En el sector norte del Frente del Este las temperaturas seguían estando todavía muy por debajo de cero. Un ataque del ejército soviético en enero había provocado una gran saliente en las líneas alemanas cerca del río Volkhov, al sur de Leningrado. Los alemanes lanzaron su contraataque con los habituales ataques al norte y al sur en un intento más de cercar al enemigo.

 

William Lubbeck había viajado en tren, con su regimiento de artillería, por más de 300 kilómetros para unirse al ataque. Lubbeck describe los combates al momento en que el Ejército Rojo trataba de romper el cerco:

Contraataque alemán en el Río Volkhov

Una compañía soviética equipada con tanques alemanes capturados (un Panzer III y tres StuG III) en el frente occidental soviético, en marzo de 1942. El Panzer III al frente tiene la leyenda “Muerte a Hitler”.

El contraataque alemán comenzó el 15 de marzo. Con temperaturas todavía muy por debajo de cero grados centígrados, nuestra infantería y otras fuerzas alemanas avanzaron hacia el norte a lo largo del lado occidental del ancho Río Volkhov. Simultáneamente, otras unidades alemanas se estaban movilizando hacia el sur para enlazarse con nosotros y aislar la punta de lanza soviética desde sus líneas principales hacia el este. Para el momento en que las puntas de nuestro movimiento de pinzas se unieron el 19 de marzo, habíamos atrapado a casi 180,000 soldados del Ejército Rojo en el Kessel [cerco].

Mientras que la batalla rugía aproximadamente a unos dos kilómetros de distancia, nuestra unidad de armas pesadas y artillería caminó penosamente con nieve hasta la cintura, a través de un denso bosque, para llegar a la posición seleccionada por el Vorkcommando [equipo de avanzada] del regimiento. Situada en un área que estaba ligeramente elevada sobre el terreno plano que la rodeaba, la sabiduría de su elección se haría evidente cuando llegara la primavera y las zonas bajas se convirtieran de vuelta en pantanos. Como nuestro observador de avanzada, tomé mi puesto al lado de la infantería en la línea del frente cercana, operando detrás de las fortificaciones de troncos que forman el perímetro alrededor del Kessel.

Tan pronto como nuestros obuses dispararon el primer proyectil de rango, resultó evidente que los altos árboles en este bosque virgen plantearían problemas más allá de tan sólo bloquear mis observaciones de los movimientos del enemigo. Si uno de nuestros proyectiles en su ascenso chocaba prematuramente contra uno de esos árboles, su impacto podría causar que el árbol se viniera abajo o provocar una lluvia de astillas que podían herir o matar a tropas amigas a su alrededor. Por otra parte, en su descenso, una ronda tenía que tener una trayectoria suficientemente aguda para caer sin obstáculos sobre un objetivo enemigo movilizándose a través de los densos bosques de la zona. Para superar estos obstáculos, los cañones se ajustaron a su elevación máxima de unos 45 grados y, esencialmente, eran empleados como morteros, lo que resultó ser moderadamente eficaz.

 

Después de ser cercadas, las fuerzas rusas reaccionaron rápidamente. A pesar de la superioridad numérica del Ejército Rojo en tropas y tanques, tuvieron que combatir ferozmente para salir del Kessel. El eje principal de su contraataque rompió nuestras líneas, aproximadamente a un kilómetro al norte de mi posición, al cabo de una semana de intensos combates, restableciendo un enlace con sus fuerzas en el lado oriental del Volkhov través de un corredor más o menos de un kilómetro y medio de ancho.

 

Usando los antiguos caminos de los aserraderos, que formaban un patrón de rejilla dentro de este Schlauch [corredor de tierra], las tropas del Ejército Rojo, todavía en gran medida aisladas, podían potencialmente recibir un flujo constante de refuerzos y provisiones. De arriba hacia abajo, el corredor tenía tres Schneisen [caminos de tala] principales corriendo de Este a Oeste a los cuales nos referíamos respectivamente como Friedrich Schneise, Erika Schneise y Dora Schneise. Estos eran intersectados por ángulos rectos por West Schneise, Mittel Schneise y Süd Schneise.

La fuerza alemana fue capaz de llevar alrededor de unos ciento veinte cañones de 105 mm para ser utilizados en el Schlauch, que junto con el bombardeo de los aviones Stuka, trajo una lluvia de fuego incesante sobre las posiciones rusas.

Si deseas saber más, lee “At Leningrad’s Gates: The Story of a Soldier with Army Group North” [A las puertas de Leningrado: la historia de un soldado con el Grupo de Ejércitos Norte], de William Lubbeck.

Tropas SS patrullando en la nieve del Frente del Este durante el invierno de 1941-42.

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