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Las condiciones desesperadas del gueto de Varsovia

Foto del Informe de Jürgen Stroop a Heinrich Himmler, en mayo de 1943. El título original

Foto del informe de Jürgen Stroop a Heinrich Himmler, de mayo de 1943. El título original en alemán dice: “Sacando con fuego a los judíos y bandidos”.

Las condiciones en el gueto de Varsovia se estaban volviendo cada vez más desesperadas. Las SS quemaban sistemáticamente toda la zona, cuadra por cuadra, hasta el derrumbe. Aquellos que intentaban refugiarse en los búnkeres y bodegas fueron expulsados eventualmente; si no, fueron quemados vivos. Algunos fueron fusilados inmediatamente; otros fueron colocados en los trenes hacia Treblinka, donde fueron gaseados a su llegada.

Los grupos de resistencia armada tenían pocas posibilidades de seguir combatiendo. Había sido una lucha desigual desde el principio, pero ahora los alemanes se habían preparado para el combate y estaban bien armados. Sólo una pequeña minoría de los judíos sobreviviría a la batalla; un número aún menor de los implicados en la lucha viviría para contarlo.

 

Simcha Rotem —conocido como “Kazik”— fue uno de los pocos miembros del grupo de resistencia ŻOB (Żydowska Organizacja Bojowa) [Organización Judía de Combate] que logró hacerlo:

Con el fuego arrasando todas las casas del gueto, la situación en los búnkeres se volvió insostenible. Nuestro búnker se llenó de humo y, cuando nos vimos obligados a salir de él, decidimos seguir nuestro camino hacia el Gueto Central.

Nos reunimos en el patio antes de salir, parados en filas rectas. Nunca olvidaré la imagen de la reunión: era de noche, pero las llamas la hacían luminosa como el día. Todo alrededor estaba en llamas; las paredes se derrumbaban. Tuvimos que ir a través de tiendas quemándose, con llamaradas que nos rodeaban por todos lados. El calor era insoportable. Las astillas de vidrio en los patios estaban fundidas.

Sabíamos que un tanque alemán había sido incendiado en el Gueto Central y que decenas de alemanes habían muerto en el levantamiento. Nuestras pérdidas fueron pocas. En los primeros tres días los alemanes no sacaron a un solo judío de los edificios.

Después de que sus intentos de penetrar el gueto fracasaron, decidieron ahorrarse bajas y destruirlo desde afuera con cañones y bombardeos aéreos. Pocos días después, el gueto estaba totalmente destruido. Aquellos que sobrevivieron continuaron viviendo en búnkeres. Al parecer, los alemanes concluyeron que no había muchos judíos en el gueto y decidieron que era seguro entrar durante el día.

Por la noche eran cuidadosos y se quedaban afuera: el control del gueto estaba en manos de la ŻOB; podíamos caminar entre las ruinas sin miedo. Así que todas las operaciones de comunicación entre los grupos, de aprovisionamiento y de búsqueda de sobrevivientes o de cuerpos tenían lugar durante la noche.

Salimos a buscar comida en búnkeres vacíos y en sótanos. Una vez fuimos a un sótano cuyas paredes emitían ondas de calor. Mis compañeros y yo nos encontramos caminando sobre un suelo blando, ligero, como plumas. Era ceniza con cuerpos chamuscados yaciendo en ella.

En una esquina nos encontramos con un barril de miel. Metimos nuestras manos en él y estaba casi hirviendo. Lamimos esa miel hasta sentirnos mal.

Por la noche continuábamos nuestras patrullas de reconocimiento. Las “calles” no eran más que hileras de ruinas humeantes. Era difícil cruzarlas sin pisar los cuerpos carbonizados.

Una vez me encontré con un montón de cuerpos y escuché el llanto de un niño. Al acercarme, vi el cadáver de una mujer abrazando a un niño vivo. Me detuve por un momento y luego seguí caminando.

Después de once o doce días de batalla, la mayoría de los combatientes seguían con vida. Los alemanes continuaron destruyendo el gueto desde afuera, con bombardeos de artillería y ataques aéreos; los zapadores eran enviados diariamente para prender fuego y volar cada bodega y cada búnker.

En esta situación, no podíamos entrar en batalla con ellos de ninguna manera; era sólo cuestión de tiempo hasta que todos estuviésemos enterrados vivos bajo los escombros. Por consiguiente, el personal de mando decidió encontrar una forma de rescatar a los combatientes que aún podían ser salvados, para que pudieran seguir luchando contra los alemanes en otras condiciones.

Si deseas saber más, lee “Memoirs of a Warsaw Ghetto Fighter” [Memorias de un combatiente del gueto de Varsovia], de Kazik (Simcha Rotem).

El título original en alemán señala “Destrucción de una cuadra de viviendas”_edited.jpg

El título original en alemán señala: “Destrucción de una cuadra de viviendas”. Una cuadra de viviendas se incendia durante la represión del levantamiento del gueto de Varsovia.

El título original en alemán señala “Bandidos saltan para escapar de la captura”_edited.jp

El título original en alemán dice: “Bandidos saltan para escapar de la captura”. Un hombre judío se arroja desde la ventana del piso superior de un bloque de apartamentos.

Miembros de la resistencia judía en una calle en el lado “ario” de Varsovia durante la gue

Miembros de la resistencia judía en una calle del lado “ario” de Varsovia durante la guerra (Simcha Rotem —conocido como Kazik Rathajzer— a la izquierda, Stefan Siewierski a la derecha y Yitzhak Zuckerman al fondo).

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