Hitler obstinado con Kiev

El general Heinz Guderian era un férreo defensor de la captura de Moscú como prioridad de la Operación Barbarroja.

El cambio de prioridades en la Operación Barbarroja había traído consigo una serie de cuestionamientos tanto de la alta jerarquía militar alemana como del soldado común. Nadie parecía entender la razón de la modificación del objetivo inicial y menos estando tan cerca de Moscú.

 

Las largas marchas, los contraataques rusos, el deterioro de los caminos y el clima diverso hacían pensar que todo el avance logrado hasta el momento había sido fútil. El 23 de agosto, después de una conversación sostenida con el general Halder en territorio soviético, en donde Guderian expuso sus razonamientos respecto del cambio de objetivos, fue sugerido que se reuniera con el Führer para explicar los obstáculos que enfrentarían al alterar el curso de sus unidades blindadas.

 

Si la prioridad era la Crimea y Kiev, esto bien representaría una campaña invernal la cual las fuerzas alemanas pretendían evitar:

Salimos posteriormente esa tarde y llegamos al campo aéreo de Lötzen, en Prusia Oriental, justo al oscurecer.

 

Me reporté de inmediato con el Comandante en Jefe del Ejército, el mariscal de campo von Brauchitsch, quien me recibió con las siguientes palabras: “Le prohíbo que mencione el asunto de Moscú al Führer. La operación hacia el sur ha sido ordenada. El problema ahora es simplemente cómo deberá llevarse a cabo. El debate es inútil”. Entonces pedí permiso para volar de regreso a mi Grupo Blindado, dado que en estas circunstancias cualquier conversación que pudiera tener con Hitler sería simplemente una pérdida de tiempo. Pero el mariscal de campo von Brauchitsch no estuvo de acuerdo con esto. Él ordenó que viera a Hitler y le informara sobre el estado de mi Grupo Blindado, “¡pero sin mencionar Moscú!”

 

Fui a ver a Hitler. Había una gran cantidad de gente presente, incluyendo Keitel, Jodl, Schmundt y otros, pero no Brauchitsch ni Halder o, de hecho, ningún representante de la OKH (Alto Mando del Ejército). Describí el estado mi Grupo Blindado, su condición presente y aquella del terreno. Cuando había finalizado Hitler me preguntó: “En vista de su desempeño pasado, ¿considera que sus tropas son capaces de hacer otro gran esfuerzo?”

 

Contesté: “Si a las tropas se les da un objetivo mayor, la importancia del cual es aparente para cada soldado, sí”.

 

Hitler dijo entonces: “¿Se refiere, por supuesto, a Moscú?”

 

Contesté: “Sí. Ya que ha abordado el tema, permítame darle las razones de mis opiniones”.

 

Hitler estuvo de acuerdo y por tanto expliqué básicamente y con detalle todos los puntos que favorecían la continuación del avance en Moscú y que hablaban en contra de la operación de Kiev. Mantuve que, desde un punto de vista militar, la única cuestión era aquella de finalmente derrotar las fuerzas enemigas que habían sufrido tanto en las últimas batallas. Le describí la importancia geográfica de Moscú, la cual era muy diferente de, digamos, París. Moscú era el gran centro carretero, ferroviario y de comunicaciones ruso: era el plexo solar político; era un área industrial importante; su captura no sólo tendría un efecto psicológico enorme en la población rusa sino en el resto del mundo también.

 

 

Hitler me dejó hablar hasta el final sin interrumpirme una sola vez. Después el comenzó a conversar y describió en detalle las consideraciones que le llevaron a tomar una decisión diferente. Él dijo que las materias primas y agricultura de la Ucrania eran vitalmente necesarias para el futuro desarrollo de la guerra. Habló una vez más de la necesidad de neutralizar la Crimea, “ese portaaviones soviético para atacar los campos petroleros rumanos”. Por primera vez le escuché utilizar la frase: “Mis generales no saben nada acerca de los aspectos económicos de la guerra”. Las palabras de Hitler todas llegaron a esto: él había dado órdenes estrictas para que el ataque en Kiev fuera el objetivo estratégico inmediato y todas las acciones debían llevarse a cabo con eso en mente.

Si deseas saber más, lee “Panzer Leader” [Líder de Tanques], del general Heinz Guderian.

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