La misión secreta del U-138 no se lleva a cabo

Karl Dönitz inspeccionando la base de submarinos de Saint-Nazaire, en Francia, en junio de 1941.

Las batallas en el Atlántico continuaban incesantemente, alemanes y británicos mantenían buscándose unos a los otros para atacar primero. Las innovaciones tecnológicas, el radar y el hecho de que el código Enigma estaba siendo descifrado, comenzó a equilibrar la balanza que, a principios de 1941, estaba inclinada favorablemente hacia los submarinos alemanes.

 

El submarino alemán U-138 había llegado a Lorient, en Francia, con una misión especial secreta. Al capitán Franz Gramitsky, de veinticinco años de edad, se le había asignado la tarea de penetrar la base minada inglesa en Gibraltar con el propósito específico de hundir al acorazado Renown o un portaaviones, o al menos, un crucero pesado. Si lograba el objetivo de hundir un buque importante, se le había prometido que sería condecorado con la Ritterkreuz [Cruz de Caballero]. Si encontraba dificultades, el submarino debía ser hundido por la tripulación y nadar hacia España, donde se le brindaría el apoyo para regresar a Lorient.

 

El 18 de junio, el U-138 se encontró con el destructor Faulkner, que junto con el destructor Forester, habían sido los responsables de los primeros hundimientos de submarinos alemanes de la guerra, el U-27 y el U-39. La suerte del U-138 no sería diferente.

 

El relato de los hechos se describe en el reporte de la interrogación de los prisioneros rescatados del U-138:

Los submarinos alemanes estaban comenzando a sufrir ataques exitosos de los británicos. En la imagen se aprecian los submarinos alemanes U-14 (a la izquierda), en el centro el U-138 y el U-8.

Al amanecer del 18 de junio de 1941, un hombre de guardia vio una silueta oscura en el sector de popa y a babor; la figura se acercaba y todos los vigías se esforzaban por distinguir lo que se aproximaba. De repente, los alemanes decidieron que era un crucero y se sumergieron de emergencia. El capitán ordenó a la tripulación ponerse sus aparatos de escape. Mientras hablaba, el submarino se sumergió a una profundidad de 40 metros, cuando tres cargas de profundidad explotaron muy cerca causando grandes daños; vidrios rotos y piezas de equipo destrozado parecían estar por todas partes y el agua comenzó a meterse desde una serie de fugas; las herramientas y los repuestos fueron dispersados por las explosiones. Los medidores de consumo de aceite estaban despedazados y el estallido de una botella conteniendo aire comprimido causó el exceso de presión en el interior del submarino. Ni las bombas principales ni las bombas manuales trabajaban y el agua entró por el escape, que al parecer había sido reparado inadecuadamente en Bergen en la patrulla anterior. El motor eléctrico de babor dejó de funcionar, pero el motor eléctrico de estribor todavía estaba en funcionamiento y el sistema de iluminación no falló.

 

De acuerdo con los prisioneros, el U-Boat se sumergió en dos ocasiones a una profundidad de unos 210 metros. La presencia de cloro se hizo cada vez más opresiva. Todavía había 50 kilogramos de aire comprimido disponible. El “U-138” subió a una profundidad de aproximadamente 30 metros y había intentado torpedear al “crucero”, pero debido al hecho de que todo en el U-Boat estaba inundado y las bombas no podían ser reparadas, el U-Boat se fue abajo alternativamente por la proa y luego por la popa, al tiempo que el agua se precipitaba desde un extremo del bote al otro, pero más tarde el U-Boat se hundió marcadamente por la proa.

 

Los prisioneros indicaron que dos cargas de profundidad adicionales se lanzaron cerca del “U 138”.

 

Los alemanes consideraron que las baterías debieron haberse casi agotado debido a que se mantuvieron constantemente en funcionamiento, en un esfuerzo por mantener horizontal el submarino sumergido mientras entraba cada vez más agua.

 

Después de un período estimado por los prisioneros de entre 30 minutos a una hora, el “U-138” se vio obligado a subir a la superficie, fue recibido con disparos por los británicos y la tripulación abandonó el barco.

 

Cuando se abrió la escotilla de la torre de mando, el capitán fue expulsado por la presión del aire en el U-Boat.

 

Los alemanes se quejaron de que, después de que ya estaban nadando en el mar, el “crucero”, que ahora fue reconocido como un destructor, lanzó todavía más cargas de profundidad. Los prisioneros creían que los británicos habían supuesto “erróneamente” que otros submarinos estaban presentes.

 

Todo el complemento fue recogido por el H.M.S. Faulknor.

 

Los oficiales alemanes parecían no tener conocimiento del uso del Asdics y pensaron que el ataque del Faulknor se había llevado a cabo como resultado de haber avistado el periscopio del U-138 y con la intención de asustar a los alemanes.

 

De hecho, el periscopio del U-138 no fue avistado por el Faulknor, que hizo contacto y atacó mediante el Asdics con un patrón único de seis cargas de profundidad fijadas a 100, 150 y 250 pies.

 

Un ataque se llevó a cabo más tarde por el Forester; después de que el submarino había salido a la superficie, cargas fueron lanzadas al lado del casco.

 

El contramaestre telegrafista era de la opinión que los “rayos eléctricos” británicos eran eficaces sólo a una profundidad de 100 metros y que se dispersaban a una profundidad mayor.

 

El oficial de máquinas profesó atribuir la pérdida del U-Boat a la sorpresa en mala visibilidad, pero un contramaestre creía que había sido localizado por la R.D.F. [Reserva de Fuerzas para la Defensa].

 

La mayoría de los prisioneros declararon que el submarino fue hundido por la propia tripulación, pero otros dijeron que esto no era necesario ya que, cuando abandonaron la nave, se estaba llenando rápidamente con agua y estaba, obviamente, a punto de hundirse.

 

Algunos prisioneros creían que la profundidad máxima a las que se podían fijar las cargas de profundidad británicas era de 170 metros.

 

Los prisioneros admitieron que, cuando fue hundido el “U-138”, no habían alcanzado su objetivo o llevado a cabo su tarea especial.

 

Los prisioneros dijeron que, si Gramitzky hubiera tenido éxito, habría recibido la Insignia de Caballero de la Cruz de Hierro.

 

Normalmente, esta condecoración se concede sólo al momento en que un capitán de U-Boat ha hundido al menos 100,000 toneladas de carga o ha realizado alguna hazaña notable. Se sabe que Gramitsky afirmó haber hundido sólo alrededor de 12,000 toneladas de carga y el hecho de que hubiera recibido la condecoración mencionada anteriormente es una indicación más de que el objetivo era importante.

Si deseas saber más, lee “Hitler’s U-Boat War: The Hunters, 1939-1942” [La guerra submarina de Hitler: los cazadores, 1939-1942], de Clay Blair.

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