Los japoneses ya habían capturado Rangún y estaban listos para ir tras de la ruta principal de aprovisionamiento de China, que corría a través de Birmania. Una vez más su superioridad aérea sería un factor crítico en la campaña.

 

La Real Fuerza Aérea (RAF) y los Tigres Voladores se habían defendido valientemente, pero ahora estaban en peligro de ser completamente arrollados:

Birmania bajo constante fuego japonés

Un avión P-40 de los “Tigres Voladores” es resguardado por un guardia de la China Nacionalista.

Birmania

 

Blenheims, Hurricanes y los Tomahawks estadounidenses atacaron los aeródromos en Mingaladon, Moulmein y Chiengmai. En estas operaciones, por lo menos 41 aviones enemigos fueron destruidos o dañados en tierra. Además, dos cazas enemigos fueron derribados y otros tres fueron destruidos, probablemente en combate.

 

Otros objetivos atacados fueron Hmawbi (donde un número de incendios se iniciaron) y el puerto de embarque en Yandoon y Moulmein.

 

El núcleo principal del ataque enemigo se concentró en los aeródromos en Magwe y Akyab. En el primero, que fue sujeto de cinco ataques, casi todos los aviones de los dos y medio escuadrones ubicados allí fueron destruidos o dañados. El aeródromo de Akyab fue atacado tres veces por un total de 80 bombarderos, con escolta de cazas, y nueve de nuestros aviones fueron destruidos y otros seis resultaron dañados en tierra. Además, un depósito de municiones fue alcanzado y un hangar fue demolido.

 

Nuestros cazas derribaron cuatro aviones enemigos, probablemente destruyeron tres y dañaron muchos otros. Cinco de nuestros aviones se perdieron, pero dos pilotos están a salvo.

Del Resumen Semanal número 134 de la Situación Naval, Militar y Aérea, que terminó la semana del 26 de marzo de 1942, tal y como le fue reportado al Gabinete de Guerra británico. Si deseas saber más, visita los Archivos Nacionales británicos.

 

El general William Slim acababa de llegar a Birmania y fue el responsable de organizar la retirada de la forma más ordenada posible. Típico de sus memorias era pintar un cuadro lo más equilibrado posible de lo que se estaba convirtiendo en circunstancias cada vez más desesperadas:

Tropas japonesas en Bago, Birmania, junto al Buda Reclinado o Buda de Shwethalyaung.

Se dijeron algunas cosas que fueron duras, de parte de los soldados furiosos, cuando la Fuerza Aérea desapareció, especialmente acerca de la velocidad y el desorden del abandono de Magwe. Pero habrían hecho bien en recordar que esta misma pequeña fuerza aérea anglo-estadounidense ya había destruido 233 máquinas japonesas en el aire y 58 en tierra, de la cual el AVG [Grupo de Voluntarios de América por sus siglas en inglés, mejor conocidos como los Tigres Voladores] es responsable de 217 y la RAF 74, a un costo para nosotros de 46 en el aire y 51 en tierra, o una proporción en el aire de cinco a uno a nuestro favor. Incluso en tierra, con todas las posibilidades de rango y alarma en contra de ellos, habían destruido avión por avión.

 

A partir de entonces y en adelante, mi cuerpo armado estaba totalmente sin reconocimiento aéreo, defensa o apoyo. Toda aeronave que vimos en el cielo era hostil -y vimos muchas-. Incluso nos quedamos más ciegos que antes, obligados a movilizarnos de noche cada vez más y más y de día de una forma más dispersa.

 

Los edificios se convirtieron en trampas mortales que debían ser evitados, nos fuimos cada vez más por la selva. El número real de víctimas de tropas combatientes infligido por la fuerza aérea japonesa, incluso después de que tuvo libertad absoluta en los cielos, fue sorprendentemente pequeño.

 

El efecto sobre la moral, aunque no tan grande como se podría haber esperado, fue grave en primera instancia, pero más adelante las tropas parecían, de alguna manera, empezar a acostumbrarse a los ataques aéreos constantes y ajustarse a sí mismos a ellos.

 

Ahora, grandes cuñas de bombarderos plateados resonaban a través del cielo y, una tras otra, a las ciudades de Birmania, les brotaban llamas y se desvanecían en holocaustos hirvientes.

Si deseas saber más, lee “Defeat Into Victory: Battling Japan in Burma and India, 1942-1945” [Derrota convertida en victoria: combatiendo a Japón en Birmania e India, 1942-1945], del mariscal de campo William Slim.

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