La última ofensiva alemana del año

Dos tanques rusos T-34 destruidos y los cuerpos congelados de soldados caídos del Ejército Rojo, cerca de Moscú, en noviembre de 1941.

Para finales de noviembre, el Grupo de Ejércitos Centro empezó a notar que el enemigo estaba oponiendo una defensa cada vez más férrea, hasta el punto de sacrificio de sí mismo. Las tropas rusas estaban poderosamente motivadas en la defensa de la capital soviética.

 

El hecho que no había lugar a dónde más retirarse, aunado a la fuerte presión de los comisarios políticos por mantener sus posiciones a toda costa, estaban logrando detener el embate de las fuerzas alemanas.

 

Por su parte, los alemanes estaban teniendo problemas con su material y suministro, las fuertes heladas hacían que el delgado aceite de los tanques se congelara y la ropa de invierno no estaba llegando en cantidades suficientes. El general Günther Blumentritt describe los acontecimientos previos a la última ofensiva alemana de 1941 en la Unión Soviética:

Para mediados de noviembre, el periodo de barro había finalizado y la helada anunciaba la aproximación del invierno. Tanto los caminos como el campo abierto eran ahora transitables para vehículos de todos los tipos. Tractores extrajeron la artillería pesada del barro, muy detrás del frente, y un cañón tras otro fue remolcado hacia adelante. Sin embargo, sucedía que en el proceso de arrastrar estos cañones fuera del suelo en el cual muchos de ellos se habían congelado rápidamente, una cantidad de ellos fueron literalmente hechos pedazos.

 

Los primeros días del ataque del Cuarto Grupo Blindado produjeron resultados satisfactorios. El enemigo fue continuamente empujado hacia el Este en fuertes combates. Más hacia el norte, el Tercer Grupo Blindado del coronel general Reinhardt también estaba atacando. El mariscal de campo von Kluge ejercitaba el mando sobre ambos grupos blindados, así como el Cuarto Ejército. Esto le daba una fuerza total de once cuerpos de ejércitos, con treinta y cinco divisiones, nueve de las cuales eran divisiones panzer. Pero por supuesto, estas formaciones estaban muy abajo tanto en hombres como en armas.

 

Entonces, el 20 de noviembre, el clima repentinamente rompió y, casi de la noche a la mañana, la furia completa del invierno ruso cayó sobre nosotros. El termómetro descendió a treinta grados de congelación. Esto estuvo acompañado por fuertes nevadas. En unos cuantos días, la campiña presentaba una imagen tradicional de un invierno ruso. Con una disminución constante del impulso y la creciente dificultad, los dos grupos panzer siguieron luchando su camino hacia Moscú. Lanzando su último gramo de fuerza lograron llegar a Klin y la vanguardia blindada alcanzó el canal Moskova-Volga. En este momento su flanco norte fue repentinamente atacado por fuerzas rusas frescas las cuales se habían cruzado desde la ribera este del canal.

 

En el avance directo hacia Moscú, nuestras unidades liderando alcanzaron Oseretkoye durante los últimos días de noviembre, tropas blindadas de reconocimiento incluso penetraron los suburbios occidentales más alejados de la capital. Con ello, los últimos poderes ofensivos de los dos Grupos Blindados llegaron finalmente a detenerse en hielo y nieve.

Si deseas saber más, lee “The Fatal Decisions” [Las decisiones fatales], editado por William Richardson y Seymour Freidin.

Un soldado de la Legión francesa sirviendo en la Wehrmacht, en noviembre de 1941, en la Unión Soviética.

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