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Bajo fuego en la llanura de Bou Arada

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El sargento Martin y el fusilero Webb, del 1.er Batallón de los Royal Irish Fusiliers, en un puesto de ametralladora Vickers en el sector de Bou Arada, 13 de enero de 1943. IWM NA 507.

El 19 de enero de 1943, el sector al noreste de Bou Arada seguía siendo terreno disputado. Durante el día anterior, los ataques y contraataques habían dejado posiciones todavía inciertas, mientras la 10.ª División Panzer esperaba la llegada de nuevas fuerzas británicas al sector. La lucha en el centro de Túnez no avanzaba como una línea continua, sino alrededor de carreteras, pasos, granjas y pequeñas alturas cuya posesión podía alterar el equilibrio de toda una zona.

Una de esas rutas atravesaba la llanura entre Bou Arada y las posiciones de la 38.ª Brigada. Las elevaciones que dominaban aquel espacio permitían observar el tránsito y dirigir sobre él fuego de mortero y artillería. Para las unidades británicas desplegadas allí, mantener abierta esa vía era tan importante como conservar las propias posiciones.

Aquella mañana, el 2.º Batallón de los London Irish Rifles recibió la orden de desplazarse hacia la derecha de las posiciones de los Royal Irish Fusiliers. A mediodía, sus compañías comenzaron a trasladarse hacia la nueva zona siguiendo una ruta que pasaba por Bou Arada.

Entre sus hombres estaba el sargento Charles Ward, de la Compañía G. Ward llevaba un diario durante la campaña; mucho después volvió sobre algunas de aquellas anotaciones y desarrolló con mayor detalle lo que recordaba. En esa reconstrucción desplazó por error este episodio al día 20, pero su diario contemporáneo y el diario de guerra del batallón permiten situarlo con seguridad el martes 19:

Se decidió hacernos cruzar el espacio abierto a plena luz del día, lo que significaba que éramos un blanco fácil, completamente a la vista del enemigo mientras lo atravesábamos, hasta alcanzar la protección de las colinas del lado izquierdo. Y, tal como cabía esperar, nos dejaron llegar hasta la mitad y entonces abrieron fuego con todo lo que tenían.

Avanzábamos lo más deprisa posible, deteniéndonos para echarnos cuerpo a tierra cuando oíamos acercarse los proyectiles. Finalmente alcanzamos un wadi, al que nos dejamos caer con alivio, y comenzamos a avanzar con relativa seguridad hacia nuestra posición final.

 

Como hombre de Yorkshire con los pies en la tierra, no creo que me imagine cosas, pero no sé de dónde vino: de pronto oí una sola palabra que no admitía discusión:

 

¡Corre!

Grité a mi sección que corriera y salí a toda velocidad por el wadi. Acababa de doblar una curva cuando oí un proyectil explotar detrás de mí. Regresé rápidamente y descubrí que había caído justo dentro del wadi, en el mismo lugar desde el que había empezado a correr.

No tengo idea de si no me habían oído o si tardaron en reaccionar, pero los últimos hombres de mi sección habían sido alcanzados y dos de mis hombres —el cabo Ted Gant y el fusilero Connery—, además del cabo Stan —creo que su apellido era Seager—, jefe de la sección siguiente, yacían gravemente heridos. Les atendí las heridas lo mejor que pude y permanecí con ellos hasta que llegó el personal sanitario y los evacuó.

Si deseas saber más, visita la London Irish Rifles Association y consulta “Sgt Charles Ward 2 LIR in North Africa – January 1943”.​

En su recuerdo posterior, Ward conservó “Seager” como el posible apellido de Stan. Los registros de la unidad permiten identificarlo como Stanley Joseph Meager. También permiten saber algo que Ward todavía ignoraba al escribir su apunte aquel día: David Connery, de quien había anotado que sobreviviría, murió el propio 19 de enero.

Mientras los London Irish trataban de asentarse en el nuevo sector, la misma jornada seguía tomando forma al otro lado del frente. Allí quedó registrada con otro lenguaje y otra escala, reducida a horas y partes llegados desde las unidades en combate:

19 de enero de 1943

15:35 — El general Fischer informa que, según un parte del Regimiento Koch, el enemigo ataca con fuerzas considerables seis kilómetros al noreste de Bou Arada. Solicita apoyo de la Luftwaffe.

15:40 — Se solicita apoyo al mando aéreo.

15:42 — Se transmite al general Fischer que los Stuka despegarán dentro de media hora.

18:50 — La 10.ª División Panzer informa que el enemigo ha llevado a cabo un ataque con casi dos batallones al noreste de Bou Arada. Se detectaron concentraciones enemigas y fueron batidas por la artillería. Tres carros fueron puestos fuera de combate. El ataque propio de Stuka tuvo buen efecto. En el sector del Regimiento Koch fueron derribados tres aviones. Trece carros enemigos están siendo batidos por la artillería.

19:30 — El oficial de operaciones (Ia) de la 10.ª División Panzer informa de tres carros enemigos puestos fuera de combate al noreste de Bou Arada. Durante el ataque, el enemigo se cubrió con humo. Ataque de Stuka con buen efecto. Se mantuvieron todas las posiciones. El enemigo ha disparado con un arma de cohetes.

En el sector de la 10.ª División Panzer se libraron duros combates de suerte cambiante al noreste de Bou Arada para mantener las propias posiciones. El enemigo, que temporalmente había penetrado en ellas, fue rechazado mediante un contraataque. El enemigo sufrió grandes pérdidas durante el contraataque.

La escasez de munición de artillería se hace especialmente patente durante los combates defensivos de la 10.ª División Panzer. Se solicita urgentemente su reabastecimiento.

Si deseas saber más, consulta el Kriegstagebuch Ia Nr. 3 del Panzer-Armeeoberkommando 5, Bundesarchiv-Militärarchiv, RH 21-5/4.

 

Cuando cayó la noche, el diario de guerra del 2.º London Irish Rifles redujo el final de la jornada a unas pocas líneas. A las 18:00, el batallón estaba ya en la posición asignada, con su cuartel general establecido en un wadi. A las 23:00, su comandante debía presentarse ante la brigada a la una de la madrugada y la unidad permanecía preparada para volver a moverse.

 

Lo ocurrido en Bou Arada no decidió la campaña de Túnez, pero dejaba entrever la forma que empezaba a tomar. Las fuerzas del Eje todavía podían atacar, contener penetraciones y recuperar terreno; sin embargo, cada jornada exigía hombres, combustible, vehículos y municiones que resultaban cada vez más difíciles de reemplazar. Para los Aliados, tampoco había una victoria rápida a la vista: avanzar seguía significando disputar una altura, una carretera o un paso a la vez.

 

Nadie en Bou Arada podía saber todavía cuánto camino quedaba por recorrer. Pero aquella campaña empezaba a convertirse en una lucha en la que ganar tiempo ya no significaba necesariamente alejar la derrota.

Un carro Crusader Mk III del 17th-21st Lancers, 26.ª Brigada Acorazada, en la carretera de

Un carro Crusader Mk III del 17th/21st Lancers, 26.ª Brigada Acorazada, en la carretera de Bou Arada durante los combates del 13 de enero de 1943. IWM NA 500.

Carros Panzer III alemanes destruidos en un campo cerca de Bou Arada_edited_edited.jpg

Carros Panzer III alemanes destruidos en un campo cerca de Bou Arada durante los combates del 18–19 de enero de 1943. IWM NA 524.

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