Combate aéreo sobre las Islas Salomón

P-38 Lightning, el caza-bombardero estadounidense era muy ágil y fue utilizado en roles diversos roles en el teatro del Pacífico.

La situación para los japoneses en el archipiélago de las Salomón, particularmente en Rabaul, no estaba evolucionando favorablemente y a los pilotos nipones se les advertía que sus vidas no durarían más de dos semanas. Los pilotos veteranos unánimemente calificaban a Rabaul como un “cementerio” para todas las tripulaciones.

 

Los pilotos estaban siendo entrenados rápidamente y enviados apresuradamente al frente de batalla con poca formación de combate. Algunos de ellos fueron enviados a la isla de Truk para posteriormente ser trasladados al campo de batalla. Durante su transferencia, había posibilidades de encontrarse con aviones enemigos.

 

Masajiro Kawato, con tan sólo 18 años de edad, sirviendo en el Escuadrón 253, había llegado a la base de Rabaul para brindar cobertura a los bombarderos japoneses en sus misiones en el área de Guadalcanal, que siguió siendo bombardeada aun cuando los japoneses no tenían ya control de la isla. Kawato se encontró por vez primera con aviones estadounidenses:

Pasaron a mi izquierda, a 50 metros de distancia. Imaginen, tomar una decisión en tal momento crítico para poder obtener una posición ventajosa. Mientras este pensamiento pasaba por mi mente, aproximadamente veinte aviones enemigos se colocaron detrás de nosotros. Esto se debía, por supuesto, a la diferencia en caballos de fuerza y poder de elevación entre los F6F (Grumman) y nuestros Zeros. ¡Una batalla aérea comenzó de inmediato! Todo mi esfuerzo fue para mantenerme detrás de Okamoto. Después de todo, con sólo 300 horas de vuelo en ese momento, era un “polluelo” que apenas había salido del cascarón.

 

 

Mientras trataba frenéticamente mantenerme en la cola del avión de mi comandante, dos P-38 aparecieron frente a nosotros. “¡Voy a dispararles!” Sin embargo, al mismo tiempo pensé “qué desperdicio destruir tan buenos aviones”. Después de todo, esta era mi primera experiencia en dispararle a un avión real como blanco. La diferencia en dispararle a banderines como blancos se volvió evidente de inmediato-.

Los P-38 en mi mira parecían muy grandes. Hice un esfuerzo desesperado por mantenerme detrás de los P-38 y disparar la mayor parte de mi munición de 20 mm y de 7.7 mm. Durante el combate me separé del comandante. Aunque estaba muy tenso, no sentí temor alguno. Todo lo que podía hacer es seguir mi patrón de entrenamiento. No pude darle al P-38 porque cometí un error en el cálculo de la distancia. La imagen del P-38 se vislumbraba muy grande en mi mira, no tuve tiempo para justificar mi razonamiento.

 

De repente otro P-38 se cruzó enfrente de mí. Viré hacia mi derecha y comencé a perseguirlo. Para entonces me di cuenta que para poder tenerlo en mi rango debía acercarme a él; a toda velocidad me coloqué a una distancia de 600 metros, 200 metros más cerca. Cuando el P-38 viró ampliamente a la izquierda y comenzó a elevarse, pensé “ya lo logré, porque mientras él vira para atacarme, tendrá que colocarse a distancia de objetivo”. Justo cuando el P-38 estaba volteando a la izquierda, vi una estela roja pasando por encima de ala izquierda e impactó cerca del tanque de combustible en el ala izquierda. ¡Maldita sea! ¡Había otro P-38 justo detrás de mí! Instintivamente apoyé mi pie en el alerón derecho y moví la palanca de control hacia la derecha. De alguna forma logré escapar acelerando y haciendo una picada invertida. Afortunadamente, no había fuego, pero una estela blanca de gasolina estaba saliendo del tanque. Ahora me di cuenta que me había adentrado demasiado lejos en territorio enemigo y no vi a ninguno de nuestros aviones -sólo los del enemigo-. Fijé mi curso hacia la isla Mono.

Aunque la fuga se había detenido, todavía me enfrentaba a la falta de gasolina y sólo tenía unas cuantas rondas de munición para defenderme. Tuve un sentimiento de desolación, preguntándome si debía hacer un aterrizaje de emergencia o no en Buin. Finalmente, decidí regresar a Rabaul. Gané altitud y cambié la mezcla de gasolina en ahorro máximo y fijé mi curso a Rabaul, pasando Bougainville a mi derecha.

Si deseas saber más, lee “Flight Into Conquest” [Vuelo hacia la conquista], de Masajiro Kawato.

Masajiro Kawato, a los 18 años de edad, en la base japonesa de Rabaul, en las Islas Salomón, en 1943.

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