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Fuga del Campo 21 de Chieti

Prisioneros de guerra aliados formados en el Campo 21 de Chieti. El recinto había sido concebido para unos 1.000 prisioneros, aunque durante buena parte de su funcionamiento alojó a un número considerablemente mayor. (Foto: fotógrafo no identificado / Archivio Ufficio Storico dello Stato Maggiore dell’Esercito / Fototeca 2 Guerra Mondiale Italia 507/649)

El armisticio con Italia alteró, de un día para otro, la situación de decenas de miles de prisioneros aliados repartidos por la península. Italia había dejado de combatir contra los Aliados, pero aquello no significaba que los campos quedaran automáticamente liberados. Las fuerzas alemanas se desplazaban para asegurar el territorio, mientras que el avance aliado desde el sur seguía lejos de muchos de aquellos recintos.

 

En el Campo de Prisioneros de Guerra n.º 21, en Chieti, más de un millar de prisioneros aliados, en su mayoría oficiales, aguardaban en medio de aquella incertidumbre. Desde junio existía una instrucción británica para que los prisioneros permanecieran en sus campos en caso de una invasión aliada de Italia; además, autorizaba medidas disciplinarias para impedir intentos individuales de regresar a sus unidades. El oficial británico de mayor rango en Chieti, el teniente coronel William Dobie Marshall, del 1.er Batallón del 5.º Regimiento de Infantería Ligera Mahratta, mantuvo aquella orden después del armisticio.

 

Entre los prisioneros estaba el teniente Ernest Fisher Lodge, del 7.º Regimiento Real de Tanques, capturado durante la campaña del norte de África. También se encontraba allí Dennis Alfred “Danny” Newman, piloto de la Real Fuerza Aérea Canadiense, que había caído prisionero en julio de 1942 después de que el Wellington en el que volaba fuera alcanzado durante una misión sobre Tobruk. En Campo 21, los proyectos de evasión habían incluido durante meses la excavación de túneles; Lodge había participado en uno de ellos.

 

Durante meses, Chieti había sido para ambos un lugar de cautiverio, rutinas y espera. El lunes 20 de septiembre, Lodge abrió una nueva entrada de su diario:

Lunes, 20 de septiembre de 1943.

Vi a Danny por la mañana, tras recibir la negativa de Paul Landsdell a mi invitación, y acordamos salir del campo esa misma noche. Hoy recibí un paquete de la Cruz Roja. Conseguí un pequeño macuto italiano. Preparé mi equipo y le expliqué las cosas a Kempo.

A las 9 p. m. empecé a dejar cosas junto a la alambrada. Perdí de vista a Danny y me escondí en la letrina hasta después de las 10 p. m., esperándolo. Al apagarse las luces, fui hasta la cama de Danny y me dijeron que ya había cruzado la alambrada y que había llevado también las cosas al otro lado. Salí por la ventana y me acerqué rodando hasta la alambrada mientras un yanqui hablaba con el italianucho de la garita. Me arrastré a través del alambre y tardé un rato en localizar a Danny. Había mucha luz. Recogí el equipo, pero no pude encontrar mi mejor macuto ni la botella de agua. Los dejé. Me puse de pie y caminé hasta los alojamientos de los italianos bajo una luz intensa. Los prisioneros que hacían de “guardias” dejaron de hablar para mirarnos. Atravesé el barracón de los italianos sin ver a nadie. Me arrastré hasta el establo situado bajo la garita del centinela.

 

Poco después entró el italianucho que estaba de guardia y nos encontró. Discutimos con él y lo sobornamos. Estaba aterrorizado por los alemanes, que acababan de hacerse con el control del campo. Nos permitió trepar por unas varas de carro para alcanzar la parte superior del muro. Yo pasé primero. Tiré de Danny para ayudarlo a subir; luego me dejé caer y corrí hasta unos arbustos. Miré atrás y vi a Danny atrapado en el alambre de espino en lo alto del muro. Se lanzó desde arriba —14 pies—, arrastrando consigo el alambre, y se reunió conmigo.

 

Corrimos por una zanja hasta quedarnos sin aliento. Caminamos hacia el sur toda la noche, subiendo y bajando pendientes muy pronunciadas. Sed feroz. Destrozado físicamente. Encontramos un pozo profundo y estrecho. Uvas: solo aumentaron la sed. Rumbo por las estrellas. Al amanecer descendimos por un escarpe erosionado hasta un barranco arbolado que ofrecía buen resguardo. Bucchianico a la izquierda y la carretera de Chieti a la vista.

Si deseas saber más, visita Monte San Martino Trust Archives, sección “Newman, Dennis”, donde se conserva el expediente que incluye el diario de Ernest Lodge.

A partir de entonces, el diario de Lodge siguió el camino hacia el sur. Campo 21 quedó fuera de su vista; lo que sucediera dentro de sus muros pasó a pertenecer a quienes habían permanecido allí.

Peter Stern, oficial del Cuerpo de Ingenieros Reales británico, era uno de ellos. Seguía en Chieti y participaba en los trabajos de uno de los túneles excavados por los prisioneros. También llevaba un diario:

Lunes, 20 de septiembre.

Esta mañana nos visitaron dos oficiales alemanes y, por la tarde, un Storch alemán de reconocimiento vino a observar el campo; ninguno de los dos hechos tuvo consecuencias. Hoy trabajé un par de horas en el túnel, ensanchando la primera galería. La guerra en Italia parece ahora algo estancada. Según la BBC, los alemanes están en retirada, pero seguimos sin tomar más localidades.

Martes, 21 de septiembre.

Al levantarme esta mañana encontré alemanes ocupando algunas garitas de centinela del muro. Al parecer llegaron hacia las 10 p. m. de anoche: cincuenta hombres, con dos oficiales. Hoy han estado ocupando tres de las garitas, con dos hombres en cada una, mientras los carabinieri ocupaban la cuarta y dejaban una vacía. Están fuertemente armados con armas automáticas y no invitan precisamente a intentar escapar. El comandante italiano sigue al mando y, al parecer, la única función de los alemanes es mantenernos dentro.

Esta tarde tuvimos una formación: nuestros propios jefes de barracón nos contaron mientras un alemán comprobaba el recuento de uno de los barracones. Durante las últimas dos o tres noches he disfrutado del lujo de dormir fuera, sobre el pavimento. Todavía nos permiten hacerlo. Si los alemanes realmente tienen intención de llevarnos, las próximas semanas deberían resultar interesantes.

Si deseas saber más, visita Monte San Martino Trust Archives, sección “Stern, Peter”, donde se conservan su diario sobre Campo 21 y los dibujos que realizó durante su cautiverio.

La tentación retrospectiva es sencilla: considerar que Lodge y Newman tomaron la decisión correcta y que Marshall se equivocó al mantener la orden de permanecer. Pero esa seguridad pertenece a quienes conocen el desenlace, no a los hombres que tuvieron que decidir entonces. Marshall tenía una orden recibida de su cadena de mando y la responsabilidad sobre una numerosa población de prisioneros; Lodge y Newman solo podían valorar la oportunidad que tenían delante y el riesgo de que desapareciera. Ninguno disponía de la información que nosotros poseemos más de ochenta años después.

En cautiverio, obedecer había sido durante años una forma de sobrevivir; escapar, una posibilidad que podía terminar en la muerte. El armisticio había trastocado esas certezas sin reemplazarlas por otras. La disciplina, la prudencia, la oportunidad y el miedo podían señalar direcciones distintas al mismo tiempo. Lo que para un hombre era esperar razonablemente un poco más, para otro podía ser dejar pasar una ocasión que quizá no volvería.

Esa incertidumbre no pertenecía únicamente a los prisioneros de Chieti. Italia estaba entrando en un periodo en el que antiguas autoridades desaparecían, otras ocupaban su lugar y soldados y civiles tenían que actuar antes de comprender por completo qué reglas seguían vigentes. La guerra todavía reservaba muchas situaciones en las que una orden recibida horas o días antes tendría que enfrentarse a una realidad que cambiaba con mayor rapidez.

Obedecer y escapar podían ser, para hombres distintos en el mismo campo y en la misma noche, dos maneras distintas de intentar sobrevivir.

Vista de Chieti desde el Campo 21, dibujada por Peter Stern durante su cautiverio..jpg

Vista de Chieti desde el Campo 21, dibujada por Peter Stern durante su cautiverio. La ciudad y el paisaje que rodeaban el recinto aparecen desde la perspectiva de uno de los prisioneros que permanecieron allí tras el armisticio. (Foto: Peter Stern / Monte San Martino Trust Archives / POW in Italy, 1943)

Prisioneros de guerra británicos son conducidos desde Tobruk tras la caída de la plaza en

Prisioneros de guerra británicos son conducidos desde Tobruk tras la caída de la plaza en junio de 1942. La captura de Tobruk llevó a miles de militares aliados al cautiverio en manos del Eje durante la campaña del norte de África. (Foto: Tannenberg / Bundesarchiv / Bild 101I-785-0294-32A)

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