Torrente de proyectiles sobre oficiales alemanes

Tanques alemanes Panzerkampfwagen IV Ausf. D, en 1941.

La campaña en la Unión Soviética seguía su inexorable avance, algunas unidades alemanas se habían adentrado casi 300 kilómetros en un tan solo dos días de combates y cerca de un millar de aviones rusos yacían destruidos en los aeródromos, casi la cuarta parte de su fuerza aérea.

 

No obstante, los rusos estaban combatiendo en todos los frentes, si bien desorganizados por la sorpresa táctica inicial del ataque de sus agresores, pero mostrando la clase de batalla que afrontarían los alemanes en tierras soviéticas, claramente una guerra sin cuartel.

 

Heinz Guderian, comandando el Panzergruppe 2 [Grupo de Blindados], hace un vívido relato de los acontecimientos importantes durante la Operación Barbarroja, presentando su cándido punto de vista y opiniones sobre el entorno prevaleciente en el frente oriental:

El general Heinz Guderian, en su puesto de mando, escucha atentamente a uno de sus oficiales de blindados.

En junio 24 dejé mi cuartel general a las 08:25 horas y conduje hacia Slonim. La 17ª División Panzer había mientras tanto arribado a este poblado. Entre Rozana y Slonim me encontré con infantería rusa que estaba abriendo fuego sobre el camino principal. Una batería de la 17ª División Panzer y motociclistas desmontados estaban contestando el fuego enemigo sin ningún éxito particular. Me uní a esta acción y disparando la ametralladora en mi vehículo blindado de mando logré desalojar al enemigo de su posición; pude entonces continuar mi camino. A las 11:30 horas llegué al cuartel general de la 17ª División Panzer, en ese momento ubicado en las afueras occidentales de Slonim, donde no sólo encontré al comandante divisional, el general von Armin, sino también al comandante del cuerpo, el general Lemelsen. Mientras estábamos conversando sobre la situación, hubo un repentino estallido de fuego animado de rifles y ametralladoras en nuestra retaguardia; la vista del camino desde Bialystok estaba bloqueada por un camión en llamas, por lo que ignorábamos lo que pasaba hasta que dos tanques rusos aparecieron entre el humo. Estaban intentando forzar su camino hacia Slonim, disparando sus cañones y ametralladoras, estaban siendo perseguidos por Panzers IV alemanes los cuales estaban disparando vigorosamente. Los tanques rusos se percataron de un grupo de oficiales, de los cuales yo era uno, y fuimos sujetos a una lluvia de proyectiles los cuales, siendo disparados a una extremada corta distancia, nos ensordecían y nos cegaban por algunos momentos. Siendo viejos soldados nos lanzamos inmediatamente al suelo, sólo el pobre teniente coronel Feller, quien había llegado en una misión del comandante del Ejército de Entrenamiento y quien no estaba acostumbrado al servicio activo, fue muy lento y sufrió una herida muy dolorosa como consecuencia. También el comandante de un batallón antitanque, el teniente coronel Dallmer-Zerbe, recibió una grave herida por la cual, lamento decirlo, murió unos días más tarde. Los tanques rusos lograron forzar su camino hacia el poblado, donde eventualmente fueron puestos fuera de acción.

Si quieres saber más, lee “Panzer Leader” [Líder de Tanques], del general Heinz Guderian.

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