El movimiento partisano creció enormemente entre mediados de enero y finales de marzo de 1942, pasando de pequeños grupos de cinco a treinta hombres a grandes formaciones y bien organizadas que sumaban cerca de 10,000 elementos en total. La base de la expansión se debió al gran número de soldados del Ejército Rojo que fueron dejados atrás durante las batallas en 1941.

 

Ante el crecimiento desproporcionado, las tropas alemanas lanzaron la Operación Múnich con el objetivo de atacar las bases partisanas en el área comprendida entre Yelnya y Dorogobuzh. En otro ataque, cerca de Bobruysk, la Operación Bamberg prendió fuego a poblados rusos y sus habitantes asesinados en ataques que eran extremadamente punitivos.

 

La finalidad de estas operaciones era la de tomar represalias contra tropas que estuvieran relacionadas con movimientos de guerrilla. La más mínima sospecha de ligas con partisanos o de resistencia era más que suficiente para ser asesinado sin clemencia. Los alemanes se vieron sacudidos después de haber perdido tanto terreno en la Unión Soviética y su fuerza había disminuido a tal grado que fue necesario reclutar la ayuda de otros países aliados al Eje.

 

Buscando dar una solución al problema de los partisanos en los territorios ocupados de la Unión Soviética, los alemanes crearon un destacamento aéreo especial en Bobruysk, con la orden de bombardear campamentos partisanos y buscar unidades de partisanos desde el aire. Esta unidad participaría en la Operación Múnich, que tendría una duración de tres semanas para realizar un barrido de exterminio de los partisanos.

 

Las fuerzas de seguridad alemanas incendiaron muchas aldeas y asesinaron a unas 3,500 personas, que sólo logró enfurecer aún más a la población rusa y favoreció a que muchos de ellos se unieran a las fuerzas de resistencia partisana, por lo que todo el ejercicio, en lugar de lograr su objetivo de aniquilación, tuvo un efecto contraproducente.

 

Los diarios del 3er Ejército Blindado dan testimonio de las consecuencias de estas operaciones:

Se pone en marcha la Operación Múnich

La guerra de guerrillas hizo que los alemanes tomaran medidas extremas en contra de cualquier persona que se relacionara con focos de resistencia partisanos. En esta imagen un grupo de partisanos rusos.

Ahora hay indicios de que el movimiento partisano en la región de Velikiye Luki, Vitebsk, Rudnya, Velizh, se están organizando a gran escala. La fuerza de combate de los partisanos es ahora muy activa, la cual está siendo reforzada por unidades individuales de tropas regulares del Ejército Rojo.

Si deseas saber más, lee “Hitler's White Russians: Collaboration, Extermination and Anti-Partisan Warfare in Byelorussia, 1941-1944” [Los rusos blancos de Hitler: colaboración, exterminación y guerra anti-partisana en Bielorrusia, 1941-1944], de Antonio J. Munoz y Oleg V. Romanko.

Un tanque Panzer III del 3er Ejército Blindado cerca de Kharkov, en la Unión Soviética, el 15 de marzo de 1942. Los alemanes habían perdido mucho terreno e iniciaron su contraofensiva tan pronto como el clima fue favorable, sin embargo, ahora se enfrentaban a un tipo de guerra muy singular. Los actos de sabotaje por parte de grupos partisanos provocaban retrasos y pérdidas humanas que enfurecían a los alemanes. Se crearon destacamentos especiales para enfrentar a los partisanos y tratar de contenerlos.

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