El cansancio de una larga patrulla submarina

El submarino alemán U-564 siendo reabastecido con torpedos desde otro submarino mientras s

El submarino alemán U-564 siendo reabastecido con torpedos desde otro submarino mientras se encuentra en el Mar Caribe, a principios de agosto de 1942.

La experiencia contaba mucho para un comandante de un submarino alemán. Reinhard "Teddy" Suhren se haría famoso como un as de U-Boot, pero incluso él experimentó escapes tensos y episodios frustrantes. En el verano de 1942 tomó el mando del U-564 en una patrulla de 72 días por el Mar Caribe -se esperaba que pudieran aprovechar las ricas ganancias de los buques débilmente defendidos que habían encontrado desde que los Estados Unidos habían entrado en la guerra-.

 

Sin embargo, la Marina estadounidense estaba desarrollando rápidamente su respuesta contra la amenaza de los U-Boot -y de por sí una larga patrulla no representaba necesariamente una ventaja-. Ellos se reabastecieron de otro submarino de los afectuosamente apodados “vacas lecheras” mientras estaban en la altamar, incluso transfiriendo torpedos nuevos de submarino a submarino en una difícil operación. Pero la tensión de una larga patrulla pasó la factura –estuvieron a punto de ser bombardeados cuando su tripulación falló al no poder descubrir a un avión-. Pero todavía habría más dificultades por afrontar:

Decidí permanecer sumergidos durante el día. De lo contrario la guardia en el puente tendría que estar alerta a todo y las exigencias sobre ellos son demasiado grandes. Es demasiado para los hombres.

El sol calcinante, el brillo en el mar, el calor abrasador, se combinan todos para hacer que la concentración se paralice. Las condiciones en el Caribe son muy diferentes a las del Atlántico. Voy a evitar correr riesgos y me sumergiré durante el día.

En la seguridad de las profundidades puedo confiar en la habitación del escucha, que puede hacerme saber de cualquier ruido de hélice y la tripulación puede relajarse. E incluso si el sudor se escurre por todos los poros, ¡por lo menos el agua no está demasiado fría!

Por la noche salimos a la superficie y mi lugar está en el puente. Estoy en medio de una guardia una noche, cuando ocurre lo mismo otra vez. Otro submarino reporta un contacto: convoy en el cuadrante fulano de tal, velocidad 10 nudos, curso noreste.

De acuerdo con el oficial de navegación, el convoy debe estar a la vista alrededor de las 05:00 hora local, así que voy abajo y me acuesto. El operador de radio se supone debe despertarme en el momento adecuado.

Más tarde, en torno a las 03:00, me despierto, me doy vuelta y trato de volver a dormir. Pero empiezo a preguntarme ¿por qué estoy tan despierto si no pasa nada? En el puente sopla un viento fresco en mi cara y me refresca mientras navegamos.

¿Has visto algo? No, ¿ni una sola cosa?” Todavía hay algún tiempo por recorrer. Echo un vistazo a través de los prismáticos, como cuestión de rutina, ya que nada está sucediendo. Una mirada detrás de nosotros y quedo estupefacto. Eso tiene que ser… “Miren todos ustedes, el convoy entero va a todo vapor a nuestras espaldas; ¡está justo encima de nosotros! ¿Qué diablos les pasó a sus ojos?

El WO [suboficial] y los vigías observan en el rumbo que les digo, pero no pueden ver nada. Les doy órdenes para virar en esa dirección y después de un tiempo las siluetas aparecen sobre el horizonte; puedo ver claramente los escoltas. ¡O mi tripulación se ha quedado ciega o no están acostumbrados al trópico! Pero ahora no es el momento de hablar de ello.

 

El cielo está comenzando a tornarse gris y con el corto amanecer en el trópico pronto habrá luz. Así que doy órdenes para sumergirse y establecerse en el fondo de nuevo. El convoy navega a todo vapor como si fuera tirado de una cuerda.

 

Es de día ahora. Los torpedos están listos, los cuatro tubos están calculados para los cargueros. Rango de 1,200 metros. Lanzamos el primero. Claramente escuchamos un fuerte choque, pero no una detonación. Las otras anguilas tampoco funcionan.

 

Uno de los cargueros se detiene y veo a través del periscopio a la tripulación en medio del barco inclinándose sobre los rieles. No parece haber ningún daño, de lo contrario el buque no seguiría siendo rondando como un objetivo. Tienen que estar viendo el lugar donde el torpedo los ha golpeado: pero no explotó.

 

Los cuatro torpedos con los que pasamos todos esos problemas para subir a bordo en el Atlántico resultaron defectuosos. La compleja mecánica de un torpedo –el sistema de control, el mecanismo del timón y el detonador- simplemente no podían soportar sacudidas tan fuertes como las que se sufren por las bombas arrojadas desde el avión-.

Si deseas saber más, lee “Ace of Aces: Memoirs of a U-Boat Rebel” [As de Ases: Memorias de un Rebelde de U-Boat] de Teddy Suhren y Fritz Brustat-Naval.

El Kapitänleutnant Reinhard Suhren tomó el mando del U-564 en una patrulla de 72 días, del

El Kapitänleutnant Reinhard "Teddy" Suhren tomó el mando del U-564 en una patrulla de 72 días, del 9 de julio al 18 de septiembre, durante el verano de 1942. Era su sexta y última patrulla a bordo de este submarino, Suhren sería ascendido durante esta patrulla a Korvettenkapitän (capitán de corbeta) el 1 de septiembre de 1942, recibiendo también la Cruz de Caballero con hojas de roble y espadas (sólo 150 de estas fueron otorgadas durante la guerra). Reinhard Suhren fue el capitán que hundiera el buque petrolero mexicano Potrero del Llano, el 14 de mayo de 1942, durante la quinta patrulla del U-564, lo cual provocó la declaración de guerra de México a las potencias del Eje. 

El U-564 cargando torpedos en altamar; el proceso de transferir torpedos de un submarino a

El U-564 cargando torpedos en altamar; el proceso de transferir torpedos de un submarino a otro no resultaba un trabajo sencillo, la operación era sumamente delicada, no sólo por los explosivos sino por los sistemas operativos que permitían su funcionamiento.

El siguiente video muestra el proceso del submarino de Reinhard "Teddy" Suhren para reabastecer su submarino de torpedos; como puede deducirse, la operación resulta complicada, no sólo por los explosivos, sino por el mecanismo de funcionamiento del torpedo. Además de la operación de carga, pueden verse otras interesantes escenas de una patrulla submarina.