El Comando de Bombarderos de la Real Fuerza Aérea (RAF) estaba decidiendo intensificar sus ataques en Alemania y la Europa ocupada. Había ahora bombarderos pesados tetramotores en servicio, que pronto remplazarían a los anticuados Hampden y Whitley.

 

Aún más importante, el mariscal del aire Arthur ‘Bombardero’ Harris, había tomado recientemente las riendas como Oficial del Aire al mando. Era su convicción que Alemania podía ser bombardeada hasta su sumisión. Desde este punto, hubo un cambio en la intensidad de los bombardeos llevados a cabo por la RAF. Por algún tiempo no habría aún trazas de abrir un “segundo frente” en Europa, por lo que esta era la única forma directa de tratar de aliviar la presión ejercida sobre los rusos.

 

La fábrica de Renault, en la ciudad de Boulogne-Billancourt, al oeste del centro de París, estaba fabricando aproximadamente unos18,000 camiones al año para las fuerzas alemanas. 235 aviones -89 Wellington, 48 Hampdens, 29 Stirlings, 23 Manchesters, 23 Whitleys y 20 Halifaxes- fueron enviados en tres oleadas de ataque, siendo seleccionadas las tripulaciones de la primera oleada por su experiencia.

 

El plan requería del uso masivo de bengalas y una altitud muy baja para el llevar a cabo el bombardeo, para que las tripulaciones pudieran dar en el blanco sin dejar que muchas bombas cayeran en las inmediaciones de la ciudad. No hubo defensas antiaéreas. 223 aviones bombardearon el objetivo, informando resultados excelentes. Sólo un Wellington se había perdido. El ataque principal duró una hora y cincuenta minutos.

Jean Guéhenno, el afamado crítico político y cultural, recuerda la noche del bombardeo británico:

La fábrica Renault en París es bombardeada

Fotografía anotada tomada durante el mayor bombardeo sobre la fábrica Renault en Boulogne-Billancourt, al oeste del centro de París. El número de aviones más grande enviado a un solo objetivo -fueron despachados 235-, descargando un tonelaje récord de bombas. Un avance tecnológico importante fue el uso masivo de bengalas para iluminar el blanco (‘1’ y ‘2’). Humo y llamas de las bombas que caían pueden observarse sobre la fábrica (‘3’), y también en la Ile St Germain (‘4’ y ‘5’). Sólo un avión, un Vickers Wellington, se perdió durante el ataque, que se juzgó como un gran éxito.

Anoche, a la luz de la luna, los ingleses bombardearon las fábricas de Renault en Boulogne-Billancourt. Un bombardeo masivo, continuo, realmente el primero que hemos sufrido. Para ver mejor, caminé a la Plae des Fêtes con Valliant, pero incluso desde allí no se podía ver mucho. Nada más que cohetes, el brillo de los incendios del otro lado de París y dos veces, encima de la plaza, dos aviones como sombras en las nubes. Conversamos con la gente. Nadie estaba indignado. Muchos de ellos difícilmente podían ocultar su jubilación. Las autoridades ocupantes ni siquiera habían sonado la alarma. Hubo 500 muertos y más de 500 heridos.

Muchas marcas se rompieron esa noche. El número de aeronaves enviadas a un solo objetivo -235- era el más grande que la RAF había enviado a un solo objetivo en lo que iba de la guerra -el récord anterior era de 229 sobre Kiel, el 7 y 8 de abril de 1941-. La concentración de bombarderos sobre el blanco -un promedio de 121 por hora- superó la tasa anterior de 80 por hora del Comando de Bombarderos; no hubo colisiones.

 

Se soltó un tonelaje récord de bombas, aunque el tonelaje exacto no es preciso, los registros oficiales señalan entre 418 y 477 toneladas. Un punto táctico significativo fue el uso masivo de bengalas y la selección de algunas tripulaciones más experimentadas para iniciar el ataque, anunciando así el comienzo de los métodos denominados “pathfinding” [indicador de trayectoria], que se utilizarían más adelante en la guerra. No fue utilizado el sistema GEE (nombre clave que se le dio a un sistema de navegación británico utilizado durante la Segunda Guerra Mundial), debido a que aún no se encontraba listo para las operaciones.

 

El ataque fue considerado un gran éxito y el daño causado en la fábrica recibió mucha publicidad. Por desgracia, las víctimas civiles franceses eran numerosas. Había muchas cuadras de apartamentos de los trabajadores muy cercanos a la fábrica.

 

Si quieres saber más, lee “Diary of the Dark Years, 1940-1944: Collaboration, Resistance, and Daily Life in Occupied Paris” [Diario de los años oscuros, 1940-1944: colaboración, resistencia y vida cotidiana en el París ocupado], de Jean Guéhenno.

Una imagen de reconocimiento aéreo posterior, en donde se puede evaluar el daño causado en la fábrica Renault en París, después del ataque realizado por el Comando de Bombarderos de la RAF el 3 y 4 de marzo de 1942.

La tripulación de un bombardero Stirling del Escuadrón número 7, al ser interrogado en Newmarket, a su regreso de la incursión en la fábrica de Renault en Billancourt, en París, el 3 y 4 de marzo de 1942. En ese momento, fue la operación más grande del Comando de Bombarderos inglés enviado contra un solo objetivo, con 235 aviones llevando a cabo el ataque concentrado. Lograron obtener un éxito considerable, destruyendo una parte importante de la planta y retrasando la producción de camiones por varios meses.

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