Ataque al convoy HG-73

El bugue mercante noruego Varangberg, visto aquí con su nombre anterior, el Jotunfjell. Foto cortesía de Bjørn Milde.

Un día después de que el convoy HG-73 había zarpado de Gibraltar, un avión alemán Fw200 Condor (40 KG) ubicó los buques frente a Cabo San Vicente, pero fue ahuyentado por el caza Fulmar del HMS Springbank. Fue entonces que a cuatro submarinos italianos en patrulla al oeste de Gibraltar se les ordenó buscar al convoy.

 

Los submarinos italianos hicieron contacto el 19 de septiembre y en el transcurso de una semana, otros submarinos alemanes se habían unido a la cacería. Diez buques mercantes aliados fueron hundidos para un total aproximado de 62,000 toneladas. Una corbeta y otro buque fueron dañados.

 

El tercer oficial a bordo del buque noruego Varangberg, Emil Johan Parelius, rindió su informe de los hechos ocurridos el 25 de septiembre:

Yo estaba de guardia el 25 de septiembre 1941 desde las 8 p.m. Estábamos en nuestro trayecto desde Gibraltar bajo convoy con varios otros barcos rumbo a Inglaterra. La noche era muy oscura y aproximadamente a las 11:20 p.m. de repente vi disparar un torpedo contra nosotros en el lado de puerto y en el mismo momento se produjo una terrible explosión, el torpedo había impactado en la bodega Nº 1. La sección de proa del buque inmediatamente empezó a hundirse y salté desde el puente hasta la cubierta del barco. Al llegar a cubierta se produjo una segunda explosión y me lancé al agua. El barco se hundió de inmediato y fui arrastrado hacia abajo; después de nadar alrededor de una hora conseguí subirme a una de las balsas donde O.B. Jonassen ya se encontraba y él me ayudó a subir a bordo de la balsa, que de otro modo habría sido imposible debido a que estaba exhausto.

El jefe de ingenieros del Varanberg, Hans Olav Hansen, describió el incidente desde su perspectiva:

Yo estaba en el comedor con otros cuatro cuando se produjo la explosión y de inmediato corrí a mi camarote a buscar a mi linterna eléctrica y empecé a correr a la sala de máquinas, pero el barco se inclinó con tanta fuerza que corrí arriba y salté fuera de borda por la popa, la parte delantera de la nave ya estaba bajo el agua. Fui arrastrado por debajo y pude sentir algunas cuerdas alrededor de mis piernas, pero no puedo recordar nada desde el momento en que me liberé de ellas hasta que floté y me golpeé la cabeza contra algunos escombros. Después de eso me quedé flotando a la deriva y escuché al capitán Stenersen llorando de dolor. Estaba flotando junto a un techo de un cuarto de mapas, nadé hacia él y le ayudé a subir al mismo, ya que dijo que tenía una pierna rota. El techo no podía mantenernos a ambos y me subí en una balsa. Yo estaba casi exhausto cuando me las arreglé para subir a la balsa y la sangre comenzó a brotar de mi boca. No podía hacer nada más que quedarme quieto. Cuando fui encontrado por la corbeta británica casi no podía moverme, por lo que tuvieron que bajar a la balsa y transportarme a bordo. Pasé los tres primeros días en la corbeta, en mi litera, donde yo tenía buenas atenciones.

Si deseas saber más, lee “The Cruel Sea Retold: The Truth Behind Monsarrat's Epic Convoy Drama” [El mar cruel vuelto a contar: la verdad detrás del drama épico del convoy de Monsarrat], de Bernard Edwards.

 

Imágenes de un noticiario de época mostrando la forma de operación de un Fw200 Kondor.

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