Buna cae entre el barro y el mar

Soldados japoneses muertos junto a una lancha de desembarco destruida en la playa de Buna Mission, tras la captura de la posición por las fuerzas aliadas. (Foto: Ejército de Estados Unidos, Office of War Information / Library of Congress, LC-DIG-fsa-8b12873).
Al comenzar 1943, la lucha en la costa norte del Territorio de Papúa llevaba más de seis semanas consumiendo hombres en un terreno de pantanos, selva y fortines casi invisibles. Buna había servido como principal base japonesa para el avance hacia Port Moresby por la ruta de Kokoda; ahora, aislada de refuerzos importantes y sometida al fuego aliado, se había convertido en un conjunto de posiciones que aún resistían.
No era una batalla por una sola población. El frente se extendía entre Buna Government Station, Buna Mission, las pistas de aterrizaje y Giropa Point. Los defensores japoneses habían ocultado sus fortines bajo troncos, tierra y vegetación, de modo que muchos solo podían descubrirse cuando abrían fuego a corta distancia.
Durante diciembre, estadounidenses y australianos habían avanzado lentamente y a un precio elevado. La llegada de la 18.ª Brigada australiana y de los tanques ligeros del 2/6.º Regimiento Blindado dio a los ataques una fuerza que antes había faltado, pero el terreno seguía obligando a localizar y reducir cada posición por separado.
El 1 de enero, el 2/12.º Batallón australiano, apoyado por tanques, abrió la fase decisiva contra Giropa Point. Al amanecer del día siguiente todavía quedaban fortines por tomar y terreno por limpiar.
En Giropa Point, las órdenes se impartieron con la primera luz:
Al amanecer se impartieron órdenes para continuar el ataque. La hora cero se fijó para las 09:00. El apoyo blindado consistiría en dos tanques en cada flanco y dos en reserva.
Se encontró una fuerte oposición enemiga en los fortines que aún quedaban en Giropa Point. A las 09:45, este flanco fue reforzado por un pelotón del 2/9.º Batallón… Todos los fortines fueron tomados a las 09:55, aunque la limpieza de este sector no concluyó hasta las 14:00.
En el flanco derecho, el avance continuó de forma sostenida durante la mañana y, a las 12:00, fue reforzado por una compañía del 2/9.º Batallón Australiano de Infantería. A las 14:15 se estableció contacto con el 2/10.º Batallón Australiano de Infantería, pero la limpieza de la zona continuó hasta las 17:00, cuando el batallón se reunió y consolidó el área de Giropa Creek.
Bajas japonesas estimadas durante el 1 y el 2 de enero: 600 muertos y 23 prisioneros de guerra. Las bajas propias fueron dos muertos; nueve enfermos fueron evacuados. Durante la noche cayó una fuerte lluvia y hubo cierta actividad porque los japoneses intentaron penetrar el perímetro. Cinco de ellos fueron abatidos durante la noche.
Si deseas saber más, consulta el Australian War Memorial, documento AWM52 8/3/12/10, diario de guerra del 2/12.º Batallón, enero-julio de 1943.
Mientras los australianos reducían los fortines de Giropa Point, las fuerzas estadounidenses cerraban el cerco sobre Buna Mission. Robert L. Eichelberger, comandante de la Fuerza Buna, recordó el ataque final y reprodujo la anotación que había escrito aquella misma tarde:
El 2 de enero, las fuerzas Urbana y Warren realizaron un ataque coordinado. Habían llegado más tanques para encabezar el ataque de la Fuerza Warren, mientras que la Fuerza Urbana había logrado rodear Buna Mission. Antes del anochecer controlábamos toda la costa al este del río Girua.
Veo que aquella tarde escribí:
“A las 16:30 crucé el puente desde la Isla, después de que pasara la Compañía C, y vi a soldados estadounidenses con el vientre fuera del barro y los ojos al sol… Fue una de las escenas más grandiosas que he visto en mi vida.”
La resistencia organizada terminó el 3 de enero, pero durante muchos días nuestros soldados continuaron buscando rezagados japoneses en la selva y los pantanos. Casi todos se resistieron a ser capturados y hubo que matarlos.
Es difícil transmitir al lector el inmenso alivio, la sensación de libertad, la franca alegría que llegaron con la victoria.
…
Pero creo poder decir sinceramente que la verdadera razón de mi alegría se encontraba en el hecho de que aquellos hombres valientes, que habían combatido en una de las campañas más agotadoras de la historia —aunque importante y decisiva—, podían volver a ver el mar. Habían demostrado lo que valían.
Si deseas saber más, lee Our Jungle Road to Tokyo [Nuestro camino por la selva hacia Tokio], de Robert L. Eichelberger, en colaboración con Milton MacKaye.
El 2 de enero, la caída de Buna Mission y la limpieza de Giropa Point rompieron la principal línea de defensa japonesa en Buna. Aún quedaron focos aislados al este del río Girua, reducidos al día siguiente, pero la guarnición había dejado de existir como fuerza organizada.
El costo había sido enorme para un espacio tan reducido. Las fuerzas aliadas sufrieron 2.870 bajas en Buna; 863 correspondieron a la 18.ª Brigada australiana, incluidos 306 muertos. Tras la batalla, se contaron cerca de 1.400 cadáveres japoneses. Detrás de esas cifras había semanas de asaltos contra fortines ocultos, enfermedades, agotamiento y avances medidos en pocos metros.
La captura de Buna no fue una victoria rápida ni limpia. Fue la destrucción paciente de una posición que había sobrevivido al aislamiento, al bombardeo y a repetidos ataques. Los aeródromos y la costa quedaron finalmente en manos aliadas, pero el terreno conservaba la medida exacta del precio pagado por su conquista.
Buna había caído. Más al oeste, sin embargo, la lucha en las cabezas de playa todavía no había terminado. Sanananda seguía resistiendo entre el pantano y la selva.
Si deseas ampliar el contexto, lee South-West Pacific Area—First Year: Kokoda to Wau [Área del Pacífico Sudoccidental—Primer año: de Kokoda a Wau], de Dudley McCarthy, volumen V de Australia in the War of 1939–1945.

Un tanque M3 Stuart tripulado por australianos, seguido por infantes, avanza en el área de Giropa Point durante las operaciones que condujeron al asalto final contra Buna, 28 de diciembre de 1942. (Foto: George Silk, Australian War Memorial, 013938).
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Una trinchera de comunicación conduce a un fortín japonés camuflado y reforzado con troncos de cocotero en el sector de Buna. Estas posiciones formaban parte de una red defensiva escalonada y protegida por fuego cruzado. (Foto: Ejército de Estados Unidos).

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