La Flota Imperial japonesa toma rumbo a Pearl Harbor

Un caza Mitsubishi A6M Zero de la Marina Imperial Japonesa en el portaaviones Akagi.

En la tarde del 26 de noviembre, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Cordell Hull, acabó con la posibilidad de un compromiso con el gobierno japonés al imponer una serie de medidas previas que la nación del sol naciente debía cumplir previo al levantamiento del embargo impuesto por los norteamericanos.

 

A partir de este momento, las negociaciones de paz estaban agotadas. La fuerza de ataque japonesa había estado preparándose para este momento; la orden para movilizarse de Hitokappu Wan fue emitida y la flota japonesa se puso en marcha con instrucciones precisas de mantener silencio de comunicaciones radiales para reunirse el 3 de diciembre en el punto de encuentro ubicado en la latitud 40 grados Norte, longitud 170 grados Oeste.

 

Los portaaviones Akagi, Kaga, Sōryū, Hiryū, Shōkaku y Zuikaku, con más de 400 aviones y otros buques escolta, iniciaron su marcha con el objetivo atacar la base naval estadounidense en Pearl Harbor. El Día X se había fijado para el 7 de diciembre de 1941. El comandante Mitsuo Fuchida describe los momentos en que la Flota Imperial zarpó de Japón con dirección a las islas hawaianas:

A mediados de noviembre, después del más riguroso entrenamiento, los aviones fueron llevados a bordo de sus respectivos portaaviones, los cuales entonces se dirigieron hacia las Islas Kurile, viajando solitariamente y en rumbos diferentes para evitar atraer atención. Entonces, a las seis de la mañana nublada del 26 de noviembre [25 de noviembre al Este de la línea internacional en Hawaii y los Estados Unidos], nuestra fuerza de tarea de veintiocho barcos, incluyendo seis portaaviones, dejaron las Kuriles.

 

El vicealmirante Chuichi Nagumo estaba al mando de la Fuerza de Ataque de Pearl Harbor. “En caso de que las negociaciones con los Estados Unidos alcancen una conclusión exitosa”, había sido instruido. “la fuerza de tarea regresará de inmediato a casa”.

 

Nuestro rumbo sería entre las Islas Aleutianas y las Midway, para mantenerse fuera del alcance de las patrullas aéreas estadounidenses, algunas de las cuales se suponían se extendían 950 kilómetros. Enviamos tres submarinos por delante para informar sobre cualquier barco mercante avistado y mantuvieron una alerta constante contra submarinos estadounidenses.

 

Se observó estricto silencio de radio a lo largo de todo el trayecto, pero atendíamos transmisiones de Tokio u Honolulu para escuchar si había alguna noticia del inicio de la guerra. En Tokio, una conferencia de enlace entre el Gobierno y el Alto Mando se realizaba cada día desde el 27 al 30 de noviembre para disertar la propuesta estadounidense del 26. Se concluyó que la propuesta era un ultimátum tendiente a subyugar a Japón y hacer la guerra inevitable, pero los esfuerzos de paz deberían ser continuados “hasta el último momento”.

Si deseas saber más, lee “Reader’s Digest Illustrated Story of World War II” [La historia ilustrada de la Segunda Guerra Mundial de Reader’s Digest].

El teniente comandante Mitsuo Fuchida en entrenamiento para el ataque a Pearl Harbor.

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