Celebrando el Día de San Patricio en Túnez

Gaiteros de la Brigada Irlandesa (38ª) desfilando en Túnez. El gaitero en el centro fue la inspiración para una pintura en una postal. 

Ya en marzo de 1943, más y más tropas continuaban llegando a Túnez. Los alemanes estaban haciendo todo lo posible para traer refuerzos, con Hitler siguiendo su política de no ceder terreno en ningún lugar, bajo ninguna circunstancia.

Entre las nuevas tropas británicas arribando estaban los Guardias Irlandeses. Entre los muchos personajes coloridos en sus filas se encontraba John Keneally, mejor conocido por su madre y la Honorable Compañía de Artillería (HAC por sus siglas en inglés), como Leslie Jackson.

Leslie Jackson, que había servido en la HAC, tenía fama de ser un buen soldado, pero con un expediente de disciplina pobre, un antecedente que le negó la posibilidad de transferirse a su regimiento preferido, la Guardia Irlandesa. Esto no le impidió encontrar otra ruta para incorporarse entre sus filas. Ahora él estaba donde deseaba y estaba buscando pelea:

En Bone, hicimos un ejercicio en preparación para el desfile del Día de San Patricio, el 17 de marzo. Este es un gran día para la Guardia Irlandesa y es celebrado siempre, sin importar donde se encuentre el regimiento.

El gran día era cálido y soleado. Nos formamos y cada hombre recibió un pequeño trozo de trébol que había sido enviado por avión por el general Alexander, que era el comandante en jefe del 1º y 5º Ejércitos. Junto con el trébol había llegado un mensaje del general (que él mismo era un miembro de la Guardia Irlandesa): ‘Bienvenido a los Micks. Ahora vamos manos a la obra’.

Marchamos ante el comandante del Campo de Tránsito con las gaitas y tambores del batallón en pleno, visto por un gran contingente de tropas estadounidenses de las que llegamos a ser muy amigos después. Después del desfile nos dejaron el resto del día libre.

La mayoría de nosotros nos dirigimos, como niños de escuela emocionados, hacia el puerto de Bone, para ver qué deleites tenía que ofrecer. Michael y yo nos hicimos amigos de un par de GI [soldados estadounidenses] que conocían el área. Al cabo de tres horas, la ciudad estaba en alboroto. Los muchachos habían estado bebiendo el vino local como si se tratara de la cerveza a la que estaban acostumbrados. Los resultados fueron espectaculares: las peleas iniciaron, las ventanas fueron destrozadas y pronto la Policía Militar estaba llevándose soldados a rastras. Resultó ser una gran noche en la mejor tradición irlandesa.

Era el último Día de San Patricio que la mayor parte del batallón vería por última vez.

A la mañana siguiente, nos despertaron temprano. Íbamos al frente en Béja, donde la situación era crítica. Ya está, nos íbamos a la acción. A medio camino de Béja, un gran coche de personal llegó estruendosamente junto a nosotros, lleno de oficiales del Estado Mayor con cuellos rojos que detuvieron al oficial al mando a la cabeza del convoy.

Se corrió la voz por la línea. Cambio de plan. La posición de Medjez El Bab era aún más crítica. Fue aquí donde la Guardia Irlandesa desempeñaría su parte en las diversas acciones que culminarían en la caída de Túnez y el colapso de las fuerzas alemanas en el Norte de África.

Si deseas saber más, lee “The Honour and the Shame[El honor y la vergüenza], de John Kenneally.

Medio retrato sentado del sargento John Patrick Kenneally. La obra es de Henry Carr, 1943. Kenneally sería condecorado con la Cruz de la Victoria por sus acciones realizadas en abril de 1943 en Túnez, al rechazar un batallón de Panzergrenadiers alemán con una ametralladora Bren.

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