La situación británica en el Atlántico se recrudece

Por la tarde, fui a una reunión con los Ministros y Jefes de Servicio. ¿Qué significa ‘cortar nuestras pérdidas en el Mediterráneo e ir en su ayuda’? Nadie lo sabe. Y de todos modos, ¿cómo se puede si tienes fuerzas terrestres que no pueden ser abandonadas? Aquí, el pensamiento claro no predomina, sólo puedo esperar que la acción y el pensamiento no se consideren mutuamente excluyentes. Luego al Gabinete de Guerra donde, después de atar algunos cabos sueltos de decisión trascendental de la última reunión, los asuntos más pequeños sobrevienen. Como no existe un Partido Nacional, las objeciones del Ministro de Agricultura (Hudson) para aumentar aún más el horario de verano son rechazadas. Otro convoy fue atacado duramente. El envío de suministros nos tensa enormemente y representa nuestra única posibilidad real de derrota. Mañana Cross me facilitará un estado completo de los hechos sobre los cargamentos, pero no puede haber duda alguna de que el comercio de exportación de Australia va a sufrir.

Winston Churchill y Robert Menzies (a la derecha), los Primeros Ministros de Inglaterra y Australia, respectivamente. Menzies cuestionó el mando de la guerra de Churchill en diversas ocasiones.

En 1941, el Primer Ministro australiano, Robert Menzies, fue a Londres para asegurar la posición de defensa de Australia. Su objetivo era abogar por refuerzos para la defensa de Australia en la guerra que se avecinaba con Japón; buscar ayuda para la rápida industrialización de la economía australiana que su gobierno había puesto en marcha, así como dar argumentos en favor de los intereses australianos en la estrategia global británica. Viajó a través de la fortaleza inglesa en Singapur y visitó a las tropas de Australia sirviendo en el Oriente Medio.

 

Menzies y su equipo partió de Sydney en un hidroavión el 24 de enero y regresó a Australia el 24 de mayo de 1941. En 4 meses, Menzies había viajado 60 mil kilómetros por aire y el viaje hacia y desde Gran Bretaña había tomado 34 días. Durante su viaje, Menzies pronunció más de 90 discursos, asistió a las reuniones del Gabinete de Guerra, se reunió con autoridades en todas sus escalas y volvió a Australia con papeles oficiales pesando más de 100 kilogramos, entre ellos su diario de los eventos.

 

El diario de su viaje a Londres en 1941 es un testimonio franco sobre la toma de decisiones respecto de la política exterior y militar, incluyendo sus dudas sobre el estilo de liderazgo del Primer Ministro británico Winston Churchill. No hay un equivalente conocido en la historia política de Australia y el diario, sin duda, habría sido dinamita política si hubiera caído en las manos equivocadas durante la guerra.

 

El 27 de febrero de 1941, en su reunión en el Gabinete de Guerra, Menzies recuerda la tensión a la cual se estaba sujetando a Inglaterra por las pérdidas de suministros a manos de los submarinos y aviones alemanes durante la Batalla del Atlántico; febrero de ese año había sido, hasta ese momento, el mes en el que más buques se habían perdido desde el inicio de la guerra -79 navíos-:

El buque británico Siamese Prince (Príncipe Siamés), fue hundido por el submarino alemán U-69 el 17 de febrero de 1941, después de que tres torpedos le impactaron. Los alemanes habían observado a la tripulación abandonando el barco en los botes salvavidas, pero nunca se encontraron sobrevivientes. El capitán, 56 miembros de la tripulación, dos artilleros y nueve pasajeros perdieron sus vidas.

Si quieres saber más, lee “Dark and Hurrying Days: Menzies' 1941 Diary” [Días oscuros y apresurados, los diarios de Menzies en 1941], editado por A. W. Martin y Patsy Hardy.

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