En El Alamein, Rommel comenzó a darse cuenta de que el ataque británico no podía ser resistido. Sus propias fuerzas disminuyendo se debilitaron aún más por una “crítica” escasez de municiones y combustible. Casi todos los barcos en el puerto de Tobruk habían sido bombardeados y los británicos tenían el “mando completo” del mar y del aire en la retaguardia del campo de batalla.

 

Rommel ya estaba empezando a extraer a sus tropas con el fin de hacer una retirada combatiendo. Evaluó la situación en la nota diaria que enviaba a su esposa:

Hitler ordena a Rommel la victoria o la muerte

Una columna de tanques Stuart se moviliza hacia el frente de batalla, el 3 de noviembre de 1942.

3 de noviembre de 1942

 

Muy querida Lu,

 

La batalla está yendo muy fuertemente en nuestra contra. Simplemente estamos siendo aplastados por el peso enemigo. He hecho un intento por salvar parte del ejército. Me pregunto si tendrá éxito. Por la noche me acuesto con los ojos abiertos, atormentando mi cerebro por encontrar una forma de salir de esta difícil situación para mis pobres tropas.

 

Estamos enfrentando días muy difíciles, quizás los más difíciles que un hombre puede experimentar. Los muertos tienen suerte, todo ha terminado para ellos.

 

Pienso en ti constantemente con amor y gratitud. Tal vez todo estará bien ahora y nos veremos de nueva cuenta.

A medida que avanzaba el día las cosas se pusieron peor:

Un racimo de bombas lanzadas desde Martin Baltimores del Escuadrón Nº 21, de la Fuerza Aérea Sudafricana (SAAF), explotan sobre transporte enemigo en la carretera entre El Daba y Fuka, Egipto, en el inicio de la retirada del enemigo de la batalla de El Alamein. 465 aviones aliados atacaron las columnas movilizándose lentamente en retirada hacia el oeste a lo largo de la carretera costera en la tarde del 3 de noviembre de 1942, destruyendo un estimado de 300 vehículos.

A las nueve de la mañana me dirigí hacia el este a lo largo de la carretera costera hasta el cuartel general en el frente. Un gran número de vehículos, principalmente italianos, estaban atascados en el camino pero, sorprendentemente, no había caza-bombarderos británicos alrededor.

Aproximadamente a las 10.00 horas, el General von Thoma y el coronel Bayerlein informaron que los británicos estaban colocados en un semicírculo frente al Afrika Korps, que aún poseía 30 tanques en condiciones operativas.

Los británicos sólo estaban haciendo sondeos y ataques locales; parecía que estaban reorganizando y pertrechando sus formaciones. El momento parecía propicio y di órdenes para que parte de las formaciones italianas se marcharan.

A pesar de los frecuentes recordatorios, los vehículos prometidos por Barbassetti aún no habían llegado, por lo que los italianos tuvieron que caminar. Densas columnas de vehículos ya estaban fluyendo hacia el oeste. La infantería italiana se marchó y pronto el camino estaba lleno de tráfico. Pero los británicos pronto vieron nuestro movimiento y atacaron la carretera costera con cerca de 200 cazabombarderos. Sus escuadrones de bombarderos estuvieron también muy activos ese día.

Sólo el Afrika Korps fue atacado no menos de once veces durante la mañana por fuertes formaciones de bombarderos.

A eso del mediodía volví a mi puesto de mando, apenas escapando de una alfombra de bombas, colocadas por 18 aviones británicos, por medio de un manejo frenético. A las 13.30 horas, una orden del Führer llegó.

Hitler no creía en retiradas tácticas o estratégicas, como muchos en la Wehrmacht empezaron a descubrir al tiempo que la marea de la guerra comenzaba a volverse en contra de los alemanes.

Al Mariscal de Campo Rommel,

 

Es con la segura confianza en su liderazgo y la valentía de las tropas germano-italianas bajo su mando, que el pueblo alemán y yo estamos siguiendo la heroica lucha en Egipto.

 

En la situación en la que usted se encuentra no puede haber otro pensamiento sino la de estar firmes, no ceder un metro de suelo y echar todas las armas y todos los hombres en la batalla. Considerables refuerzos de la fuerza aérea están siendo enviados al Comandante en Jefe Sur.

 

El Duce y el Comando Supremo también están haciendo todos los esfuerzos posibles para enviarle los medios para continuar la lucha. Su enemigo, a pesar de su superioridad, también debe estar al límite de sus fuerzas.

 

No sería la primera vez en la historia que una fuerte voluntad ha triunfado sobre los batallones más grandes. En cuanto a sus tropas, no puede mostrarles otro camino más que aquel de la victoria o la muerte.

Rommel describiría esto como una “orden imposible” -estaba “completamente aturdido” por la misma-. A partir de este momento él vería su libertad de movimiento y la toma de decisiones constantemente limitados por Hitler. Si quería conservar su ejército, en el futuro tendría que encontrar la manera de sortear a Hitler.

 

Si deseas saber más, busca el título “The Rommel Papers” [Los documentos de Rommel], de Sir Basil Henry Lidell Hart.

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