Después de repeler exitosamente la ofensiva rusa en Ucrania y reconquistar la península de Kertsch, que por muchos meses fue escenario de combates, los alemanes todavía debían enfrentar la tarea más difícil de todas: la conquista del puerto de Sebastopol.

 

El general Erich von Manstein había concebido la Operación Captura de Esturión para llevar a cabo el asalto del puerto soviético en el Mar Negro y la había presentado a Hitler, mismo que estuvo de acuerdo sin hacer un solo esfuerzo por interferir en los planes -esto se convertiría en una rara ocasión posteriormente- o llevar a cabo conversaciones interminables sobre cantidades de producción.

 

Inmediatamente después de la operación en Kertsch, el 11º Ejército comenzó a reagruparse para el asalto en Sebastopol. Gottlob Herbert Biderman, en una unidad antitanque, recuerda los momentos previos a la movilización:

Movilización alemana hacia Sebastopol

Tropas alemanas equipadas con una ametralladora, ocupan una posición en las afueras de Sebastopol, en Crimea, Unión Soviética. El asedio y la batalla por el control de esta ciudad portuaria se desarrollaron desde octubre de 1941 hasta el verano de 1942, con la última resistencia soviética suprimida hasta el 9 de julio.

El 20 de mayo de 1942, marchamos sobre el campo de batalla de los últimos doce días hacia el oeste. Pasamos por la muy disputada posición Parpatsch, el área de Moscú, la Colina 55.6. cruzamos sobre las trincheras de tanques y atravesamos la línea telegráfica anglo-india. En algunas zonas, los postes de telégrafo estaban astilladas y rotas; los cables colgados enredados de los troncos. Las tropas aprovecharon la oportunidad para reunir cable de cobre para satisfacer las innumerables necesidades del ejército en el campo. La línea telegráfica iniciaba en Londres, extendiéndose a través del Mar del Norte, sobre la Crimea, cruzando el Cáucaso y sobre Persia hacia Calcuta. Antes de caer víctima de nuestra guerra, había conectado dos continentes y por décadas había servido al mundo -particularmente la política colonial inglesa- con propósitos pacíficos.

 

Al borde de un valle poco profundo dejamos la delgada hierba escarpada de las estepas y entramos a exuberantes campos verdes rodeando a un pequeño poblado con cabañas limpias. Muchas de las cabañas estaban hechas de piedra de color claro con paredes exteriores circundantes. Aquí, el dulce aroma de las flores se reunió con nosotros y pronto descubrimos que este valle era la fuente del comercio de pétalos de rosa. A lo largo del suelo del valle encontramos un mar de rosas extendiéndose hasta el horizonte. Los habitantes venían originalmente de Rumania y se asentaron aquí durante la época de la Emperatriz Catalina de Rusia. Durante el verano, ellos recogían millones de pétalos de rosa para ser procesadas y de un millar de pétalos recibían un gramo de aceite de rosa. Bajo el control de Joseph Stalin, esta industria, que primordialmente había servido las clases altas desde los tiempos de los barones feudales, fue explotada aún más para obtener ingresos desesperadamente necesitados para el Estado soviético.

 

Durante nuestro ataque anterior sobre Kertsch en esta misma zona, habíamos capturado un pequeño vehículo soviético de orugas que había sido abandonado completamente intacto por sus propietarios previos. Antes de avanzar aún más hacia Kertsch, habíamos removido el alternador como medio para reservar el vehículo para nuestro uso propio. Después de examinar los mapas y examinar la zona, localizamos al vehículo todavía intacto en el lado de una pendiente suave, tal como lo habíamos dejado. Con la instalación del alternador y unos cuantos ajustes estaba listo para servirnos y de inmediato le dimos buen uso remolcando nuestro Pak [cañón antitanque]. Estaba equipado con el mismo tipo de motor Ford que era tan común entre los vehículos capturados y, a pesar de un eslabón de oruga roto, resultó ser muy fiable, proporcionándonos meses de servicio ininterrumpido. Provistos de nuestro nuevo equipo, cortesía del ejército soviético, marchamos hacia nuestro último objetivo en la Crimea: Sebastopol.

Si deseas saber más, lee “In Deadly Combat: A German Soldier's Memoir of the Eastern Front” [En combate mortal: una memoria de un soldado alemán del Frente Oriental], de Gottlob Herbert Bidermann.

Una batería antiaérea soviética defendiendo el puerto de Sebastopol.

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