La ciudad alemana de Lübeck había sido bombardeada los días 28 y 29 de marzo por parte del Comando de Bombarderos británico y, en represalia, el 23 de abril de 1942 se realizó el primer ataque alemán contra la ciudad de Exeter, convirtiéndose en el primero de los llamados Ataques Baedeker sobre objetivos culturales ingleses.

 

Los ataques tomaron el nombre de la guía turística alemana Baedeker, que nombraba a Exeter como una de las mejores ciudades de Inglaterra junto a Bath, Canterbury y Norwich, mismas que posteriormente sufrirían bombardeos similares.

 

Cuarenta y cinco bombarderos tomaron parte en este primer ataque. Sin embargo, debido a la densa nubosidad, la mayoría de los bombarderos fallaron sus objetivos y se infligieron pocos daños. Siete bombas cayeron sobre las áreas de St. Thomas y Marsh Barton, resultando en 200 casas dañadas y 5 personas muertas, con 8 heridos.

 

Tony Lethbridge, residente de Exeter, recuerda el primero de los bombardeos sobre la ciudad milenaria:

El primero de los ataques Baedeker sobre Exeter

En Union Road, Pennsylvania, los lugareños no escaparon de los bombarderos. Esta foto muestra el resultado de una bomba lanzada el 23 de abril de 1942. Se puede ver claramente el daño de las explosiones a algunas de las casas en el camino, junto a éstas, un cráter de la bomba lleno de agua. Foto cortesía de Tony Lethbridge.

Pat estaba de guardia en la sala de control de la estación de bomberos del Danes Castle durante este bombardeo. Las chicas bombero se habían refugiado debajo de una mesa, pero cuando se anunció el fin de la alerta, el oficial a cargo dijo que podían irse a la cama. En ese momento, un excitado conductor de despacho llegó a la estación de bomberos y le dijo a Pat: “¡Tu casa ha sido bombardeada!”

 

Sabiendo que mi abuela estaba sola arriba de la tienda, inmediatamente pidió permiso para irse a casa. Dick Lethbridge estaba a punto de irse con un camión de bomberos para lidiar con una bomba que había caído cerca de Ide, de modo que Pat, apretando su casco de acero sobre su cabeza, se aferró cuando el camión de bomberos, con la campana sonando, rugió por Fore Street Hill. A su llegada a Cowick Street fue recibida por una enorme tortilla saliendo por debajo de las puertas dobles al lado del frente de la tienda. La parte trasera de las instalaciones albergaba una estación de empaque de huevos y miles de huevos habían sido destrozados por la explosión de la bomba que había volado la pared trasera.

 

Afortunadamente, mi abuela había seguido el consejo de Pat y había bajado las escaleras cuando sonó la sirena. Su dormitorio estaba sobre el pasillo que conducía a la estación de empaque de huevos y la ventana había sido volada, dejando enormes fragmentos de cristal incrustados en las almohadas y el colchón de la cama. La señora Lethbridge se había puesto su mejor abrigo de piel y se había refugiado en la cocina, por desgracia, estaba cubierta de pies a cabeza en hollín que había salido por la chimenea. Afortunadamente, ella no resultó herida.

 

A primera hora de la tarde, Pat había notado que su gato de mascota, que recientemente había tenido gatitos, había subido a la parte superior de un estribo en esta pared y había metido los gatitos debajo de la cornisa del techo. Pat tomó una escalera y los bajó, pero de inmediato el gato volvió a subir. Después de un par de intentos fracasados, Pat se rindió; por la mañana, esta era la única parte de la pared todavía en pie y el gato y sus gatitos habían sobrevivido.

Si deseas saber más, visita Exeter Memories [Memorias de Exeter].

Una imagen adicional mostrando otro cráter de bomba en Union Road. La fotografía se tomó algún tiempo después del evento, ya que se ha limpiado de escombros. Foto cortesía de Tony Lethbridge.

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