En Dresden, en la parte oriental de Alemania, mucho antes de la guerra, Víctor Klemperer había sido forzado a abandonar su trabajo como profesor porque era judío. Con gran riesgo para su existencia personal, mantuvo un diario detallado de su vida bajo el régimen nazi, hubiera sido la sentencia de muerte de haber sido descubierto por la Gestapo.

 

Las redadas al azar en los hogares judíos se estaban volviendo cada vez más comunes en esta época. Su esposa, que no era judía, había sido atacada en la última incursión, pero en esa ocasión la Gestapo había arrestado a uno de sus vecinos, del cual no se volvió a escuchar y se presume fue sido enviado a un campo de concentración.

 

Aún quedaban muchos judíos viviendo en las comunidades en Alemania, a pesar de que miles de personas habían sido deportadas en trenes a los guetos en Polonia, desde donde algunos ya habían sido enviados a los campos de exterminio. Para los que permanecían, existía una gama diversa de normas oficiales rigiendo a los judíos que aún vivían en Alemania. Para todos, como Klemperer, había siempre un temor de ser arrestado en caso de que hubieran sido descubiertos, por lo general terminando en un campo del que muy pocos regresaban.

 

Sin embargo, las restricciones a la vida de los judíos eran todas envolventes en su alcance, que eran tanto intrusivas como mezquinas. El 2 de junio 1942, Klemperer hizo una entrada sobre ellas en su diario:

Lista interminable de restricciones para judíos

Los judíos de Hanau y sus alrededores fueron deportados el 30 de mayo de 1942 hacia el Este. Desde Hanau, el transporte fue llevado en tren de pasajeros a Kassel, donde el grupo de Hanau se unió a otros dos grupos de deportados de Kassel y Chemnitz. El transporte conjunto dejó Kassel el 1 de junio para Lublin y luego a la estación de Majdanek. A todos los hombres entre las edades de 15 y 55 se les ordenó salir con su equipaje. Este grupo fue llevado a Majdanek el 3 de junio. El resto del transporte fue llevado a Sobibor, donde fueron gaseados inmediatamente los días 3 y 4 de junio.

La cuerda de estrangulamiento está siendo apretada cada vez más, nos están desgastando con trucos siempre nuevos. ¡Todas las cosas, grandes y pequeñas, que se han acumulado en los últimos años! Y un pequeño pinchazo de alfiler es a veces más doloroso que un golpe con un palo. Voy a enumerar los decretos de una vez por todas:

 

1) Estar en casa después de ocho o nueve de la noche. ¡Inspección!

2) Expulsado de su propia casa.

3) Prohibición de la radio, la prohibición del teléfono.

4) Prohibición de ir teatros, cines, conciertos, museos.

5) Prohibición para suscribirse o comprar publicaciones periódicas.

6) Prohibición de usar el transporte público: tres fases:

 

a) los autobuses están prohibid/os, sólo la plataforma delantera del tranvía es permitida;

b) todo uso prohibido, excepto para trabajar;

c) ir a trabajar a pie, a menos que se viva a más de 3 kilómetros de distancia o se esté enfermo (pero es una dura lucha para obtener un certificado médico).

También están prohibidos los taxis, por supuesto.

 

7) Prohibición de comprar ‘bienes escasos’

8.) Prohibición de comprar puros o cualquier otro tipo de material para fumar.

9) Prohibición de comprar flores.

10) Retiro de la tarjeta de la ración de leche.

11) Prohibición de ir a la peluquería.

12) Cualquier tipo de comerciante sólo puede llamarse después de llenar la solicitud de la Comunidad.

13) La entrega obligatoria de máquinas de escribir,

14) de pieles y mantas de lana,

15) de bicicletas -es admisible para desplazarse al trabajo (los paseos del domingo y las visitas en bicicleta están prohibidas)-,

16) de las sillas tumbonas,

17) de perros, gatos, aves.

18) Prohibición de salir de la ciudad de Dresden,

19) de entrar a la estación de tren,

20) de poner un pie en el terraplén del Ministerio, en los parques,

21) de utilizar la Burgerwiese [calle] y los caminos que bordean el Gran Jardín (Parkstrasse, Lennéstrasse y Karcherallee). Esta es la restricción más reciente desde ayer.

Además, desde el día antes de ayer, la prohibición de entrar a las salas de mercado.

22) Desde el 19 de septiembre [del año pasado], la Estrella Judía.

23) Prohibición de tener reservas de alimentos en el hogar. (La Gestapo también se lleva lo que se ha comprado con los cupones de comida).

24) Prohibición del uso de las bibliotecas de préstamo.

25) Debido a la Estrella, todos los restaurantes están cerrados para nosotros. Y en los restaurantes aún se puede conseguir algo para comer, algún ‘plato del día’, si uno no tiene nada que le quede en casa, Eva dice que los restaurantes están llenos. [La esposa de Klemperer no era judía, así que ella podía visitar los restaurantes, aunque muchas de las otras restricciones la afectaban].

26) No hay tarjeta de ropa.

27) No hay tarjeta de pescado.

28) No hay raciones especiales, tales como café, chocolate, fruta, leche condensada.

29) Los impuestos especiales.

30) La constante contracción del estipendio disponible. El mío al principio de 600, luego 320, ahora 185 marcos.

31) Compras restringidas a una hora (de tres hasta las cuatro, el sábado de doce hasta la una).

 

Creo que estos 31 puntos son todo. Pero todos juntos no son nada en comparación con la constante amenaza de allanamientos, de los malos tratos, de la cárcel, los campos de concentración y la muerte violenta...

Si deseas saber más, lee “I Will Bear Witness 1942-1945: A Diary of the Nazi Years” [Seré testigo 1942-1945: un diario de los años nazis], de Víctor Klemperer.

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