos. En el mar seguían hombres aferrados a balsas, botes y restos.

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Durante la noche, los supervivientes habían quedado repartidos por una zona cada vez más amplia. Algunos habían sido recogidos el día 12 por los propios mercantes que regresaron al lugar. Otros seguían esperando. El Camito, Corinthian, Cavina y Maron, enviados desde Gibraltar, llegaron durante la mañana del 13 para buscarlos.

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El SLS 64 había salido de Freetown rumbo a Gran Bretaña y navegaba sin escolta. Aquella mañana del 12 esperaba reunirse con fuerzas británicas. Con la primera luz, los vigías buscaban en el horizonte los buques que debían encontrar. El crucero que apareció desde el oeste fue alemán.

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El Admiral Hipper, al mando del capitán de navío Wilhelm Meisel, entró entre los mercantes y abrió fuego. El ataque duró poco más de una hora. Desde el puente del crucero, la secuencia quedó registrada minuto a minuto:

05:15. ¡Alarma! Estoy al oeste, aproximadamente al través del convoy, a 200 hm. Primero, gobierno a poca velocidad hacia la cabeza localizada. Quiero adelantarme oblicuamente a la cabeza para quedar en una posición favorable, por si hay unidades torpederas con el convoy y porque, si me sitúo delante, los vapores tendrán primero que virar cuando quieran escapar. Así perderán tiempo. Quiero irrumpir en el convoy con la mayor sorpresa posible, destruir con todas las armas los vapores más próximos y después combatir a la escolta que probablemente haya acudido.

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06:15. Se distinguen más vapores. Una embarcación al sur se dirige hacia el “Hipper”, probablemente una unidad de escolta. A medida que aumenta la claridad, ya pueden distinguirse 18 grandes vapores, al parecer todos armados. Los vapores de cabeza navegan en tres líneas de frente mal alineadas, de tres o cuatro buques cada una; los de atrás siguen de manera irregular.

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06:18. Autorizado el fuego de la artillería pesada contra el vapor más próximo. Distancia, unos 25 hm.

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06:20. Autorizado el lanzamiento de torpedos. Autorizado el fuego de la artillería antiaérea pesada y ligera contra los vapores más próximos al alcance.

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Se había acordado previamente con los directores de tiro que la artillería ligera barriera de inmediato las cubiertas superiores de todos los vapores a su alcance, en especial los puentes; que la artillería pesada disparara contra los cascos y dejara así a los vapores sin capacidad de maniobra; y que, finalmente, los torpedos los hundieran con disparos de remate.

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El convoy está completamente sorprendido; al parecer había tomado al “Hipper”, que se aproximaba de proa, por un crucero inglés. Entra en funcionamiento nuestra interferencia de radio; el comodoro del convoy solo consigue transmitir un mensaje RRR mutilado.

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Los vapores se detienen; algunos viran hacia el este o el sur. Aún no se ve ninguna fuerza de escolta. Supongo que se encuentra al sur del convoy. Paso oblicuamente por delante del convoy y tomo bajo fuego a un vapor tras otro. Lo que me importa es destruir con la mayor rapidez posible el mayor número de vapores, pues en cualquier momento debo contar con la intervención de fuerzas enemigas de escolta. No puedo imaginar que tantos grandes vapores naveguen sin protección. Algunos vapores ponen botes al agua.

 

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06:25. Caen proyectiles enemigos cerca de nuestro buque. Por lo que puede distinguirse entre los numerosos impactos sobre los vapores enemigos, solo uno o dos han respondido al fuego.

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06:30. Cambio a rumbo oeste, pues por estribor se han disparado todos los torpedos. El primer vapor se hunde. Continúa la destrucción empleando todas las armas de babor. Varios vapores arden y presentan una fuerte escora.

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06:42–06:46. Se hunden seis vapores; uno de ellos únicamente después de recibir un torpedo.

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06:50. Se hunde otro vapor. Tres vapores arden intensamente y presentan escora.

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07:00. Se han disparado doce torpedos; diez u once han hecho blanco.

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07:21–07:37. Otros cuatro vapores dañados y, en parte, incendiados son hundidos con fuego de artillería. La artillería pesada dispara tiros individuales a la distancia más corta, de 2 a 3 hm, con puntería directa en elevación y dirección cuando el vapor correspondiente se encuentra arriba, sobre la cresta de la ola. Solo así es posible conseguir impactos en la línea de flotación con el menor consumo posible de munición.

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Hay cerca tres botes con sus ocupantes y un bote volcado. Debido al tiempo transcurrido y a la situación meteorológica, debe renunciarse a una operación de rescate que consumiría demasiado tiempo.

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07:40. Combate interrumpido. Otro vapor se hunde; uno continúa ardiendo. Al más próximo de los vapores que todavía están a la vista se le transmite en Morse: “Save the crews!” No hay respuesta; probablemente está gravemente dañado y abandonado.

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Se han destruido y enviado al fondo con certeza 13 vapores de entre 10.000 y 3.500 toneladas. Tamaño medio de los vapores: 6.000 toneladas. Tonelaje total destruido, estimado prudentemente: entre 75.000 y 80.000 toneladas.

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Nombres identificados de vapores hundidos:

“Perseus” — 10.000 t

“Borgestad” — 3.924 t

“Shrewsbury” — 4.542 t

“Oswestry Grange” — 4.684 t

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La mar limita la velocidad y, por tanto, la elección de los rumbos de combate. A ello se suman la disminución del combustible y la necesidad de conservar a largo plazo la plena capacidad operativa del buque; por tanto, un combate con fuerzas de escolta no es en absoluto deseable. Por estas y otras razones decido emprender el regreso a Brest. Decisión difícil.

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08:16. Señal breve: “He hundido 13 vapores. Voy a Brest.”

Meisel reclamó trece mercantes hundidos. El balance confirmado del SLS 64 fue de siete.

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Si deseas saber más, consulta el Kriegstagebuch del Admiral Hipper, conservado en el Bundesarchiv-Militärarchiv con la signatura RM 134/243.

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En el Warlaby, buque del comodoro del convoy, el primer oficial J. G. Evans había visto el ataque desde uno de esos mercantes. Su declaración fue recogida el 20 de marzo de 1941:

…el vigía informó de que una unidad naval se aproximaba desde el oeste. Yo estaba de guardia en el puente y llamé de inmediato al capitán. Subió al puente con el señalero, que intentó determinar la nacionalidad del buque, pero estaba demasiado oscuro para reconocer el pabellón que enarbolaba. Continuó avanzando por delante de la segunda columna y entonces, sin advertencia ni señal para que nos detuviéramos, abrió fuego. Mi capitán, por ser el comodoro, izó inmediatamente una señal para que el convoy se dispersara, pero el enemigo la derribó enseguida. El enemigo continuó cañoneándonos sin piedad. El capitán me ordenó bajar hasta el radiotelegrafista y decirle que transmitiera un mensaje lo antes posible. Así lo hice y después regresé al puente. Luego fui hacia el centro del buque, donde se había reunido la mayor parte de la tripulación, y echamos una balsa al agua. Dos hombres saltaron y subieron a ella, pero nadie más quiso abandonar el buque. Les dije que tendrían que saltar, pues para entonces todos los botes habían quedado destrozados y era imposible que el buque aguantara mucho más. Los hombres seguían negándose a saltar; teníamos que estar esquivando los proyectiles porque, cada vez que el enemigo veía un grupo de hombres, disparaba en esa dirección, disparando sin parar con el pom-pom y con todo lo que tenía. Eché por la borda otra balsa, lo bastante grande para veinte hombres, pero volvieron a negarse a saltar; después eché una red por la borda para doce hombres. El cañoneo había provocado fuego en las bodegas n.º 2 y n.º 4; el buque adquirió una fuerte escora a babor y giró por completo. Poco después, cuando empezó a volcar, vi al capitán todavía en el puente con el segundo oficial; entonces un proyectil alcanzó el puente y fue la última vez que vi a ambos.

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A las 08:30 el buque se hundió, arrojando a la tripulación al agua; yo fui el último en abandonar el buque. Algunos hombres consiguieron alejarse en balsas; los demás nadaban entre los restos, pero no sé cuántos seguían vivos después del cañoneo y, con aquella luz, no podía reconocer a nadie. Logré aferrarme a un resto del naufragio; entonces el corsario avanzó lentamente entre los grupos de supervivientes que luchaban por mantenerse a flote y pasó cerca de mí, pero no se hizo ningún intento por rescatar a nadie.

Después de unas tres horas en el agua, Evans encontró una balsa vacía y consiguió subir a ella. Fue recogido la tarde del día siguiente, 13 de febrero, por el HMS Camito, que había salido de Gibraltar. Solo otros dos hombres del Warlaby sobrevivieron: el cocinero G. R. Thomas y el marinero C. W. Brown.

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El Camito, Corinthian, Cavina y Maron habían llegado aquella mañana. Antes de poner rumbo a Funchal, los buques enviados desde Gibraltar retiraron del agua y atendieron a más de un centenar de náufragos.

 

Si deseas saber más, lee Beware Raiders! German Surface Raiders in the Second World War [¡Cuidado con los corsarios! Corsarios de superficie alemanes en la Segunda Guerra Mundial], de Bernard Edwards; consulta Portugal e o salvamento de náufragos de guerra durante a II Guerra Mundial [Portugal y el rescate de náufragos de guerra durante la Segunda Guerra Mundial], de Carlos Joaquim Guerreiro; y busca el informe de Evans en The National Archives, ADM 199/2130, pp. 221–222.

 

Al mismo tiempo, el Admiral Hipper seguía hacia Brest. Su diario del 13 ya no contaba blancos: registraba combustible, averías, reconocimiento aéreo y la posibilidad de submarinos enemigos. Meisel evitó el rumbo directo hacia Brest y continuó procurando no revelar la posición del crucero.

 

Para el Admiral Hipper, el combate había terminado la mañana anterior. Para quienes seguían a la deriva, no. El 13 de febrero quedó entre esos dos movimientos: el crucero alejándose hacia el norte y los buques de rescate entrando en el campo de naufragios que había dejado atrás.

El crucero pesado Admiral Hipper en el mar, hacia 1939, visto por estribor. (Foto: Bundesarchiv, DVM 10 Bild-23-63-24 / autor desconocido / CC BY-SA 3.0 DE; vía Wikimedia Commons).

El HMS Cavina, uno de los buques enviado

El HMS Cavina, uno de los buques enviados desde Gibraltar en busca de los náufragos del convoy SLS 64, aparece aquí fondeado en Greenock durante la guerra. (Foto: Imperial War Museums, A 6842 / J. A. Hampton / dominio público; vía Wikimedia Commons).

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