La situación en el Norte de África estaba empeorando para los británicos cada vez más, las fuerzas de Rommel estaban presionando fuertemente debido a la penetración de en la Línea Gazala. Las fuerzas navales en el Mediterráneo estaban intentando suministrar tanto a las fuerzas en Noráfrica como a la base en Malta.

 

Se habían puesto en marcha las Operaciones Arpón y Vigoroso, la primera con dirección al Este desde Gibraltar, la segunda desde el Oeste zarpando de Alejandría, ambas buscaban llevar suministros a la diminuta isla mediterránea de Malta. Pero las fuerzas aéreas alemanas e italianas, así como la flota italiana en el Mediterráneo estaban haciendo todo lo posible por impedir que estos convoyes llegaran a su destino.

 

Después de haber sufrido acometidas la noche del 14 de junio, dos navíos habían resultado afectados, pero el convoy continuó su trayecto. Frank Wade, a bordo del HMS Jervis, recordó los intensos ataques sobre el convoy:

Bombardeos intensos sobre convoy mediterráneo

El HMS Airedale explota después de un Impacto directo de bombarderos enemigos, el 15 de junio de 1942, durante la Operación Vigoroso. 46 tripulantes murieron en acción.

Alrededor de las 1400, los esperados ataques diurnos de los Stuka comenzaron en serio. De alguna forma nos sentimos aliviados que el suspenso de la espera hubiera pasado; entre más pronto iniciaran más rápido finalizarían. Ahora también teníamos algo para mantenernos preocupados. Muy ciertamente había sucedido un cambio definitivo en la atmósfera del barco al aproximarnos al plazo previsto para los ataques.

 

La primera ola consistía de una formación de bombarderos Heinkel de medio nivel, los cuales se fueron directo contra los barcos mercantes. A pesar de una enorme lluvia de fuego de cañón desde cada barco, ninguno fue derribado, pero no hubo ningún impacto directo sobre los navíos. Luego llegaron los Stukas. Yo estaba en el puente mientras el ataque se desarrollaba. Ellos también dejaron los barcos de guerra en paz y atacaron los cargueros. El cielo estaba marcado con celajes blancos a través de los cuales se podían ver los puntos negros moviéndose, los cuales eran los bombarderos en picada letales. Llegaron en grupos desde todas las direcciones. El total de todas las formaciones debió haber sido de alrededor de sesenta aviones. Realizaron un ataque valeroso y muy concertado, zambulléndose justo sobre sus víctimas y descendiendo muy bajo. Estos se parecían una repetición de los horrorosos ataques sobre las aguas de Creta. Para este momento también estaban atacando a los cruceros y vi como ametrallaban a un crucero de la clase Dido y a uno de la clase Southampton, pero aparentemente fallaron.

 

Tres se fueron en picada sobre el tanquero Bulkoil, el cual transportaba combustible de avión altamente explosivo. El subteniente Nowson, mi viejo amigo del QE [Queen Elizabeth], estaba a bordo de ella como el oficial de enlace naval, como me había percatado de su nombre en las órdenes de operación. ¡Uno nunca sabía cuál sería la siguiente tarea que le asignarían! Conocía a sus padres, que vivían en Alejandría y me había hospedado con ellos en varias ocasiones en su pequeño apartamento cerca del Club Deportivo. Por suerte para ellos, estaba seguro que no tenían idea en qué peligro se encontraba su hijo. Igualmente fue suerte, el tanquero superó el ataque sin daño alguno.

 

Como se esperaba, los ataques continuaron sin detenerse a lo largo de la tarde y, a las 1500, Bhutan fue impactado, hundiéndose rápidamente. Los dos barcos de rescate recogieron a sus sobrevivientes y se dirigieron a Tobruk a toda velocidad, para regresar a nosotros tan pronto como fuera posible. Potaro fue impactado, pero fue dañado ligeramente y siguió su camino.

 

Luego, a las 1800, para sumarse a nuestras preocupaciones, recibimos una señal por reflector del buque insignia Cleopatra que la flota italiana había zarpado desde Taranto durante la tarde. Después de un rápido cálculo en la sala de oficiales, se había estimado que, a las velocidades de aproximación de las dos flotas, haríamos contacto con ella para las 1000 de la mañana siguiente. Esa noche, dos mercantes más se separaron de nosotros, después de haber sido dañados durante los ataques aéreos. Ahora sólo quedaban cinco barcos mercantes.

Si deseas saber más, lee “A Midshipman’s War: A Young Man in the Mediterranean Naval War, 1941-1943” [La guerra de un guardiamarina: un joven en la guerra naval del Mediterráneo, 1941-1943], de Frank Wade.

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