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Convoyes en direcciones contrarias

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Artilleros del 2/1.er Regimiento de Artillería de Campaña australiano observan un avión durante el bombardeo de Derna, el 30 de enero de 1941. George Clark, cuya entrada del 17 de febrero aparece en este artículo, servía en este mismo regimiento. (Australian War Memorial, 005650; Damien Parer; dominio público).

A mediados de febrero de 1941, el mando británico en Oriente Medio comenzaba a repartir sus fuerzas entre compromisos cada vez más difíciles de conciliar. Cirenaica debía mantenerse con los medios considerados indispensables, mientras el siguiente esfuerzo británico comenzaba a orientarse hacia Grecia. La decisión implicaba relevar unidades, reorganizar formaciones y trasladar hacia Egipto hombres y material que pronto podían ser necesarios en los Balcanes.

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En el extremo occidental de Libia ocurría el movimiento contrario. La intervención alemana que pocos días antes todavía se organizaba entre Roma y Catania empezaba a tomar forma sobre suelo africano. Al mismo tiempo, la llegada de la Luftwaffe al Mediterráneo había alterado las comunicaciones británicas por mar y comenzaba a hacerse sentir también sobre puertos, aeródromos y carreteras de Cirenaica.

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La posición británica se extendía ahora sobre una provincia enorme y difícil de abastecer. Bengasi ofrecía un puerto adelantado, pero estaba expuesto a los ataques aéreos y no podía sustituir fácilmente las largas comunicaciones terrestres que partían de Tobruk y Derna. Vehículos, suministros y unidades continuaban dependiendo, en gran medida, de una red de carreteras sobre la que empezaban a cruzarse movimientos de naturaleza muy distinta.

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Entre los hombres que recorrían aquella carretera el 17 de febrero se encontraba Kenneth Rankin, oficial de la 152.ª Batería Antiaérea Pesada del 51.º Regimiento Antiaéreo Pesado de la Artillería Real:

Emprendimos nuestro largo recorrido en convoy hacia el oeste por la carretera costera, y admiré las bellas aguas azules. Pronto ascendíamos una gran colina por largas curvas sinuosas; al mirar hacia abajo, el mar estaba en completa calma y cubierto por una ligera bruma, mientras los cañones, camiones y remolques que seguían laboriosamente la carretera parecían juguetes, cientos de pies más abajo.

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Había señales de daños en la carretera, reparados rápidamente por los australianos; pasamos junto a algunos altos oficiales italianos hechos prisioneros.

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Pasamos junto a muchos más automóviles y camiones destrozados, muchos de ellos británicos, destruidos por la explosión de minas terrestres. Los ingenieros las habían estado desenterrando a lo largo de la carretera y ahora yacían, ya sin peligro, a un costado.

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Pasamos junto a numerosos perros y camellos muertos a lo largo de la carretera, y vimos pequeños cementerios que señalaban los tristes restos de soldados muertos por bombas, obuses y balas. El calor era considerable, como en un buen julio británico, y cuando nos detuvimos para un breve descanso encontramos tropas que regresaban hacia el este y que nos dieron relatos muy gráficos de los bombarderos alemanes que operaban diariamente sobre Bengasi —así que parece que nos espera diversión de sobra—.

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La guerra terrestre en Libia debe de haber concluido, pues nos encontramos con convoy tras convoy de cañones que regresaban —de 60 libras, de 25 libras y obuses de 4,5 pulgadas—, casi cincuenta piezas en total, y no podíamos haber tenido de nuestro lado mucho más de 150 en toda la campaña. ¡Una reflexión increíble, teniendo en cuenta los cientos de cañones capturados que nosotros mismos habíamos visto!

Si deseas saber más, lee Top-Hats in Tobruk [Sombreros de copa en Tobruk], de Kenneth Rankin.

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El mismo día, en Er Regima, al este de Bengasi, George William Edward Clark, artillero de la 1.ª Batería del 2/1.er Regimiento de Artillería de Campaña de la Artillería Real Australiana, dejó unas pocas líneas en su diario:

17 de febrero de 1941

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Fuerte bombardeo esta mañana. La onda expansiva hizo temblar los postigos de acero de la habitación. Un estruendo infernal.

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Clases y ejercicios a pie por la mañana. Con los cañones por la tarde. Se suponía que debíamos aprender el apuntamiento. No hicimos nada. Terminamos a las 4 p. m. Esta noche, a la cama temprano; anoche no terminamos de jugar a las cartas hasta las doce. Empecé una carta a Nance.

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Rumores de que nos harán regresar a Australia y de que Japón está muy cerca de declarar la guerra.

Si deseas saber más, consulta el Australian War Memorial, colección AWM2019.22.82, diario de George William Edward Clark.

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Más al oeste, el estado mayor alemán recién llegado a Libia dejó su propio registro de aquella jornada:

17 de febrero de 1941

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Por la mañana se redactó por escrito la orden de operaciones para el 17 de febrero y se remitieron copias a las dependencias italianas.

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El mayor Grunow fue enviado a Catania para organizar mejor la cooperación con el X Cuerpo Aéreo.

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El general al mando despegó a las 09:30 con la intención de visitar los oasis próximos a Socna y volar después a Sirte. El vuelo hacia los oasis no fue posible debido al ghibli, por lo que solo se voló a Sirte. Desde allí, por la tarde, se transmitieron al jefe del Estado Mayor instrucciones para las actividades de reconocimiento y ataque de la Luftwaffe previstas para el 18 de febrero.

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El 11.º Regimiento de Húsares británico avanzó hacia el desierto en la zona de El Agheila. Dirección desconocida. El Agheila y Casa Ristoro ocupadas por el enemigo. Allí intervinieron cazas pesados y Stuka. Determinar el paradero del 11.º Regimiento de Húsares.

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Se ordenó la construcción de señuelos de carros de combate. Un modelo quedó terminado al anochecer del 17 de febrero.

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Primera reunión del capitán Otto y el capitán Meixner con la Marina italiana acerca del transporte por mar del 5.º Regimiento Panzer hacia la zona avanzada.

Si deseas saber más, consulta el Bundesarchiv-Militärarchiv, Kriegstagebuch Deutsches-Afrika-Korps, 1. Teil, für Ia, RH 24-200/1, entrada del 17 de febrero de 1941.

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La incógnita quedó abierta en un documento alemán. Al otro lado del frente, el propio regimiento había dejado escrita la respuesta:

17 de febrero de 1941

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Escuadrón C

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A las 07:00, el escuadrón partió con el regimiento hacia GHOT DERNA, adonde llegó a las 17:00. El recorrido del día fue de 110 millas.

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Escuadrón A

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El escuadrón partió a las 07:00 como vanguardia del regimiento. Durante el trayecto pasó junto a un bombardero Caproni, con toda su carga de bombas, aparentemente derribado más temprano aquel día por fuego de armas ligeras. GHOT DERNA fue alcanzado a las 17:00.

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Escuadrón B

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El escuadrón se desplazó con el regimiento y llegó a GHOT DERNA sin incidentes, salvo que el MARC de la 4.ª Sección rompió una ballesta al cruzar un wadi en mal estado. La sección llegó finalmente a las 18:30.

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Cuartel General del Regimiento

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El coronel y el teniente Grant Thorold, con el Ford del coronel y el vehículo de enlace de retaguardia —con el cabo Dawson y el señalero Smith—, partieron a las 07:00 para visitar BENGASI y otros puntos de interés. El mayor Leetham asumió el mando.

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Durante la marcha hacia GHOT DERNA se vieron numerosas bombas Thermos, pero, por fortuna, ninguno de los vehículos pasó sobre ellas.

Si deseas saber más, consulta el diario de guerra del 11th Hussars (Prince Albert’s Own), The National Archives, WO 169/1390; la entrada del 17 de febrero está reproducida en Warlinks.

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Las mismas horas dejaron registros de escalas muy distintas. En uno quedaron órdenes, destinos y una dirección desconocida. En otros, una carretera junto al mar, postigos que temblaban, una partida de cartas prolongada hasta medianoche y una carta apenas comenzada.

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Ninguno de quienes escribieron aquel día podía abarcar todo lo que ocurría a su alrededor. Rankin veía pasar los convoyes; Clark volvía de los cañones a las cartas y al sueño; más al oeste, un estado mayor trataba todavía de determinar el paradero de una unidad británica cuyo propio diario ya registraba su marcha. Cada uno conservó apenas una parte de aquella jornada.

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En Cirenaica, aquellos días conservaban una apariencia de calma. Pero bajo la rutina de convoyes, ejercicios y cartas a casa, la guerra comenzaba a adquirir otra forma.

Soldados australianos y una familia italiana en Barraca, Cirenaica, el 17 de febrero de 19

Soldados australianos y una familia italiana en Barraca, Cirenaica, el 17 de febrero de 1941. En primer plano, el pequeño Berto con su nuevo cuidador. Fotografía de Damien Parer. (Australian War Memorial, 006112; dominio público).

Hombres del 8.º Batallón australiano conversan con dos colonos italianos junto a un vehículo de transporte en Barraca, Cirenaica, el 16 de febrero de 1941. Fotografía de Damien Parer. (Australian War Memorial, 006109; dominio público).

Bengasi, Cirenaica, fotografiada por Frank Hurley entre 1940 y 1946._edited.jpg

Bengasi, Cirenaica, fotografiada por Frank Hurley entre 1940 y 1946. Al fondo, las dos grandes cúpulas de la catedral dominan la silueta de la ciudad junto al frente marítimo. (Frank Hurley / National Library of Australia, PIC FH/5988).

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