El regreso imposible del B-24 Shady Lady

El B-24D Liberator Shady Lady, del 528.º Escuadrón del 380.º Grupo de Bombardeo, en la salina de la península de Anjo después del aterrizaje forzoso del 14 de agosto de 1943. La tripulación y varios hombres aborígenes posan delante del avión antes de las operaciones de salvamento. (Foto: Eugene Halaas; vía Bates Magazine).
En la tarde del 13 de agosto de 1943, una misión de B-24 Liberator estadounidenses del 380.º Grupo de Bombardeo —conocido como el Flying Circus [Circo Volador] y también como King of the Heavies— despegó desde el norte de Australia para atacar las refinerías japonesas de Balikpapan, en Borneo. El objetivo estaba tan lejos que la misión, de unos 4,300 kilómetros de ida y vuelta, fue considerada en aquel momento una de las más largas de la guerra. Los aviones debían volar durante la noche, llegar al blanco poco después de la medianoche y atacar a baja altura o desde altitudes relativamente bajas, aprovechando la sorpresa y la luz de la luna.
La inteligencia aliada atribuía a las instalaciones petroleras de Borneo una importancia enorme para la maquinaria militar japonesa: se estimaba que producían una parte sustancial de sus lubricantes y de su combustible de aviación. Bajo el mando del teniente coronel William A. Miller, se concibió un plan arriesgado para alcanzar Balikpapan desde Australia. La distancia era comparable a cruzar de costa a costa los Estados Unidos, y cualquier error de navegación, consumo de combustible o mal tiempo podía impedir el regreso.
Los aviones y las tripulaciones del 380.º Grupo de Bombardeo operaban desde aeródromos del Territorio del Norte, bajo control operativo australiano. Para esta misión, los B-24 fueron cargados con una sobrecarga de combustible y seis bombas de 500 libras cada uno. El peso era tal que los despegues resultaban tensos incluso para un avión de largo alcance como el Liberator. Entre ellos iba el B-24D Shady Lady, pilotado por el teniente primero Douglas S. Craig, con el navegante John Nash registrando los detalles de la misión.
La misión fue preparada con doce aviones, aunque no todos llegarían al objetivo. Los aparatos volaron de forma independiente para ahorrar combustible y evitar formaciones rígidas en una ruta tan larga. Nueve B-24 llegaron a Balikpapan después de la medianoche. La sorpresa fue considerable: los primeros aviones lanzaron sus bombas antes de que las defensas japonesas reaccionaran plenamente, y los siguientes encontraron ya fuego antiaéreo y reflectores. Las refinerías y el puerto fueron atacados y los incendios subrayaron la gravedad del ataque.
Tras la carrera de bombardeo vino el desafío más peligroso: regresar a Australia. En el vuelo de vuelta, Shady Lady se desvió de curso debido a tormentas y problemas de navegación; tuvo que sobrevolar Timor y fue atacado por cazas japoneses. Con el combustible agotándose, Craig alcanzó la costa australiana y aterrizó de emergencia en un salar remoto del norte de Australia tras 16 horas y 35 minutos de vuelo. La tripulación sobrevivió sin heridas graves.
Exhaustos y aislados, los hombres de Shady Lady recibieron ayuda de aborígenes locales y luego del personal de una misión cercana, hasta que pudieron organizarse para el rescate y la recuperación del avión. El navegador John Nash dejó en la bitácora final del Shady Lady un registro directo de aquel vuelo extraordinario:
Sábado, 14 de agosto de 1943
0030: Salimos de la tormenta y vemos la isla de Laut, en Borneo, justo a nuestra izquierda. Nos dirigimos costa arriba. Nos topamos con otra tormenta de lluvia, aguanieve y relámpagos.
0100: Salimos de la tormenta justo al sur de Balikpapan. Cúmulos dispersos sobre el objetivo. Toda la punta de la península está en llamas: muelles gubernamentales y refinerías de petróleo. Observamos varias baterías ack-ack [antiaéreas] en acción, junto con reflectores, mientras damos la vuelta a la derecha de la ciudad. Algunas parecen estar montadas en embarcaciones.
0115: Sobre el objetivo. Comienza la carrera de bombardeo, pero el sistema de intercomunicador en la nariz falla, por lo que no se lanzan las bombas. No podemos salir de los reflectores. El fuego antiaéreo pasa peligrosamente cerca de la cola. Damos la vuelta e iniciamos una segunda carrera de bombardeo. Los reflectores nos atrapan y las baterías terrestres abren fuego mientras lanzamos las bombas sin comunicación entre piloto y bombardero. Todas caen en el área del objetivo. Impacto seguro en un tanque de almacenamiento. Como éramos el último aparato de la formación —el “Tail-end Charlie”—, un fotógrafo australiano volaba con nosotros. Por alguna razón, no pudo obtener fotografías durante la carrera de bombardeo.
Los pilotos vetan una tercera carrera de bombardeo debido al suministro de combustible y al empeoramiento del clima.
0200: Salimos del área del objetivo. Las llamaradas se ven durante diez minutos después de poner rumbo a casa. Volamos por la costa de Borneo y entramos en una tormenta eléctrica. Altitud: 13,000 pies, pero las nubes cumulonimbus se elevan muy por encima de nosotros. Bastante turbulencia. Tememos que la cola esté debilitada.
0300+: Llegamos a la isla Laut y cambiamos de rumbo para alcanzar la isla de Timor antes del amanecer. Después de una hora de vuelo nos topamos con un frente tremendo. Los pilotos quieren rodearlo. Advierto sobre la disminución del combustible y la necesidad de mantener el rumbo.
El avión toma varios rumbos, incluidos algunos casi recíprocos, para esquivar el mal tiempo. No tenemos mucha suerte, así que retomamos el rumbo a casa.
0600: Llegamos a una enorme isla justo antes del amanecer. Creemos que es Timor. El tiempo estimado de llegada, usando 140 nudos, así lo indica. Decidimos dirigirnos a la pista de la misión Drysdale y repostar. Pensamos en aligerar el avión.
0700: Vemos otra enorme isla justo antes del amanecer. Ésta sí es Timor. Los vientos adversos en la última zona frontal debieron de haber reducido mucho nuestra velocidad sobre tierra. El rumbo nos lleva sobre Koepang, la base japonesa. No podemos evitarlo porque nuestro ingeniero nos da unas dos horas de vuelo.
0705: Los ametralladores de cintura notan que dos cazas japoneses despegan del aeródromo. Decidimos caer combatiendo.
Los pilotos aplican potencia y descienden a 1,500 pies, justo sobre el agua. El sol sale sobre nuestra ala izquierda. Los Zekes [cazas japoneses Zero] vuelan entre nosotros y el sol; se adelantan y luego realizan ataques frontales alternos. El intercomunicador no funciona. La torreta delantera falla. El artillero simplemente se queda allí sentado y apunta un arma inútil contra el enemigo en cada pasada. Creemos que hemos sido alcanzados adelante. La inspección revela aceite quemándose en el arma. La torreta superior queda fuera de servicio debido a una falla en la bomba de refuerzo. El artillero mantiene manualmente el arma inútil moviéndose hacia el enemigo.
Las balas trazadoras pasan junto a mi ventana y debajo del motor Nº 2. Cerca. Cuando un Zeke rompe el ataque, el ametrallador de cintura lo tiene a tiro, pero su arma se atasca. Los dos Zekes mantienen el ataque durante casi una hora. Coordinado.
0800: Alcanzamos una capa baja de cúmulos dispersos. A salvo. Los Zekes hacen un par de pasadas más y luego desaparecen. Sospechamos que quizá nos estén siguiendo. El combustible está bastante bajo. No hay costa a la vista.
0845: El piloto prepara a la tripulación para un amerizaje si no se avista la costa australiana a las 0915.
0905: Tierra muy por delante. Esperamos poder alcanzarla. Hay mucha bruma. Resultan ser enormes bancos de arena. El combustible está tan bajo que el piloto decide poner los tanques en alimentación cruzada.
0910: Otra posible línea de costa más adelante. Quizá más bancos de arena. Resulta ser el continente australiano. Gracias a Dios.
0930: Sobre una costa muy accidentada. Nuestro combate con los japoneses nos había desviado a la derecha de nuestro rumbo, así que giramos a la izquierda y comenzamos a buscar la pista de Drysdale. Sabíamos que estaba un poco tierra adentro, pero la visibilidad era de menos de diez millas y el piloto no quería internarse sobre terreno accidentado a menos que pudiera ver realmente la pista de tierra, especialmente con el combustible tan incierto.
0945: El piloto decide aterrizar en un área de salinas y la tripulación se prepara para un aterrizaje forzoso. El avión casi se había detenido cuando el tren derecho se hundió en el terreno y la rueda de morro colapsó, empujando el morro contra la arena con una sacudida.
Salimos rápidamente por las escotillas de escape, pero no se produce ningún incendio. Única baja: el oficial de vuelo Rustin, fotógrafo australiano, que es arrojado contra la escotilla de cintura. Sufre cortes leves en la nariz y en la frente. Shady Lady parece estar bien, salvo por la torreta de morro y la rueda. Tocamos tierra 16 horas y 35 minutos después del despegue.
El avión aterriza en la desolada península de Anjo, en la parte noroeste de la bahía Napier-Broome, en la región de Kimberley, a unas 60 millas al noroeste de la pista de aterrizaje de la Real Fuerza Aérea Australiana en la misión Drysdale, cerca de Kalumburu. Estamos a unas 312 millas al suroeste de nuestro punto de despegue en Darwin.
1000-1800: Permanecimos cerca del avión. Intentamos establecer contacto por radio utilizando una cometa y un transmisor portátil. Encontramos la radio perforada por un proyectil e inservible. Finalmente, logramos poner en marcha la radio del avión y contactar con Darwin. Comimos raciones K al mediodía.
Nuestro suministro de agua está bajo. Las moscas son muy abundantes y las redes para la cabeza son una bendición. A última hora de la tarde avistamos un Lockheed y disparamos una bengala. Nos arrojan comida, pero los contenedores de agua se rompen al aterrizar. Las señales indican: “El grupo de rescate los alcanzará mañana por la tarde”.
1830: Doug [Craig, el piloto], Rusty y yo partimos hacia la costa. Fue una buena hora y media de ida y vuelta entre matorrales y pantanos. Cuando llegamos al mar, nos dimos un buen lavado en el agua salada.
2000: De regreso al avión. Nos acostamos cerca del aparato. Dormimos sobre equipos de selva y paracaídas. Las pulgas de arena eran tan malas que todos usamos guantes y mosquiteros para irnos a dormir.
Si deseas leer la bitácora completa de John Nash, visita Bates Magazine, sección “The (Complete) Last Log of ‘Shady Lady’”.
El B-24 Shady Lady no quedó abandonado en la salina. En los días siguientes, con ayuda de hombres aborígenes de la zona, personal de rescate y equipos enviados desde la misión Drysdale y Darwin, el avión fue aligerado, revisado y reparado lo suficiente para intentar un despegue desde aquel terreno improvisado. Primero llegó la localización desde el aire; después, los suministros, el agua, las piezas y el trabajo paciente alrededor de una máquina que parecía haber llegado al límite de su alcance.
Para el 380.º Grupo de Bombardeo, Balikpapan quedaba atrás. Para la tripulación de Craig, la misión todavía no terminaba: seguía en una salina remota, entre una radio dañada, agua escasa, moscas, redes para la cabeza y la espera de un rescate que dependía tanto de los aviones como de la gente del territorio.
La bitácora de Nash no convierte el vuelo en leyenda; lo reduce a horas, rumbos, combustible y decisiones tomadas cuando el margen se había vuelto casi inexistente. En el mapa, el bombardeo podía representarse como una línea enorme que conectaba Darwin, Timor, Borneo y el noroeste australiano. En tierra, quedó reducido a un Liberator con la nariz hundida en la sal, una tripulación viva y un avión que, aunque sería recuperado, ya no volvería a combatir.

Personal militar y hombres aborígenes descargan suministros junto a un avión de apoyo durante las operaciones de reparación del Shady Lady en el norte de Australia. (Foto: Eugene Halaas; vía Bates Magazine).

Shady Lady es empujada a la posición para despegar desde la salina el 10 de septiembre de 1943, después de las reparaciones realizadas en condiciones improvisadas. Una ilustración de esta operación, basada en fotografías del salvamento, fue publicada en Yank en diciembre de 1943. (Foto: Eugene Halaas; vía Bates Magazine).

El teniente primero Douglas S. Craig, piloto del B-24 Shady Lady del 380.º Grupo de Bombardeo. Craig llevó el avión hasta la costa australiana y ordenó el aterrizaje de emergencia en la salina de Anjo.

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