El hundimiento del U-434

El destructor HMS Blankney, el cual participó en la destrucción del submarino U-434, el 18 de diciembre de 1941.

En la tarde y noche del 14 de diciembre, cincuenta y ocho barcos zarparon desde Gibraltar hacia el Atlántico con rumbo al puerto de Liverpool. El primer convoy en salir fue HG 76, comprendiendo treinta y dos navíos mercantes y diecisiete escoltas. El siguiente fue un convoy especial consistiendo de un carguero y tres tanqueros, con cinco escoltas, con dirección a Freetown. Lo que siguió fue una cacería entre submarinos y escoltas aliados que continuó por varios días.

 

Poco después de las 9 de la mañana de 18 de diciembre de 1941, el destructor Stanley avistó un submarino en la superficie a unos 10 kilómetros de distancia. Dos destructores más, el Blankney y Exmoor II, y la corbeta Deptfjord, se unieron en la persecución. Al momento en que el Stanley se aproximó a unos cinco kilómetros, el submarino se sumergió, dejando al destructor en desventaja debido a que su sonar estaba fuera de servicio; a pesar de ello, lanzó cargas de profundidad en un patrón casi cuadriculado. El Blankney, que iba en camino para auxiliar en la cacería, obtuvo un firme contacto de sonar a una y también lanzó sus cargas, proporcionó su contacto al Stanley y entre ambos lanzaron aún mayores ataques. Un total 45 cargas de profundidad fueron lanzadas sobre el submarino alemán.

 

La víctima de estas cuarenta y cinco cargas fue el U-434, un submarino Tipo VII al mando de Wolfgang Heyda, todavía en su primera patrulla desde Alemania. Había repostado en Vigo, con órdenes de proceder al Mediterráneo, pero había sido desviado al grupo Seeräuber para atacar al convoy HG 76. El informe de interrogación de los sobrevivientes del U-434 brinda detalles del evento:

Al avistar los buques de guerra británicos aproximándose, el U-434 se sumergió a profundidad de periscopio y disparó un torpedo que falló. El U-434 luego se sumergió aún más, pero apenas había empezado a hacerlo cuando se escuchó el tictac del ASDICS y las primeras cargas de profundidad explotaron, dañando la escotilla de la torre de control y haciendo que el agua fluyera a la sala de control. Una tras otra, las cargas de profundidad explotaron alrededor del submarino y el daño aumentó rápidamente. Las luces fallaron, los hidrófonos se “murieron”, el timón se atascó por lo que no podía ser manipulado. El equipo de dirección quedó inutilizado y el agua entraba en la parte delantera, haciendo que la proa del submarino pesara. Un prisionero declaró que la sacudida que recibió el U-Boat fue tan prodigiosa que causó que el torpedo de popa se disparara por sí mismo. Los instrumentos se rompieron con la excepción de un medidor de profundidad a popa que, según informó el Oficial de Ingeniería, mostraba que el submarino se estaba hundiendo rápidamente.

No demasiado pronto, según las impresiones de la mayoría de los sobrevivientes, Heyda dio la orden de volar los tanques. Los prisioneros estaban convencidos de que, si hubiese retrasado algunos segundos más, se habrían perdido; el submarino, que apenas era manejable, ya se había hundido a una profundidad de más de 300 pies. El U-434 alcanzó la superficie con los motores todavía funcionando. Los destructores se aproximaron, disparando a una distancia que se redujo a 500 yardas. Heyda no perdió tiempo en ordenar a sus hombres a lanzarse por la borda, después de comprobar que los detonadores para las cargas para destruir el bote se habían encendido. Los prisioneros presuntamente alegaron que no esperaron para enviar un informe de hundimiento al Vicealmirante de submarinos.

 

Un prisionero que nadaba cerca de Heyda dijo que escuchó a su comandante decir: “¡Esperemos que el maldito bote explote pronto!” Hubo, sin embargo, un intervalo de nueve minutos antes de que las cargas, que estaban fijas junto a las botellas de aire, explotaran, y el U-434 se hundió.

 

Cuarenta y dos sobrevivientes fueron recogidos por el Blankney. Los prisioneros creen que otros dos miembros de la tripulación, el Oberleutnant zur See Frank y el Maschinengefreiter (fogonero, 2ª Clase) Brandes, fueron atraídos hacia abajo por el Blankney y muertos por sus hélices.

Si deseas saber más, lee “Hitler’s U-Boat War: The Hunters, 1939-1942” [La guerra submarina de Hitler: los cazadores, 1939-1942], de Clay Blair.

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