Para 1942 Auschwitz había crecido significativamente y ahora tenía múltiples campos satélite, muchos de los cuales proporcionaban mano de obra esclava para las fábricas de armamentos y otras industrias para el esfuerzo de guerra alemán, generando millones de marcos para la Alemania nazi.

 

A unos cuantos metros de las cámaras de gas de Birkenau y los crematorios había un área del campamento que los internos llamaban “Canadá”. Se le denominaba así porque se pensaba que Canadá era un país de grandes riquezas. Las posesiones de los reclusos eran tomadas de ellos a su llegada y traídas allí.

 

Los artículos eran ordenados y enviados a Alemania, aunque algunos eran robados por los guardias de las SS. El propio comandante de Auschwitz-Birkenau, Rudolf Höss, describió el proceso en sus memorias:

Tesoros confiscados de judíos en Auschwitz

Clasificando las pertenencias personales de los recién llegados a Auschwitz en la sección especial del campamento conocida como “Canadá”. Los reclusos veteranos trabajaban en esta sección bajo la supervisión constante de los guardias de las SS.

Cuando los transportes de judíos se descargaban al arribar, su equipaje era dejado en la plataforma hasta que los judíos habían sido llevados a los edificios de exterminación o al campo. Durante los primeros días, todo el equipaje era traído por un destacamento de transporte a la oficina de clasificación. “Canadá” I, donde sería catalogado y desinfectado. La ropa de aquellos que habían sido gaseados en los búnkeres I y II o en los crematorios I a IV también era llevada a la oficina de clasificación.

 

Para 1942, “Canadá” I no podía más mantener el ritmo de clasificación. Aunque nuevas chozas y cobertizos eran constantemente añadidos y los prisioneros estaban clasificando día y noche y aunque el número de personas empleadas era constantemente incrementado y varios camiones (frecuentemente tantos como veinte) eran cargados diariamente con los artículos clasificados, las pilas de equipaje sin catalogar continuaron aumentando. Así que, en 1942, la construcción de la bodega “Canadá” II comenzó en el extremo occidental del sector de edificios II en Birkenau. Se inició también la construcción de edificios de exterminación y una casa de baño para los recién llegados. Treinta chozas de nueva construcción estaban repletas de inmediato después de su finalización, mientras montañas de efectos sin clasificar se apilaban entre ellas. A pesar del aumento en las cuadrillas de trabajo, estaba fuera de toda cuestión completar el trabajo durante el curso de acciones individuales, que siempre tomaba de cuatro a seis semanas. Sólo durante los intervalos más largos era posible lograr cierta semblanza de orden.

 

La ropa y calzado era examinado por objetos de valor escondidos (aunque sólo superficialmente en razo de las cantidades involucradas) y luego almacenada o llevada al campo para completar la vestimenta de los internos. Más tarde, también era enviado a otros campos. Una parte considerable de ropa era cedida a organizaciones de beneficencia para los reubicados y posteriormente para las víctimas de ataques aéreos. Fábricas de municiones grandes e importantes recibían cantidades considerables para sus trabajadores extranjeros.

 

Mantas y colchones, etc. también eran enviados a las organizaciones de beneficencia. En la medida en que el campo requería artículos de esta naturaleza, eran retenidos para completar su inventario, pero otros campos también recibían grandes remesas.

 

Los objetos valiosos eran manejados por una sección especial del mando del campo y eran clasificados por expertos y un proceso similar era seguido con el dinero que era encontrado.

 

La joyería era habitualmente de gran valor, particularmente si los propietarios judíos eran del occidente: piedras preciosas con un valor de miles de libras, relojes de oro y platino de valor incalculable engastados con diamantes, anillos, aretes y collares de gran rareza. Divisas de todos los países ascendían a muchos miles de libras. Frecuentemente decenas de miles de libras en valor, la mayoría en notas de mil dólares, eran encontrados en individuos. Se hacía uso de todos los escondites posibles en su ropa y equipaje y en sus cuerpos.

 

Cuando el proceso de clasificación que seguía a cada operación mayor había sido completado, los objetos de valor y el dinero eran empacados en baúles y llevados en camiones a la Oficina Central de Economía y Administración en Berlín y de allí al Banco del Reich, donde un departamento manejaba exclusivamente los artículos tomados durante acciones contra los judíos.

 

 

El oro de los dientes era fundido en barras por los dentistas en el hospital de las SS y reenviado mensualmente a la Oficina Central Sanitaria.

 

Piedras preciosas de gran valor también se encontraban escondidos en los dientes que habían sido detenidos.

 

El cabello cortado de las mujeres era enviado a una firma en Bavaria para ser utilizado en el esfuerzo de guerra.

 

La ropa inservible era enviada como remiendos y el calzado inutilizable era deshecho y reconstruido tanto como fuera posible y lo que quedaba era convertido en polvo de piel.

 

Los tesoros traídos por los judíos dieron paso a dificultades inevitables para el mismo campo. Era desmoralizante para los miembros de las SS, quienes no eran siempre lo suficientemente fuertes para resistir la tentación que proporcionaban estos objetos valiosos y que estaban a tan fácil alcance. Ni siquiera la pena de muerte o una sentencia grave de cárcel eran suficientes para disuadirlos.

Si deseas saber más, lee “KL Auschwitz seen by the SS” [El campo de concentración de Auschwitz visto por las SS], editado por el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau.

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