Heydrich visita Oslo

El Reichkomissar de Noruega, Josef Terboven, pronuncia un discurso; a su lado se encuentra Reinhard Heydrich.

En septiembre de 1941, Hitler había nombrado a Reinhard Heydrich como el Protector del Reich de Bohemia y Moravia en funciones, en la Checoslovaquia ocupada por los nazis desde 1938. Hitler llevaba algún tiempo pensando en relevar a von Neurath de su labor en Praga debido a las crecientes tensiones en el país.

 

Antes de que Heydrich partiera a Checoslovaquia, él deseaba finalizar su labor de reorganización de la Oficina Principal de Seguridad del Reich (RHSA) y las diferentes policías en los países ocupados por el régimen nazi.

 

En una reunión en Oslo, Walter Schellenberg, encargado del Servicio de Inteligencia Extranjera, revela los pormenores de estas visitas y las luchas de poder prevalecientes entre algunos de los líderes de las policías locales:

Originalmente había planeado volar a Madrid, en septiembre de 1941, para inspeccionar nuestra nueva organización allí y encargarme de varios problemas. Sin embargo, este plan tuvo que ser pospuesto, Heydrich repentinamente concibió la idea de volar conmigo a Noruega. Él quería aclarar un número de puntos de conflicto entre él mismo y Terboven, quien era el Reichkomissar allí. También tenía otro propósito -él quería volar varias misiones secretamente como miembro de la Luftwaffe con el escuadrón de cazas de Stavanger, para que tuviera suficientes misiones de combate acreditadas para calificar la Cruz de Hierro, 1ª Clase, y así podría recibir la Cruz de Oro de Göring-.

 

Como era habitual, viajamos en su avión especial. Durante el vuelo se sentó en su escritorio y mantuvo a sus adjuntos corriendo, principalmente con instrucciones acerca de nuestro itinerario en Oslo. Mientras tanto, hasta ahora ya había extendido el programa de su visita, que apenas podría completar la mitad del mismo.

 

Había decidido dar dos conferencias ante una audiencia seleccionada de agentes. También quería observar el trabajo del Servicio Secreto británico en Noruega y la posición de los agentes dobles -noruegos que se habían unido a la Resistencia pero que, de hecho, estaban trabajando para Alemania-. Estaba también interesado en las oportunidades de utilizar para nuestro Servicio ciertas compañías de transporte de carga noruegas, que todavía mantenían conexiones internacionales.

 

Inmediatamente después de nuestra llegada a Oslo, fuimos recibidos por el Reichkommisar. De acuerdo con el protocolo, Heydrich, como Protector del Reich en funciones, tenía que ser tratado como si fuera de un rango ministerial y, en primera instancia, Terboven hizo todos los esfuerzos para hacer esto. Pero los dos eran enemigos acérrimos y yo tenía curiosidad por ver cómo se desarrollaría su reunión.

 

Después del almuerzo ellos tuvieron su primera conversación. El verdadero punto de conflicto entre ellos era la autoridad relativa reclamada por ambos sobre los altos líderes de las SS y la policía noruega. ¿Acaso la autoridad de Terboven, como Reichkommisar, tendría precedencia sobre la fuerte autoridad centralizada del Jefe de la Policía de Seguridad y la SD en la Oficina Central en Berlín? Terboven se consideraba a sí mismo amo supremo de Noruega, con autoridad ilimitada para gobernar como le viniera en gana. Las fuerzas de la policía alemana sólo llevarían a cabo sus órdenes. Las directivas de la autoridad central en Berlín eran ignoradas o eliminadas; solamente él era el responsable ante el Führer de Noruega. Himmler y Heydrich eran de interés para él sólo como relaciones personales. Él podía actuar de esta forma vanagloriosa y autocrática debido a que tenía una estrecha relación con Göring, que iba desde que Terboven era Gauleiter en el Ruhr.

 

La conversación pronto llegó a un estancamiento y fui entonces invitado a dar mis puntos de vista, lo cual hice, a pesar de la hostilidad latente -posteriormente abierta- de Terboven. Sin embargo, se lograron algunos avances y la reunión finalizó con Terboven declarando que él pensaba que podía alcanzarse una solución satisfactoria mutua.

 

Por la noche hubo una cena oficial. Terboven se aseguró que no faltara nada, porque en todas las cosas imitaba a su gran mecenas, Göring. Como habíamos previsto, la fiesta degeneró en una borrachera. Terboven bebió una cantidad increíble y forzó a todos a mantener su paso. Este era uno de sus pasatiempos favoritos. Me sentí tan fuera de lugar que dos veces traté de retirarme silenciosamente, pero no lo conseguí. Finalmente Terboven forzó a sus dos secretarias a andar por la habitación en bicicletas, lo cual fue recibido con aullidos por el grupo de borrachos. Comenté en voz bastante alta, “¡Todo un circo!”

 

Terboven debió haberme escuchado y obviamente había estado esperando una oportunidad para hacer una escena. Repentinamente se levantó, vino hacia mí y dijo, estando de pie muy rígido frente a mí, “Toma, coge este vaso de cerveza-“. Sostenía un tarro de un litro. “Bébete esto de inmediato-estás haciéndote el enfermo”.

 

Le dije que lo sentía, pero que debido a mi salud debía rechazarlo. Todavía no acababa de decir la frase cuando Terboven intentó verter la cerveza sobre mi cara. Pero Heydrich intervino rápidamente y lo detuvo, por lo cual le estuve agradecido. Permanecí por otros cinco minutos y luego me retiré sin decir una sola palabra.

Si deseas saber más, lee “The Schellenberg Memoirs” [Las memorias de Schellenberg], editado por Louis Hagen.

El Reichkommisar de Noruega, Josef Terboven, convierte un letrero en un mazo simbólico, simulando golpear con el al general Eduard Dietl, durante una borrachera en el cuartel general de Dietl, en Rovaniemi, Finlandia, en el verano de 1942. En el mazo está escrito Rov.jan.1942 -es decir, el momento en que tomó el mando de todo el Ejército de Laponia-.

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