Rusos dispuestos a morir por la patria

Dos soldados soviéticos llevando ametralladoras Shpagin PPSh-41 hacen una pausa durante la ofensiva de Yelnya durante la batalla de Smolensk, en septiembre de 1941.

El Ejército Rojo, que había estado casi en continua retirada por cincuenta días, inició el 2 de agosto una batalla de tanques que se prolongaría por veintiocho días para intentar desalojar a los alemanes de la saliente de Yelnia.

 

Los éxitos soviéticos durante el mes de agosto se constituyeron en la primera victoria del Ejército Rojo sobre los alemanes y trajo consigo un poderoso estímulo a la moral rusa. Posteriormente, las fuerzas en Yelnia serían cercadas y eliminadas después de esta ofensiva.

 

Estos cercos que siempre finalizaban en una bolsa que era reducida hasta ser acabada, eran conocidos por los alemanes como Kesselschlacht el cual resultaba adecuado. Un Kessel (caldero) era literalmente hervido hasta que todo rastro de vida quedaba extinguido. Era una operación metódica que provocaba bajas enormes en ambos lados.

 

Ejemplos de patriotismo y a la vez de desesperanza se encuentran en diversas cartas y memorias del ejército ruso. El tanquista ruso Alexander Golikow escribió a su esposa: