Siete tanques contra la fortaleza de Velikiye Luki

Soldados del Ejército Rojo en primera línea al este de Velikiye Luki, en diciembre de 1942. La ofensiva soviética había cerrado el cerco, mientras la guarnición alemana quedaba reducida a la fortaleza, el nudo ferroviario y otros puntos de resistencia.
Al comenzar 1943, la lucha por Velikiye Luki se había concentrado en dos núcleos separados. El Ejército Rojo dominaba ya gran parte de la ciudad, pero las tropas alemanas seguían aferradas a la antigua fortaleza, al oeste del río Lovat, y al sector ferroviario del este. El nudo de comunicaciones que había dado a la ciudad su importancia militar se había convertido en un laberinto de posiciones aisladas, edificios destruidos y vías batidas por ambos bandos.
El 1 de enero, el Sovinformburo había anunciado la conquista de Velikiye Luki y de su nudo ferroviario. Dos días después, la realidad sobre el terreno era menos concluyente. La fortaleza y otros puntos de resistencia continuaban combatiendo, mientras nuevas tentativas soviéticas trataban de quebrar una defensa cada vez más reducida.
El 3 de enero, tanques e infantería soviéticos atacaron desde el norte, rompieron la débil defensa del fortín “Kolberg” y se abrieron paso hasta la carretera de Toropets. A las 14:15, el teniente coronel von Sass informó de pérdidas muy elevadas entre los oficiales y de tropas agotadas por un combate casi ininterrumpido desde mediados de diciembre.
En aquellos mismos días, H. Rademacher había sido llamado desde los trabajos ferroviarios al puesto de mando del 277.º Regimiento de Infantería:
A finales de 1942, fui llamado al puesto de mando del 277.º Regimiento de Infantería después de haber realizado algunos trabajos para mejorar el ferrocarril. Inmediatamente después de llegar, nos dijeron:
—Un planeador de transporte ha aterrizado cerca de nosotros con veinte hombres. Creemos que son soldados rusos vestidos con uniformes alemanes. Tengan cuidado.
Entonces, un suboficial nos ordenó organizar la defensa en los búnkeres. Apenas había puesto mi ametralladora en posición cuando vimos a aquellos hombres cruzar las vías del ferrocarril. Les gritamos que solo sus oficiales avanzaran; sin embargo, el grupo entero siguió acercándose hasta que disparé mi ametralladora. Después de aquello, solo tres hombres continuaron avanzando hasta detenerse directamente frente a mí. La siguiente orden que les dimos fue:
—¡Suelten las armas!
En cuanto dimos la orden, los tres hombres saltaron hacia atrás y abrieron fuego con sus subfusiles. Uno de mis camaradas cayó junto a mí.
Eran realmente soldados rusos y llevaban granadas de mano y explosivos bajo sus capotes alemanes. Su misión consistía en volar nuestro puesto de mando, dejando sin mando a los defensores de Velikiye Luki.
Mientras estábamos en cautiverio, supimos por el Comité Nacional por una Alemania Libre, en Moscú, que aquel comando había sido dirigido por dos alemanes: un antiguo teniente y un soldado raso. Ambos habían sido condecorados por aquella operación del Ejército Rojo. Habían obtenido sus uniformes alemanes de prisioneros de guerra. En su siguiente operación, el soldado raso perdió la vida.
Si deseas saber más, lee Deadlock before Moscow: Army Group Center 1942-1943 [Estancamiento ante Moscú: Grupo de Ejércitos Centro 1942–1943], de Franz Kurowski.
El golpe contra el puesto de mando había fracasado. El 3 de enero, la 357.ª División de Fusileros volvió sobre la fortaleza con un ataque abierto, precedido por fuego de artillería y apoyado por siete tanques.
Kuzmá Galitski, comandante del 3.er Ejército de Choque, describió lo ocurrido:
La primera tentativa de asalto a la fortaleza fue emprendida ya el 3 de enero por una parte de las fuerzas de la 357.ª División de Fusileros, con siete tanques. El ataque comenzó a las 15:00, después de una preparación artillera, pero no tuvo éxito. Solo dos tanques pesados del 13.º Regimiento de Tanques de la Guardia penetraron en la fortaleza, bajo el mando del capitán I. T. Slobodián y del teniente subalterno P. I. Shemétov. Pero también ellos tuvieron que retirarse inmediatamente a sus posiciones de partida.
Durante el segundo ataque, iniciado tres horas más tarde, solo el tanque del teniente subalterno Shemétov irrumpió en la fortaleza. La infantería volvió a verse obligada a echarse cuerpo a tierra bajo el fuego enemigo. Los tanquistas intentaron retirarse de nuevo. Pero, como un contraataque enemigo se lo impidió, entraron en combate.
La hazaña inmortal realizada aquel día por la heroica tripulación es una de las páginas inolvidables de la historia de la batalla por Velikiye Luki. Lanzándose solo contra los hitlerianos que lo rodeaban, el tanque de la estrella roja destruyó con su fuego y sus orugas un cañón antitanque y un numeroso grupo de infantería enemiga. Poco después, los fascistas consiguieron incendiarlo. Sin posibilidad de volver con los suyos y sin querer rendirse al enemigo, los tanquistas dirigieron el vehículo en llamas hacia el lago situado dentro de la fortaleza.
Estos eran los miembros de la tripulación, cinco fieles hijos de la tierra rusa que murieron como héroes: el comandante del pelotón de tanques, teniente subalterno de la Guardia P. I. Shemétov; el mecánico-conductor principal, teniente técnico de la Guardia Piotr Gueórguievich Rébrikov; el radiotelegrafista principal, sargento primero de la Guardia Mijaíl Fiódorovich Priátkin; el comandante del cañón, sargento mayor de la Guardia Semión Alekséievich Gúkov; y el mecánico-conductor auxiliar, sargento primero de la Guardia Andréi Yefímovich Kasatkin.
Si deseas saber más, lee Годы суровых испытаний. 1941–1944 [Años de duras pruebas. 1941–1944], de Kuzmá Galitski.
En los días anteriores, un pequeño grupo había intentado alcanzar el puesto de mando bajo capotes alemanes. El 3 de enero, siete tanques avanzaron contra la fortaleza. La defensa había sobrevivido a ambos golpes.
Al caer la noche, el recinto seguía en manos alemanas. La infantería soviética no había logrado acompañar a los carros y el único KV-1 que penetró durante el segundo ataque no regresó. La victoria anunciada el 1 de enero continuaba incompleta.
Velikiye Luki era ya una ciudad partida entre posiciones conquistadas y reductos que aún disparaban. Dentro de la fortaleza, la tripulación de Shemétov había dejado una de las imágenes más persistentes de la batalla; fuera de sus muros, el combate todavía no había terminado.

Infantería soviética en combate entre los edificios destruidos de Velikiye Luki en enero de 1943. Las calles, patios e instalaciones ferroviarias se habían convertido en una sucesión de posiciones aisladas que debían ser reducidas una por una.

Un tanque soviético avanza por el sector oriental de Velikiye Luki el 23 de enero de 1943. Las ruinas muestran la devastación dejada por los combates por la ciudad, el nudo ferroviario y la fortaleza.

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